Para el viajero incansable resulta imposible recorrerlo todo, no alcanzaría una vida para conocer todas las bellezas que ofrece este planeta. Por eso hay que organizarse y decidir por esos lugares que todo ser humano debería ver aunque sea una vez en su existencia. Es verdad que hay ciertos destinos para determinado perfil de turista, pero hay maravillas naturales dignas de ver, y sentir, por todos. Incluso puedes encontrar un hotel en Phuket inmerso en plena ‘selva’.
Como Phuket, una isla-provincia de Tailandia, un paraíso, en el que el agua verde esmeralda hace brillar la mirada y el alma. Aquí la naturaleza más exquisita invita a disfrutar de un entorno casi único, donde pareciera residir el Edén. De hecho se la llama “Perla del Sur”, porque representa una joya en pleno mar de Andaman.
Esta isla (de 810 kilómetros cuadrados), la mayor del país, no posee fronteras terrestres, y tiene como vecinas a las provincias de Phang Nga y Krabi. Al norte de la misma se encuentra el Aeropuerto International de Phuket, al cual arriban unos 3 millones de turistas cada año.
Se trata de una región muy montañosa (una cordillera predomina en el lado oeste), y sus montañas del sur se extienden por 440 kilómetros del istmo de Kra; siendo el punto más alto de la cadena de montañas propia el Khao Phra Mi (con una altitud de 1138 metros).
Además, casi un 70% de la isla está cubierta de selvas (en ella se encuentra la reserva natural de Khao Phra Taew), y la costa occidental posee varias playas, que resultan un encanto para los ojos. Asimismo, vale destacar el extremo sur de Phuket, Laem Promthep, donde se observan las mejores puestas de sol.
Aunque la isla fue afectada por el tsunami del 26 de diciembre de 2004, el cual devastó gran parte de las costas del Océano Índico, los tailandeses supieron salir de la catástrofe rápidamente, y hoy casi todos los lugares turísticos se encuentran en perfecto funcionamiento. La economía de Phuket se basa en las plantaciones de caucho y el turismo, industria que creció en los años ochenta y que se ha desarrollado a través de los siguientes.
Considerada una de las mejores playas del sudeste asiático, hasta los años setenta Phuket era sólo visitada por mochileros, siendo muchas de sus rías tranquilas y sus playas amplísimas; en cambio, en la actualidad se ha llenado de hoteles (muchos de lujo), tiendas y restaurantes. Es que una gran parte de sus habitantes viven del turismo.
Por otro lado, a pesar del desarrollo turístico se preserva la cultura local, la cual es resultado de una fusión de varias culturas, como la china, la portuguesa y la musulmana, correspondiente al pueblo marino local. Asimismo, se pueden apreciar las casas de estilo Sino-Portugués y las casas museo.
Phuket tiene ofertas para todos los gustos, tanto para quienes buscan descansar, para quienes ansían aventura y hacer tours (esta isla ofrece numerosas excursiones, en ferry, en kayak como en crucero), para los deportistas como para los que están en busca de diversión y fiestas. Entre algunas de las actividades para hacer, el visitante puede elegir entre trekking, pasear a lomo de elefantes, rafting en balsas de bambú, submarinismo, bungee jumping, jugar al golf en sus increíbles campos, etc., o bien entretenerse en sus bares, los cuales se encuentran en las playas de Kata, Karong o Patong (las más concurridas).
Realmente la cantidad de playas que posee esta isla, todas bellísimas, hace difícil que el turista decida a cuál ir primero; sin embargo, la principal región turística es la playa de Patong, la cual, además de ser el mayor centro comercial de la isla, concentra la mayor parte de la vida nocturna. También son populares las de Karon, Kata, Nai Harn y Bang Tao (estas dos últimas se encuentran más alejadas, siendo la última la más salvaje).
Otras playas para visitar son: Mai Khao Beach (a 40 kilómetros de la ciudad, es la más larga de Phuket y en ella se encuentran tortugas gigantes), Nai Yang Beach (a 30 kilómetros de la ciudad, forma parte del parque nacional Sirinat), Phromtep Cape, Chalong Bay (posee varios restaurantes) y Phanwa Cape (cuenta con un centro de investigación biológica marítima y el acuario de Phuket).
Mientras que alquilando una moto o un coche el turista puede inmiscuirse en la frondosa vegetación del interior; quienes tomen un ferry podrían llegar a Koh Phi Phi, un maravilloso destino compuesto por un par de islas en las que hay acantilados, cocoteros y ensenadas; y viajando en crucero por el mar de Andaman, se descubre la Bahía o Parque Nacional de Phang Nga (al norte de la isla) -que tiene la famosa roca de James Bond (de 200 metros de alto)- y las islas Similan.
Otros sitios para conocer, además de sus playas, son la isla Ko Tapu (también conocida como James Bond Island) -repleta de formaciones rocosas y pequeños islotes, montes verdes y una selva tropical virgen-; el Parque Nacional de Kao Lak, ideal para los amantes de la naturaleza, se encuentra a 90 kilómetros al norte de Phuket.
Esta isla, no sólo tiene una belleza natural de otro mundo, sino sitios de interés cultural, sobre todo museos, para conocer un poco más acerca de su historia. Comenzamos por el Museo Nacional de Thalang -dedicado a la historia del lugar, su arqueología, artes, etc.-; el Museo de Caracolas marinas -exhibe una gran colección de caracoles marinos y fósiles, sobre todo de sus mares-; el Museo de piedras raras, etc.
Por último, la villa Thai y el Jardin de orquídeas, que muestra gran cantidad de especies exóticas de orquídeas; y además aquí se realizan para los visitantes dos shows diarios, en los cuales se observan danzas tradicionales, se exhiben las habilidades de los elefantes, artesanías tailandesas, etc.