Una visita a Praga no me sonaba muy descabellada después de todo. La idea era sencilla, llegar, conseguir un hotel en Praga, pasar allí unos días, investigar un poco e irme con la satisfacción de haber visitado esa ciudad que envuelve una mística sabia a su alrededor.

Calles de Praga
Para mí era importante estar allí, había escuchado tanto hablar del Círculo Lingüístico de Praga y en especial de Roman Jacobson durante mis años de formación universitaria en la carrera de Literatura, que me parecía casi un sueño poder lograrlo.
En especial nunca olvidaré esta frase, que la lei en una clase de Teoría Literaria y que quedó en mí marcada para toda mi vida:
“La función poética proyecta el principio de equivalencia entre del eje de la selección sobre el eje de la combinación.”
Estas sabias palabras que me fascinaron pues en verdad cuando efectuamos el acto de hablar o escribir de manera poética estamos en esa lucha constante de escoger en nuestra mente y plasmarla en el papel aquella palabra que nos parecerá la más apropiada que cabe en una oración, a diferencia del habla coloquial en donde solamente escogemos lo que se nos viene primero a la mente sin dar muchos rodeos.

Maravilla arquitectónica de Praga
Pues bien, el paseo por Praga iba a ser de los mejores, una vez que estuviera allí, me había puesto a pensar, ¿qué sería lo primero que visitaría? Ya me han contado que es una de las ciudades consideradas como las más bellas del mundo, así que estaba entusiasmada pues siempre que voy a una nueva ciudad me gusta mirar de pies a cabeza los edificios históricos y es mucho más interesante cuando estos se encuentran como parte de la arquitectura de la ciudad.
No se si les ha pasado, pero es interesante cuando vas a una ciudad nueva y te paras en frente de algún edificio histórico o en frente a los atractivos turísticos arquitectónicos y te quedas allí observando la inmensidad y la carga que ese edificio tiene, pensando además que es probable que hace muchos años alguien más habría estado en ese mismo lugar sin saber que los ordenadores existen y que probablemente yo escribiría sobre esto y lo publicaría en este blog.
Espero que esa serie de sensaciones me ocurran cuando visite los barrios históricos más importantes de Praga, como son: Hradčany, en donde en uno de sus callejones vivió Kafka por muchos años, Nové Město, Malá Strana y Staré Město, entre otros y ya les contaré qué tal me fue.
Foto 2 de Rafael Robles L. en Flickr
guauuuuu, yo quiero hacer una carrera que deba viajar e investigar tambien pero necesito de una empresa que respalde esos viajes, me encantaria si alguiem me puede ayudar