Sudamérica es un continente muy variado donde se pueden conjugar climas extremos en cuestión de horas. La Argentina es un gran ejemplo de esta biodiversidad y en su territorio podemos encontrar selvas tropicales y glaciares, además de fértiles pampas, altas cumbres, lo mismo que islas y pantanales. Pero también podemos encontrar desiertos que parecen ser los reflejos del hemisferio norte proyectados en su meridional hermano. La zona del oeste del territorio, comprendida por el norte de la provincia de San Juan y el Sur de la Provincia de La Rioja, es una de las regiones más áridas del país. Pero no todo es desolación como nuestra mente se puede imaginar de un desierto. La naturaleza se ha encargado de colocar en esta zona manantiales, ríos subterráneos y cursos temporarios de agua que han permitido el nacimiento de poblados como Pagoncillo y Villa Unión, muy cerca de unas serranías con paisaje muy colorido, conformado por médanos, montañas, campos y desfiladeros de un intenso color rojizo. Es aquí donde nace el Parque Talampaya por iniciativa del gobierno en 1975 con el fin de preservar la vida silvestre y la herencia arqueológica del “desierto rojo”.

Imagen tomada de Wikipedia
El parque debe su nombre a uno de los cañones de la zona que ha sido labrado por uno de los ríos temporarios, el Cañón de Talampaya. Este accidente geográfico presenta paredes de color rojizo con una altura promedio de 160 metros y debido a una abundancia de hierro en la piedra arenisca que lo forma. Su boca principal llamada La Puerta, tiene 90 metros de ancho y se convierte en la vía de acceso para el lecho del río, el cual se presenta seco la mayor parte del año debido a las escasas lluvias.
Los paredones del cañón reflejan distintos niveles de erosión a lo largo de los años en zonas que se ha bautizado con nombres muy particulares como “el rey mago”, “el monje”, o “el tablero de ajedrez”. A medida que se avanza, el cañón se hace más estrecho hasta alcanzar su punto máximo –decenas de kilómetros más allá- en el lugar conocido como Los Cajones, donde sólo una o dos personas pueden pasar a través de las estrechas gargantas que esperan.

Imagen tomada de Wikipedia
Aunque se traten de las épocas más secas, se pueden ver varios manantiales que forman arroyos ciertamente efímeros, al ser absorbidos por el desierto, pero que bastan para mantener el equilibrio y sustento de la flora y fauna de la región. En la vegetación predomina la retama silvestre, el alpataco, las jarillas, la brea y varias especias de cactáceas. Todos, arbustos bajos. La diferencia la hace el algarrobo blanco que cuenta con ejemplares de cerca de 1000 años de edad. Este árbol es clave para la supervivencia de personas y animales ya que brinda frutos comestibles que los pobladores utilizan en la producción de una pasta dulce llamada patay y una bebida alcohólica llamada aloja, la cual forma parte importante dentro de sus festividades. En cuanto a la fauna, podemos encontrar la tortuga terrestre, el ratón cola de pincel y el cuis chico. También corren por el desierto grandes cantidades de pequeños saurios conocidos como chelcos, teniendo como alimentos básico los insectos. El halconcito gris lo podemos ver cazando a estos chelcos. La fauna se completa con pumas, zorros colorados y aves como palomas y pericos de varias especies.

Imagen tomada de Wikipedia
No nos podemos olvidar del guanaco que tiene en este lugar uno de sus últimos refugios. Los altos muros del Cañón de Talampaya sirven de nido a águilas moras y el mítico cóndor andino que llega en magistral vuelo hasta esta reserva. En cuanto al pasado, podemos decir que el agua transformó el cañón en un oasis donde el hombre primitivo pudo asentarse, quizá escapando del frío de las tierras sureñas. Estos hombres eran cazadores y recolectores que dejaron sus escenas de caza y de animales inscritas en petroglifos. En el año 2000 antes de Cristo, surgieron las primeras culturas agrícolas que domesticaban animales también. Hacia el año 550 de nuestra era, surge la cultura Aguada que deja sorprendentes pinturas rupestres de increíble simetría y abstracción, sin mencionar sus representaciones de hombrecillos danzantes con antenas en la cabeza, cuyo significado se desconoce o se quiere desconocer, según como se vea. No cabe duda que hay más de una razón para visitar este lugar y ver qué misterios nuevos podemos descubrir.
Eee.. Quiera Saber qe animales reservas si son esos o hay mas
esta muy bueno me sirbio todo