
Cuando la gente piensa en Alemania como posible objetivo para viajar, suele marcar en el mapa los nombres de sus ciudades más conocidas: Berlín, Munich, Colonia o Hamburgo son subrayados como los lugares susceptibles de ser visitados. Sin embargo, el extenso país centroeuropeo ofrece otras posibilidades más pequeñas y manejables para el visitante. Weimar es una de ellas.
Situada en el mismo corazón de Alemania, casi en su ombligo, Weimar es una ciudad chiquitita y amable. Un ambiente relajado y confortable domina sus calles empedradas. Al dar un primer paseo a través de ella, el viajero se percata de su acierto si lo que estaba buscando era un destino típicamente alemán. A diferencia de urbes como Berlín o Colonia, Weimar ofrece la versión más sosegada de las tierras germánicas.
Ciudad universitaria, ciudad cultural
Se trata de una ciudad universitaria. 6.000 de sus 64.000 habitantes son estudiantes, un décimo de su población. Y ello se nota en sus calles: cientos de jóvenes se pasean con sus libros e instrumentos de música. Dos escuelas acaparan esa concentración estudiantil: la Universidad de la Bauhaus y la escuela de música Franz List. No en vano, Weimar luce desde 2004 el título de “Ciudad universitaria por excelencia”.
A diferencia de otros lugares de la ex DDR, donde la huella de la socialismo sovietista es más evidente, Weimar conserva todo el sabor añejo del espíritu alemán. Estandarte de la más profunda cultura germánica, fue testigo de la vida y obra de personajes como Schiller o Goethe. El Teatro Nacional Alemán, enclavado en el mismo centro de la ciudad, da cuenta de ello.
Por supuesto, y cómo no puede ser de otra manera en un país que no da un paso hacia delante sin echar vistazo de reojo a su pasado más cercano (y trágico), el visitante siempre tendrá la oportunidad de pisar los restos del campo de concentración de Buchenwald: lo que queda de él muestra un paisaje árido y desolador en el que fueron exterminadas más de 50.000 personas de entre el cuarto de millón de prisioneros que sufrieron en él el yugo nacionasocialista.
Escena ‘subterfuge’
Bajo a esa capa de alta cultura, historia y tragedia también se esconde una escena alternativa. La amplia presencia de estudiantes alemanes y extranjeros abona el desarrollo de esos espacios “underground”. La taberna Zum Falken, con sus enormes jarras de cerveza, su ambiente bohemio y cargado de humo, y sus conciertos improvisados, o el cine Lichthaus, situado dentro de un complejo posindustrial, aportan el ingrediente berlinés a la pequeña ciudad.
En definitiva, Weimar representa la Alemania tradicional que reivindica su más alta cultura e historia, y que mira a su pasado, aunque sea desolador, sin dejar de lado la nueva oferta cultural del siglo XXI ni los movimientos que marcan la pauta en las grandes capitales alemanas. Un símbolo de la Alemania actual digno de ser marcado en su ruta.
Foto 1: www.wdr.de
Foto 2: www.bundesregierung.de
Yo soy estudiante en Weimar, es una ciudad muy linda pero si este es el medio donde pueda poner mi queja lo hare. No hay un centro Call center donde se pueda hacer llamadas y solo hay dos computadoras en toda la ciudad donde hay que introducirle monedas para poder usar internet. Puede ser lo mas bonita que quiera pero aparte de la universidad no hay otro centro donde se pueda llamar o usar el internet, como extranjero esto deja mucho que decir de Alemania. Ni en mi pais, Panama se ven cosas como estas, es un incomunicacion total.
Muchas Gracias
Amigo…para qué quieres tener facilidades de comunicación si lo que dices no sabes ni escribirlo (gramaticalmente gracioso) ni tienes nada que decir pues escribes las cosas dos veces…en fin…ha quedado claro que no hay otro centro….
nando estas “tarao”, (¿gramaticalmente gracioso?), ¿eso que definición es?; hombre, repásate los libros escolares que falta te hace; además no lo dice ¿o acaso es que lo oyes? ¿Oyes su voz cómo “dice”? ¿escuchan tus orejas qué “dice” tan graciosamente la “gramática”; se ve que las trasparencias del aire funcionan como papel o papiros transmisores, y además en estéreo, ¿pretendes meterte con alguien y pecas tú de errores peores y en menos líneas?, tío, metafóricamente hablando, uy perdona, escribiendo, Humúnculus nació sabiendo más que tú ahora.
Animándote a leer y descubrir el fantástico mundo de la lengua española o castellana(ambos términos aceptados como válidos ysinónimos por los viejucos y el joputa de “Ramoncín” ), te recomiendo “El libro gordo de Petete”.