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Los Páramos de Ayavaca

Por Alberto Alejos, en 31 de Mayo de 2008

Hay algunos viajes que suponen una experiencia límite. Ese es el caso de los Páramos de Ayabaca en Perú. Ayabaca es un lugar inhóspito en el que se puede encontrar los arcos iris más deslumbrantes, restos arqueológicos de los incas, neblinas densas que lo cubren todo, fiestas religiosas inolvidables, los pueblos rústicos con una fuerte tradición de brujería y los paramos, los terribles y bellos páramos.

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En la película clásica de ciencia ficción “Un hombre lobo americano en Londres” de John Landis. La acción empieza en los páramos ingleses. Somos testigos como dos amigos Jack y David realizan un viaje a Inglaterra durante sus vacaciones de la universidad. En la formidable película David (David Naughton) y Jack (Griffin Dune) cometen la imprudencia de visitar un pueblito olvidado del norte de Inglaterra que sufre la maldición del hombre lobo. Expulsados del pueblo por preguntar demasiado se dirigen a los páramos donde se se encuentran con su destino fatal.

La visión de los páramos con su humedad y neblina ciertamente se presta para un acontecimiento sombrío, pero no necesariamente debe ser así. Los páramos son lugares en los que el suelo y las características climáticas (lluvias, altura, etc) los convierten en sitios conocidos como “esponjas”. En estos lugares el agua se conserva en grandes cantidades y es uno de esos prodigios ecológicos que garantizan todavía la producción natural para el consumo humano. En definitiva una bendición de la naturaleza.

El páramo como casi todas las zonas ricas en biodiversidad del mundo está siendo amenazado por múltiples frentes (vaya novedad). En el caso de Pacaipampa esto por suerte no es un problema, pero en otros Páramos de Venezuela, Ecuador y Perú, la agricultura intensiva está destruyendo estos lugares vitales para la conservación del agua para el consumo humano. Nuevamente el hombre en su afán de producir más se convierte en su propio depredador. Se aplica perfectamente el refrán “El hombre es el lobo del hombre”. En el caso de los páramos andinos es tanta su importancia que ya se encuentran protegidos por varias organizaciones. Una de ellas es el Proyecto Páramo Andino que alerta sobre los peligros de desaparecer los páramos y ofrece importante información para conservar este recurso natural.



Pero empecemos a comentar el viaje a los Páramos de Ayabaca. Para empezar el viaje a los páramos siempre se debe empezar por el pueblo de Morropón, lugar entrañable del norte peruano con una gran tradición de brujería (o curanderismo en estos tiempos modernos). La importancia de la ciudad para el viajero es fundamental ya que gracias a esta el resto del viaje tendrá ese escenario místico y de misterio que tanto enriquece los viajes. El pueblo situado de forma estratégica debajo de los páramos es la primera parada del misterio. Cuando uno llega al pueblo de Morropón es obligado visitar los pequeños comercios de curanderismo o si lo desea ver de otra manera, las tiendas de los brujos. Visitarlos permite al viajero tener una posibilidad cercana de conocer las pociones misteriosas, los hechizos de poder y demás conocimientos ancestrales que entre otras cosas le prometerán la conquista del ser amado. Y ojo que en el 99% de los casos resulta. No se sabe a ciencia cierta por qué, pero resulta. Quizás solo los afortunados en el amor se han prestado a responder la estadística.

Otro lugar de visita obligado al llegar a Morropón es su cementerio. En el lugar de descanso eterno de los muertos también se pueden encontrar comercios relacionados con la brujería. Pequeños comerciantes nos ofrecerán esa pócima que tanta buscamos para conquistar a la amada o quizás pata lograr la fortuna en el juego o en los negocios. Además el ambiente siniestro y calmo del cementerio sera propicio para quedarse grabado en nuestra memoria. Luego de la visita al cementerio de Morropón uno se puede dirigir a otros pueblos como Chalaco o Pambarumbe. La hospitalidad de la gente del lugar es ampliamente reconocida así que el viajero no podrá dejar de sentirse cómodo en un viaje de esta magnitud.

Para llegar a Pacaipampa, el lugar de los Páramos de Ayabaca, uno debe subir la montaña lentamente. Cada pueblo que se va dejando atrás nos recuerda un paso más en nuestro destino final. Otro de los atractivos innegables de subir a los páramos es la vista de la neblina que lo cubre. Cuando uno va subiendo, siempre tiene en el horizonte la zona las densas acumulaciones de neblina que cubren como un velo mágico o espectral los páramos de nuestro destino. Llegar a ellos es una tarea para los más osados.

Al llegar al pueblo de Pacaipampa uno se encuentra con un lugar entrañable. Más allá de la promesa de misterio de la neblina se encuentra un pueblo que con carteles anuncia su propósito de cuidar sus páramos. Una comunidad que tiene un compromiso ecológico y que se promueve constante para que respeten la riqueza de su territorio.

Aparte de la amabilidad de la gente uno encuentra otros turistas que visitan el lugar por tener las características adecuadas para practicar ciclismo de montaña. En Pacaipampa, uno puede escalar el cerro Cambúr o visitar las lagunas La huaca o el Rey. Ambas de una belleza impresionante que dejan al turista con la seguridad de estar observando un lugar único en el mundo.

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Los Páramos nos avisarán de su presencia con la vista de los bosques y las pequeñas cascadas. Además nuestro rostro se refrescará perennemente por un rocío de montaña que no es otra cosa que la llovizna del lugar. Pero una vez en los Páramos, uno debe estar preparado para todo, porque allí las fuerzas de la naturaleza se desatan. En los Páramos, dependiendo del momento, los vientos adquieren una fuerza única y nos pueden tumbar en cualquier momento. Son tan impresionantes las fuerzas del viento en este lugar que no es extraño que la llovizna nos llegue horizontalmente y bañe nuestro rostro. Pero las condiciones valen la pena para el viajero que busca la aventura.

Si usted busca un lugar donde la naturaleza todavía reina. Los Páramos de Ayabaca son su destino.

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1 Comentario en “Los Páramos de Ayavaca”

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hola me ha fascinado el comentario de tu viaje hacia los paramos en ayabaca, se que los paramos es un ecosistema único en el mundo y por suerte el Perú cuenta con una porción muy pequeña al norte del territorio, pero mi preocupación va hacia la depredacion de estos ecosistemas, como lo comentastes, debido a la agricultura intensiva y otros factores, me encantaría si me envías fotos de estas actividades que mencionastes para sustentar un estudio que deseo realizar sobre los paramos.

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