Dicen que París es calle a calle y esquina a esquina la ciudad más bella del mundo. Esto está refrendado por la estadística de 30 millones de turistas que cada año llegan hasta esta ciudad, convirtiéndola en la ciudad más visitada de todo el mundo. Una de las características de esta ciudad es su descentralizado espíritu en la que no existe un eje que se pueda diferenciar del resto de la ciudad, más bien toda la ciudad es un centro con muchas actividades y lugares interesantes por descubrir. Otra característica que los turistas coinciden en señalar es el aire clásico que se respira en todo París. ¿Quieres dormir en París? En efecto, parís no ha absorbido a las ciudades y distritos aledaños como sería la figura común, sino que ha respetado sus costumbres y tradiciones y no ha forzado su modernización. París, situada al norte de Francia y surcada por el río Sena, es conocida como la ciudad de la luz por haber sido la primera urbe en dotar de energía eléctrica sus calles y edificaciones, aunque los más agudos sostienen que es debido a la iluminación intelectual que esta ciudad ha ejercido sobre la humanidad desde siglos atrás.

Imagen tomada de Wikipedia
Se cree que los primeros pobladores galos fundaron la ciudad hacia el año 250 antes de Cristo, siendo luego tomada por los romanos en el 52 después de Cristo, los cuales la bautizaron como Lutecia. La ciudad pasa a llamarse parís recién en el siglo IV y es capital de Francia a partir del año 508, cuando Clodoveo, rey de los francos, derrota a los romanos. El siguiente salto clave en la línea del tiempo es hasta los tiempos de la Revolución Francesa en el siglo XVIII, donde la Bastilla pasa a ser monumento histórico y uno de los atractivos turísticos de la ciudad en lo que ahora se conoce como la Plaza de la Bastilla y donde se puede apreciar la Columna de Juillet, inaugurada en 1840. En las celebraciones por el primer centenario de la Revolución Francesa se levantó la famosa Torre Eiffel que supuestamente debía ser desmontada luego de las fiestas. Finalmente se quedó en su lugar hasta nuestros días y también constituye una de las principales atracciones para el turismo que llega hasta la ciudad. Es uno de los monumentos más distintivos de la humanidad y es visitada por 6 millones de turistas al año.
Es fascinante subir a la Torre Eiffel, es como si entráramos en la habitación de la historia y nos confundiéramos con ella. Si uno quiere disfrutar cada instante de esta escalada y tiene el aliento necesario, puede salvar a pie los 1665 escalones con que cuenta. Sin embargo, la mayoría usa los elevadores que ascienden hasta los dos niveles en donde se pueden encontrar tiendas de recuerdos donde seguramente llevaremos más de algún souvenir. Luego podemos almorzar en uno de los dos lujosos restaurantes que se encuentran allí. Con un autocontrol adecuado y un estómago recio, podemos subir al tercer nivel –donde muchos no se atreven- y contemplar la ciudad. Aquí es perceptible un ligero balanceo de la torre por los vientos y si uno le tiene miedo a las alturas es recomendable hacerlo en compañía de alguien. Otro lugar con menor altura pero desde el que se tiene una vista maravillosa de la ciudad es el Arco del Triunfo, quizá el monumento más representativo de Francia después de la Torre Eiffel.

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El Arco del Triunfo se encuentra situado en la Plaza de la Estrella, donde empiezan varias arterias importantes de París, destacando quizá la más célebre del mundo. La Avenida de los Campos Elíseos. Calle abarrotada de gente, lugar fijo de compras y para degustar una bebida o un vino suave en una de las tantas terrazas que abren sus puertas al turista. En este lugar se encuentra el famoso Lido de París y un gran conglomerado de cines, hoteles, galerías comerciales y restaurantes. Por la noche, los Campos Elíseos nos ofrecen discotecas y otras actividades. Como vemos es fácil distraerse en París y casi nos olvidamos del Arco del Triunfo. La magia de esta edificación se hace más perceptible conforme nos vamos acercando y comprobamos que sus dimensiones fácilmente duplican a sus “hermanos” de otras ciudades. En su punto más alto podemos observar por qué se le llama Plaza de la Estrella al lugar que lo contiene. Por la alas, podemos observar la calle donde nos distrajimos y en el lado opuesto la avenida de la Grande Armée y su Arco de la Defensa. Antes de retirarnos, rendimos homenaje en la tumba del soldado desconocido. Más días nos aguardan en la ciudad de la luz.

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1 Comentario en “París, la ciudad de la luz”
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