Sidney ya era conocida por sus hermosos paisajes combinados con infraestructura moderna que la hacían ver como una ciudad que iba creciendo con la modernidad sin olvidar lo importante de lo natural. Pero, fue con los Juegos Olímpicos del 2000 que todo el mundo conoció el esplendor de esta ciudad y que el nivel de turismo se incrementó para no dejar de hacerlos en los siguientes años.

(Estadio Olímpico de Sydney. Foto: Flickr)
Se estima que el coste total de las olimpiadas fue entre 1,7 y 2,4 mil millones de dólares australianos, es decir aproximadamente entre 10 a 14 mil millones de dólares americanos y que a raíz del evento el turismo extranjero a Nueva Gales del Sur se incrementó de forma ostensible, aunque esto también sucedió en el resto de Australia. Las posibilidades de alojamiento en Sidney se multiplicaron de forma considerable.
La ceremonia comenzó con un homenaje a los ganaderos de Australia de todos los tipos, como una alegoría de reunión del mundo en toda su diversidad, siendo presentado por un grupo de 120 jinetes que entraron en el estadio que formaron en conjuntos diferentes figuras entre ellas la de los cinco anillos olímpicos. Luego la ceremonia continuó destacando la identificación del pueblo australiano con el mar.
Por otro lado la ceremonia de clausura se iniciaría con la clásica tradición de desfiles de los deportistas participantes y contó con la presencia de cantantes como Kylie Minogue interpretando el tema de Abba Dancing Queen , La modelo Elle McPherson, el golfista Greg Norman, el actor Paul Hogan (Cocodrilo Dundee) y el grupo pop Men at Work.
Acto seguido, se procedió con el discurso del dirigente del Comité Olímpico Organizador, quien felicitó a los ciudadanos de Sydney en especial a los voluntarios que colaboraron con el éxito de la olimpiada. Men At Work cerraría la ceremonia mientras un avión de la Fuerza Aérea Australiana sobrevoló los aires de Sydney y con ello se iniciaron los fastuosos fuegos artificiales.
El desempeño deportivo australiano marcaría un importante repunte como potencia medallera al haber conseguido un total de 58 medallas, 16 de éstas de oro, logrando un cuarto lugar entre los países que más perseas consiguieron en estas olimpiadas y marcando un precedente para consolidar el poderío australiano en los juegos olímpicos venideros.

(Parque Olímpico de Sydney. Foto: Flickr)
Entre los deportistas que más destacaron en Sydney 2000 por su desempeño estuvieron la norteamericana Maurice Jones, con tres medallas de oro en las pruebas de atletismo, Robert Korseniowski con 2 medallas en las competiciones de marcha, siendo la atracción local la australiana Cathy Freeman quien es una defensora de la causa de los aborígenes australianos y que se agenció una medalla en la prueba de 400 metros de atletismo.
La Villa Olímpica de Sydney es un complejo que se ideó para el desarrollo de estos juegos. Está situada en Homebush Bay, que antiguamente había sido un lugar de exuberante vegetación y fauna, pero que la contaminación en las últimas décadas lo fue degradando. A partir del año 1994 se iniciaron las construcciones para recuperar esta zona y ambientarla para las olimpiadas del 2000, tomando las medidas pertinentes para lograr una mejora del lugar en el aspecto ecológico. Está compuesta por 520 casas, 350 apartamentos y 350 casas modulares donde se albergaron más de 17 000 atletas y personal integrante de la delegación de los países participantes.
También fue utilizada en los Juegos Paraolímpicos de ese año. Este complejo deportivo-habitacional ha sido construido con materiales que no afectan la ecología del lugar y teniendo en consideración la conservación del agua, el suelo y el aire del lugar. En el mismo sentido se construyó el Homebush Hotel que utiliza aparatos de eficiente consumo de energía en su interior y materiales renovables, reciclables y reciclados.
El Parque Olímpico es un sistema que conecta los escenarios construidos para las olimpiadas y que está constituido principalmente por una gran avenida de 1,540 de longitud, en el centro de esta arteria se encuentra la Plaza Olímpica que con su capacidad para 300 000 personas se convertiría en el lugar de reunión a campo abierto más grande de Australia.

(Atleta Cathy Freeman. Foto: Flickr)
El Estadio Olímpico de Sydney fue la principal de las sedes, sobre todo para los eventos de atletismo y fútbol. Se trata de un moderno estadio, ubicado en la Villa Olímpica de Sydney y con capacidad para 110 000 espectadores que tiene una cubierta para la protección solar y acondicionamiento para una excelente distribución de la iluminación, como también para unas mejores trasmisiones televisivas. Este estadio también tiene la particularidad de utilizar la luz solar al máximo y tener un sistema de irrigación que permite el reciclamiento del agua.
Los eventos de gimnasia y baloncesto, como otras actividades deportivas bajo techo se llevaron a cabo en el Superdomo. Su cubierta colgante le permite en el interior no usar columnas, además tiene una acústica e iluminación excelentes. Tiene capacidad para unos 20 000 espectadores.
Las instalaciones del Velódromo también poseen un tipo de construcción afín con la conservación del ambiente y el ahorro de energía. El tragaluz central es utilizado como sistema de iluminación natural disminuyendo el consumo de energía durante el día.
El Centro de Tenis cuenta con una capacidad para unos 10 000 espectadores y con un sistema de agua e iluminación muy eficientes.. Está diseñado de tal modo que los ruidos exteriores no interfieren en las competiciones deportivas.Otros complejos deportivos importantes para competencia son el Centro Acuático, donde se realizan las competencias de natación y deportes relacionados; El Pabellón de Caballos, los estadios de jockey y atletismo.

(Homebush Bay. Foto: Flickr)
En conclusión, la organización de los juegos olímpicos Sydney 2000 significó una toma de conciencia respecto a la estructura tradicional de eventos deportivos masivos de trascendencia mundial. Se buscó aprovechar un poco más los parajes naturales australianos, así como los elementos de su historia para reunirlos y exhibirlos ante miles de millones de espectadores y televidentes. En muchos casos la ciudad de Sydney rompió su etiqueta de ciudad bella pero lejana para visitarla, lo cual facilitó la concurrencia de turistas en los años posteriores. Pero también marcó una tendencia, presente en sus edificaciones, de mantener un equilibrio ambiental, recurriendo a los mecanismos más avanzados para ello.
Hoy es posible que muchos cuestionen, por ejemplo, la funcionalidad de la villa deportiva o si hubo paridad en el gasto para creación de la infraestructura para las olimpiadas de Sydney y los beneficios recibidos, pero no se puede negar que la ciudad haya cambiado o por lo menos Homebush Bay, que pasó de ser un lugar donde iban a dar los desechos a ser el albergue de uno de los principales acontecimientos de Australia en los últimos años.