Los confines del mundo: Ushuaia
Cuando me hablaron de un viaje a lugares tan distantes como la Patagonia o la Tierra del Fuego, mi mente inmediatamente voló hacia los años de la primaria en la que apenas y se revisaban esos lugares en las enciclopedias que utilizábamos en el curso de Geografía. Sólo sabía que estas zonas pertenecían a los países de Argentina y Chile y que quedaban muy al sur, donde el mapamundi se curva pronunciadamente.
Y es que estos lugares se asocian más con parajes inhóspitos donde apenas y se encuentra fauna y flora que a duras penas han sabido adaptarse a los climas extremos, tan igual como reducidas poblaciones, más que nada de aventurados y necios científicos que prefieren padecer los embates del clima, antes de dictar clases en una cómoda ciudad con temperaturas más amigables.

Ushuaia tomada de Flickr por Magda-50
Nunca imaginé que cerca del fin del mundo, la palabra turismo seguiría significando lo mismo y con nombre propio: Ushuaia. Relativamente bien comunicada por aire, mar y tierra, esta pequeña población argentina reclama ser la ciudad más austral del planeta. Lo cierto es que es un destino turístico que cuenta con hoteles de cuatro y tres estrellas en los que los visitantes podemos alojarnos con una comodidad superlativa, más si tomamos en cuenta el carácter de expedición que toma un viaje a coordenadas tan alejadas de los destinos de viaje regulares.
La ciudad en sí no tiene nada de espectacular. Su arquitectura es sobria y a la vez espontánea. En ella se puede advertir la influencia inglesa que se refleja en las condiciones de aislamiento y la obvia dificultad para transportar hasta allí los materiales de construcción requeridos. Sin embargo, vale la pena darse una vuelta por la ciudad y recorrer las calles visitando restaurantes y cafés donde sale a relucir la segunda gran influencia europea: la italiana.
En estos restaurantes podemos probar la centolla fueguina, una especie de cangrejo. También se puede disfrutar de la merluza negra, un exquisito pescado de sabor bastante pronunciado como los peces oscuros. Si queremos una carne blanca y suave, debemos ordenar el abadejo a la parrilla y no preocuparnos por las espinas. Otro apetecible platillo es el cordero asado a la cruz.
Estos y muchos otros platillos, especialidades de la cocina de Ushuaia, pueden degustarse en el Festival de Gastronomía llamado Ushuaia a Fuego Lento, que se celebra una vez al año en la localidad y en el que participan desde profesionales de la gastronomía hasta dueños de reconocidos restaurantes y hoteles, hasta el público en general y por supuesto los turistas. En este evento hay simples exhibiciones, degustaciones, concursos y hasta capacitaciones.
En Ushuaia también podemos visitar las tiendas en donde encontraremos el chocolate que se prepara en la localidad de forma artesanal. En nuestro paseo por las calles, alentados por las calorías de los chocolates, podemos visitar el Museo del Fin del Mundo, donde podemos ver los trabajos en madera tallada de la artista local conocida como “La India Varela”. También podemos visitar el Antiguo Presidio fundado en 1902 y clausurado en 1947 que se puede registrar como el primer intento de población del lugar, seguido por la base naval que aún funciona allí.

Afueras de Ushuaia tomada de Flickr por maxtdf
Por otra parte, en las afueras de la ciudad, podemos encontrar una interesante estación de piscicultura en donde se crían las truchas, peces de lago de exquisito sabor pero con tantas espinas como las estrellas de la noche de Ushuaia. En este punto hay que decir que la gran mayoría de turistas que viajan a esta localidad, no lo hacen para recorrer la ciudad, lo que en verdad atrae de Ushuaia son los paisajes que la rodean, en los que además se puede practicar diversas actividades como las sosegadas caminatas, las reconfortantes cabalgatas y también el desafiante canotaje o el aventurado esquí.
Buena parte de estas actividades toman lugar en uno de los lugares más visitados como lo es el Parque Nacional Tierra del Fuego, una zona boscosa con ríos y lagos cuya entrada se halla tan sólo a 12 kilómetros al oeste de Ushuaia. El parque fue creado en 1960 y cuenta con un área de 63 000 hectáreas dentro de los cuales se incluyen los 6 kilómetros del Canal Beagle, otro de los atractivos turísticos de los alrededores.
De toda esta extensión, solamente unas 2 000 hectáreas están abiertas al público y se suele tomar el llamado Tren del Fin del Mundo para acceder a esta zona, el cual parte de una estación ubicada cerca del Antiguo Presidio. Sin embargo, podemos hacer el recorrido en automóvil o bien tomar la tercera opción que sería la más aconsejable. Se trata de los operadores locales que organizan excursiones con caminatas de un día de duración en las que se combinan paseos por el bosque y ascensos a puntos panorámicos con hermosas vistas sobre el Canal Beagle y sus bahías, el Lago Roca y el Cañadón del Toro.

Panorámico del Parque Nacional Tierra del Fuego tomada de Flickr por pigore
En ocasiones se incluye un almuerzo campestre y un recorrido en canoa hacia Bahía Lapataia. También podemos pernoctar en zonas de campamento y disfrutar de las incomparables noches australes en los confines de la Tierra. La ventaja de los trekking es que podemos visitar zonas a las que sólo se puede acceder cabalgando o cogiendo una bicicleta. Así podemos llegar al Dique de los Castores, el Bosque de Canelos o el río Ovando.
En este río se suele practicar la pesca de trucha y de robalo mientras vemos como los zorros y los guanacos se acercan a abrevar a las riberas del río. La otra ruta que se puede tomar para la caminata es por el Cordón Martial. Aquí el trekking dura varias horas a través de los bosques e igualmente se asciende a puntos elevados sobre el Canal Beagle y la ciudad misma. Si se decide continuar, más allá de los Montes Martial se encuentra el sistema de valles, retocado con bellas lagunas y franqueados por imponentes montañas y glaciares. En estas montañas se puede practicar el esquí de descenso o simplemente pasear en motos para la nieve o trineos tirados por hermosos perros siberianos.
