Malí, la tierra de los dogon

Dentro de los destinos a África, encontramos a Malí, un país con una tradición tribal muy fuerte y tierra de los dogon, una tribu que hasta el día de hoy se nos presenta como una de las más amistosas de todo el mundo y cuyos conocimientos sobre el Universo producen un gran misterio a los astrónomos.

Este día presentaremos un país con una tradición impresionante y con una más que rica historia. Se trata de Malí, el país africano que despierta tanto interés como Egipto o Sudáfrica a la hora de realizar un viaje hacia aquel continente. Con una superficie de 1.240.000 de kilómetros cuadrados y una población que asciende a casi 12 millones de habitantes, Malí padece los tantos males que sufren los países africanos, como baja esperanza de vida, gran tasa de analfabetismo o elevada tasa de mortalidad infantil.

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Foto: UNESCO

Hablar de Malí es, ante todo, hablar de los dogon, una tribu que habita en dicho territorio y que se encuentra cargada de misterios y leyendas, y en muchos casos han obtenido logros muy importantes principalmente en la Astronomía. Hoy en día esta tribu se mantiene en pie sobre el acantilado de Bandiagara y se llevan realmente muy bien con los turistas que los vienen a visitar, manteniendo una estrecha relación, incluso luego de la partida de éstos, mediante correspondencia.

Esta tribu mantiene en jaque aún hoy a la ciencia, más precisamente a los astrónomos, ya que conocen a la perfección desde hace varios cientos de años la conformación del Universo, con medidas y tiempos de rotación de varias estrellas, principalmente de Sirio. Cuando los especialistas hablaron con ellos del tema, descubrieron que sí sabían lo que decían e incluso antes de que fueran descubiertas por esta ciencia. La conformación de la Vía Láctea, del Sistema Solar y la existencia de la denominada Sirio B, se ha constatado que proviene desde hace mucho tiempo. Sin dudas lo que más llama la atención, es el profundo conocimiento de Sirio B, descubierta recién en 1995 por la ciencia e imposible de divisarla a simple vista.



Este país formaba uno de los tres imperios más importantes de África desde el siglo XI hasta el XVII, cuando en 1850 las tropas francesas conquistan el territorio. Recién en 1960 logran independizarse conjuntamente con Senegal, pasando a llamarse Confederación de Malí. Luego se separaría Senegal pasando a tener el nombre de República de Malí.

Sin embargo si Independencia duró poco, ya que en 1968 un Golpe de Estado derrocó al presidente electo y se mantuvo en el poder hasta 1991, cuando mediante otro golpe militar, esta vez llevado a cabo por Touré, lo derroca. En 1992 se desarrollan nuevas elecciones asumiendo Konaré el gobierno, y nombrando Primer Ministro a Touré. Las medidas económicas dispuestas por éste último lo llevaron a su alejamiento y a una crisis que aún hoy se mantiene en pié.

La gran variable de grupos étnicos en el país lo hace muy rico culturalmente hablando, con tradiciones totalmente diferentes y experiencias únicas que se pueden vivir allí. Los dogon son los más conocidos, pero además de ellos encontramos los fulani, los bereber, los beduinos, los malinke y los moros, por citar algunos de ellos.

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Danza de los dogon. Foto: gonomad

Cada uno de ellos posee características diferentes y diversas posiciones territoriales. Los dogon se centran en el sudeste de Malí y son los más visitados por los turistas debido a su amistosidad y costumbres diversas, que lo transforman en una tribu muy peculiar. La base de su economía se basa en el cultivo de cebollas y datan en el lugar desde el siglo X y su sociedad se encuentra subdividida en varias estratificaciones sociales. Poseen los famosos “cementerios“, donde son comunes ver los cráneos de los difuntos en la tierra, aunque es el único lugar donde no les permitirán ingresar por ser su lugar más sagrado.

Los fulani son habitantes del centro de Malí, y son de origen caucásico. Se caracterizan por ser pastores nómadas y son los responsables de la introducción del Islam como religión en África. Los bereber se alojan en el límite con Guinea y así fueron denominados por los romanos, cuya traducción quiere decir “bárbaros“. Hoy en día y luego de varias fases, se han arabizado y son en su mayoría comerciantes o agricultores. Los beduinos por su parte se ubican en el extremo occidental del Desierto del Sahara en la frontera con Mauritania. Son árabes que basan su economía en la cría de ganado y tienen bien definidos sus límites territoriales entre cada tribu beduina, no pudiendo invadirse entre ellos.

Por otro lado encontramos los malinke, co-linderos con los bereberes pero a diferencia de éstos, son una tribu originaria de Malí, con muchas costumbres locales y con mayor similitud con los dogon. Se caracterizan por el misticismo de sus rituales y sus bellos disfraces, principalmente las máscaras, a las cuales le agregan metal que le aporta una virtud extra. Finalmente encontramos a los moros, descendientes de los beduinos por su idioma y se caracterizan por habitar en grandes tiendas instaladas en el desierto o en zonas semi-desérticas. Aunque en su mayoría son nómadas, muchos ya se dedican a la agricultura en las zonas que así se los permite.

Entre las atracciones que tenemos en el lugar, se destacan las festividades tribales tanto de los malinke como de los dogon, siendo éstas en su gran mayoría fiestas religiosas donde las danzas y los disfraces está a la orden del día, permitiéndonos participar de ellas y así convivir en su cultura al menos por un tiempo. Una experiencia inolvidable para quienes deseen realizar este estilo de viajes.

Otra de las cosas que no se pueden perder en este peculiar viaje, son las fabulosas Mezquitas que adornan todo el territorio, las cuales se centran principalmente en la capital del país, aunque hay esparcidas por todo Malí. Muchas de ellas son construcciones con cientos de años que realmente vale la pena visitar por el estilo artístico que presentan en su arquitectura.

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Mezquita. Foto: funci

Como dijimos, el mayor atractivo está en compartir experiencias con los dogon principalmente, donde ellos mismos se tomarán fotografías para nosotros y nos obsequiarán varias cosas referentes a su cultura. Esto es debido a la amabilidad que posee esta tribu, a la cual le encanta compartir con todo quien llegue a este lugar su forma de vida y su cultura, haciendo que nuestra visita allí sea como si estuviéramos en casa.

Llegar a Malí es sencillo gracias a su aeropuerto en Bamako, aunque también se puede llegar desde los países limítrofes por carretera, pero para ello es necesario ir en convoy de al menos dos automóviles y con muy buenos guías, esto por dos motivos: el estado de las autopistas, cada vez en mayor declive, y por motivos de seguridad, ya que el bandolerismo está en constante aumento en éstos días y podríamos pasar una mala experiencia en un viaje que en definitiva nos acerca a una nueva cultura.

Lo mejor es tratar con su Agente de Viajes que seguramente tenga una opción saludable para realizar este viaje, ya que varias aerolíneas llegan hasta el citado lugar. Muchos de ellos con alojamiento incluído, lo cual nos beneficiará plenamente en todo el trayecto, brindándonos tranquilidad de que todo estará bajo control sin ningún contratiempo.