
(Foto: enciclopedia.us.es)
Conocer la capital de Francia se ha convertido en el sueño de muchos, de hecho cada año la visitan unos 30 millones de personas, que la han convertido en uno de los principales destinos turísticos del mundo. Una ciudad famosa por su glamour y sofisticación, por su belleza, tanto natural como arquitectónica, por sus encantos artísticos y culturales. En definitiva, una ciudad que lo tiene todo. Quien llega aquí tiene múltiples propuestas, y todas muy enriquecedoras (tanto para el conocimiento como para el alma). ¿Te ayudamos a encontrar un hotel en París?
Situada al norte del país y cruzada por el río Sena, es habitada por más de 2.100.000 de personas. Se trata de uno de los sitios líder en el ámbito económico y bursátil, además de tener suma influencia a nivel internacional por su política, su educación, los medios de comunicación, la moda (la Semana de la moda de París es la pasarela más importante de la industria fashion), la ciencia y las artes (aquí nacieron movimientos artísticos como el impresionismo, el surrealismo y el fauvismo).
Sus calles, embebidas del espíritu chic parisiense, nos conectan con sus bellos parques y jardines, siendo los dos más grandes Bois de Boulogne y Bois de Vincennes; y los más populares el Jardín de las Tullerías, el Jardín de Luxemburgo y el Jardin des Plantes. Asimismo, se destacan los múltiples árboles que decoran la ciudad, no sólo en sus citados espacios verdes, sino también en avenidas y bulevares.
Además, los caminos que recorren la ciudad de la luz nos llevan a sus lugares históricos. Entre sus encantos más llamativos se encuentran la Torre Eiffel -uno de los monumentos más populares de todo el globo-, la Catedral de Notre-Dame (de estilo gótico, se construyó entre 1163 y 1345), los Campos Elíseos (es un jardín del siglo XVII, y en la actualidad se transformó en una gran avenida-paseo que conecta la Concorde y el Arco del Triunfo), el Arco de Triunfo, la Basílica del Sacré Cœur, de Los Inválidos.
También, el Panteón, el Arco de la Defensa, la Ópera Garnier, el barrio de Montparnasse (una famosa zona por los estudios de artistas, la vida bohemia y sus cafeterías), y por sus museos más influyentes, como el Louvre, el Museo de Orsay y el Museo Nacional de Historia Natural de Francia.
Otro sitio de sumo interés, en el cual me centraré, es el Centro Pompidou. Éste es su nombre popular, que hace referencia al Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, el museo nacional de arte moderno de París. Fue diseñado por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers (que en aquella época eran unos jóvenes desconocidos), y construido durante la presidencia de Georges Pompidou, quien falleció antes de su finalización, siendo inaugurado por su sucesor, Valéry Giscard d’Estaing.
Abrió sus puertas al público el 31 de enero de 1977. Entre 1997 y diciembre de 1999 el edificio fue restaurado, y reabrió el 1 de enero de 2000. La idea de Georges Pompidou (presidente desde 1969 hasta 1974) con la creación de este edificio fue revitalizar el barrio de Les Halles -antiguamente había sido el mercado central de la carne y otros productos de la ciudad-, el cual estaba muy venido abajo tanto social como económicamente. Aunque en un principio se lo denominó Centro Beaubourg, luego pasó a llamarse como se lo conoce en la actualidad.
Este museo de arte contemporáneo de gran relevancia a nivel internacional, posee un gran centro cívico y una biblioteca de acceso público, lo cual lo hace particular (por ejemplo, tanto la biblioteca nacional de Francia como la biblioteca Mitterrand están reservadas a los investigadores).

(Foto: enparis.es)
Se trata, en definitiva, de uno de los monumentos más visitados de Francia (llegan a él cerca de seis millones de personas cada año). De estilo innovador para la década del setenta, cuadrado, de estructura industrialista y con los conductos (de agua y electricidad), las escaleras y otros elementos a la vista desde el exterior, y pintados en colores muy llamativos, desató una polémica. De hecho, los parisinos lo llaman “La fábrica de gas”.
Otra peculiaridad, es que ha sido uno de los primeros edificios de la arquitectura High-tech (“alta tecnología”, un estilo arquitectónico iniciado en los años setenta que se apoya en la innovación y la tecnología). El Centro se destaca sobremanera entre los demás edificios que lo rodean, por su forma, los colores y la altura. Tiene influencias de la arquitectura de Mies Van der Rohe (del cual se aprecia el racionalismo propio de su arquitectura moderna) y del grupo Archigram (la cual se percibe en las “novedosas y complicadas formas” del edificio, manifestada en los numerosos tubos, barras y estructuras que hay en las fachadas).
Asimismo, tanto las instalaciones como las estructuras del Centro han sido pintadas con diferentes colores como una forma de advertir al visitante acerca de la función de cada elemento. Por ejemplo, las piezas pintadas de rojo cumplen la función de comunicación (como ascensores y escaleras), las pintadas en azul de climatización, las de verde de instalaciones del agua, las de amarillo de electricidad y las de blanco de tomas y extracciones de aire.
En la actualidad el Centro Pompidou está compuesto por una biblioteca, un museo y un instituto de investigación acústica y musical; y con más 55.000 obras, el Museo de Arte Moderno es el más grande del continente europeo y el segundo del mundo (le sigue al MoMa de Nueva York).