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Fundada por Pedro el Grande, fue la ciudad de los zares y capital rusa por dos siglos

San Petersburgo, enclave cultural de invierno

El Museo de Hermitage es una de las pinacotecas más impresionantes del mundo
Antonio Martínez
18:00h Lunes, 22 de septiembre de 2008
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Hay algunos destinos turísticos que nos quedan un tanto alejados pero que resultarían interesantes de visitar. Se me ocurre el país de Rusia y una ciudad en particular, que incluso se dio el gusto de convertirse en su capital por espacio de dos siglos. Me refiero a San Petersburgo. En efecto, esta ciudad fue fundada por Pedro el Grande a inicios del siglo XVIII apodándola como la ventana al mundo.

La construcción de la ciudad no fue tarea fácil debido a que la zona y los alrededores eran poco poblados. A eso había que sumarle las inclemencias del clima por lo que, valiéndose de su condición de zar, Pedro el Grande, conminaba a los siervos a trabajar duro en las obras. Muchos obreros murieron producto del sobreesfuerzo y de las condiciones climáticas. Todo empezó con la Fortaleza militar de San Pedro y San Pablo pues el país se encontraba en guerra por aquellos años.

Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Fortaleza y Catedral de San Pedro y San Pablo tomada de Flickr por Anarosa

Esta fortaleza aún hoy se conserva y es indudable lugar turístico dentro de la cual se encuentran los restos del propio Pedro el Grande. La fortaleza está hecha en piedra y dentro de ella se encuentra la Catedral de San Pedro y San Pablo cuyo extremo más alto, que llega a los 123 metros de altura, presenta la efigie de un ángel que es el símbolo más importante de la ciudad. Esta catedral ha sido convertida en un museo pese a que aún se celebran eventos religiosos de la iglesia ortodoxa rusa.


Siguiendo la línea histórica, hay que decir que para mediados del siglo XIX, una vez abolida la esclavitud, San Petersburgo se fue convirtiendo en un importante eje industrial del país y de toda Europa. Luego de haber pasado por las revoluciones de 1905 y 1917 y las dos guerras mundiales, San Petersburgo entró en un proceso de restauración paulatino. San Petersburgo está ubicada a orillas del Mar Báltico y nos presenta varios lugares y edificaciones que podemos visitar para quedar deslumbrados con la arquitectura que es de una influencia italiana y en parte francesa.

Podemos apreciar también estilos barrocos y neoclásicos en los tantos templos que existen. Un lugar para visitar es la Catedral de San Isaac que data del siglo XIX. Llama la atención su sólida cúpula dorada de casi 22 metros de diámetro en la que están enquistados 100 kilos de oro. También nos enteramos que cerca de 40 minerales fueron empleados en la construcción del templo entre ellos el granito del zócalo, el mármol –traído de diversas partes- en suelos y paredes, y la malaquita de las columnas.

A su vez, la Catedral de San Isaac fue abierta como museo desde 1931 y en su interior yacen 400 obras de arte entre esculturas, pinturas y mosaicos. Antes de retirarnos del recinto podemos subir a la cúpula y disfrutar de una magnífica vista de la ciudad. Otra catedral de inicios del siglo XIX que podemos visitar es la Catedral de la Santa Trinidad de San Petersburgo ubicada cerca de la estación del metro de Tekhnologichesky Institut o también podemos visitar la Catedral de Nuestra Señor a de Kazán, de hermoso estilo clásico y con un amable ingreso en forma de semicírculo que da a la avenida.

También se puede apreciar un bello jardín exterior y una contundente fuente de granito, también en el exterior. Luego podemos ir a dar un paseo por Nevsky Prospekt, la avenida principal de San Petersburgo y una de las principales arterias del mundo. Los cuatro kilómetros de esta avenida no sólo nos servirán como un excelente ejercicio para combatir el frío clima de la ciudad sino que nos permitirá observar un buen contraste entre lo moderno y lo antiguo y hasta lo pobre.

Catedral de San Isaac

Cúpula dorada de la Catedral de San Isaac tomada de Flickr por Anarosa

Allí podemos encontrar desde rupestres bares y espontáneos restaurantes hasta ostentosos palacios y planificados puentes que cruzan la avenida, así como museos y tiendas por doquier. Entre los museos, podemos visitar el Museo Ruso que posee la más fina colección de objetos clásicos pero conviene más concentrarse en el Museo del Hermitage. En realidad se trata de una pinacoteca que agrupa seis edificaciones históricas entre las que destaca el Palacio de Invierno que era la residencia oficial en tiempo de los zares.

El edificio data de mediados del siglo XVIII y fue ordenado construir por la emperatriz Isabel. Junto a este palacio se construyó uno de menores dimensiones llamado Pequeño Hermitage que destacaba por sus hermosos jardines colgantes y por sus dos salas de exposición laterales que la enlazaban con el Palacio de Invierno y con los otros palacios del museo. El recorrido por las edificaciones continúa con el Viejo Hermitage que conecta con el Canal de Invierno, el cual sortea el río Neva.

Luego podemos ver el Nuevo Hermitage que a su vez incorpora la entrada principal a todo el complejo mediante un gran pórtico. Las otras edificaciones son el Teatro de Hermitage, donde aún se representan obras, el Palacio Menshikov, considerado en su tiempo, el palacio más lujoso de todo San Petersburgo, y el Edificio del Estado Mayor donde se puede apreciar una hermosa escultura de bronce sobre un arco, la cual representa una carroza guiada por caballos.

Museo de Hermitage

Museo de Hermitage tomada de Flickr por Davigno

 En cuanto a la colección de este espectacular museo, podemos decir que supera los tres millones de piezas, por lo tanto haría falta quedarse a vivir en San Petersburgo para poder apreciar cada una de ellas en su real dimensión. Entre los objetos se puede ver arte ruso, arte oriental, arte griego, romano y de Europa occidental. No deja de sorprender la sección dedicada a las piezas prehistóricas entre las que podemos ver las Venus prehistóricas, encontradas en yacimientos de Siberia.

Los objetos prehistóricos abarcan desde el Paleolítico Inferior hasta el primer milenio antes de la era cristiana. Esta ventana de tiempo nos permite ver todo tipo de industria lítica, diversos petroglifos y figurillas del neolítico, así como hachas, broches y diversos objetos provenientes de la Edad de Bronce. También podemos ver objetos de cerámica y barro provenientes de los Balcanes y Ucrania principalmente.

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