
Es una de las ciudades europeas que más atracción generan, por su aire liberal (tanto con las drogas como con el sexo), por su estética (sus canales y sus bellas casas o edificios de los siglos XVII y XVIII), por su cultura (cuenta con varios museos de gran relevancia a nivel internacional). Y quien llega aquí enseguida logra enamorarse de la vida tranquila de la metrópoli, aun cuando en ella pasa de todo. Lo mejor elegir un hotel en Amsterdam cerca de la estación de tren para poder moveros rápidamente por todo el país.
Capital de los Países Bajos (aunque la corte y el gobierno residen en La Haya), Ámsterdam está situada en la desembocadura del río Zaan y de su afluente el Amstel, el cual atraviesa la ciudad dividido en dos brazos. Conocida como la Venecia del Norte, se encuentra surcada por unos cincuenta canales.
Se trata de una urbe que mezcla de forma sutil lo antiguo y lo moderno, como la exhibición de las últimas vanguardias en sus edificios históricos (del siglo XVII), coches de última generación que conviven con el uso masivo de las bicicletas. Como pocas, ofrece la comodidad y exuberancia de las capitales más importantes, más la intimidad y modestia de un pueblo pequeño.
A ella se llega a través de su aeropuerto, el cual está situado 18 kilómetros del centro; de ahí se puede tomar un taxi hasta la ciudad, que tarda menos de una hora (como máximo unos 45 minutos), o también trenes, los cuales tienen salida cada quince minutos, y unen el aeropuerto con varias localidades del país.

Aunque una vez en Ámsterdam no hay nada mejor que recorrerla a pie, más allá de que su transporte público (compuesto por líneas de tranvía, autobús y metro) tiene un servicio excelente. Sin embargo, es la bicicleta el medio más utilizado, tanto por los lugareños como por los visitantes; la ciudad posee más de 500.000. Otra forma de conocerla es a través de sus maravillosos canales, ya que existe un gran número de barcos turísticos que hacen un recorrido por la zona.
Es verdad que una gran mayoría de turistas llegan a esta ciuda con la idea de librar sus deseos, ya sea a través del distrito rojo (donde se ofrece sexo, legal, en escaparates) o por medio de los coffe shops (donde se puede consumir marihuana, también de forma legal -siempre y cuando sea en pequeñas cantidades-), pero también que otros vienen aquí a conocer sus museos, o bien disfrutar de sus múltiples opciones de recreación.
Ciudad cultural si la hay, es un importante centro a nivel mundial en donde el arte es protagonista. Las más importantes y famosas instituciones son: el Rijksmuseum -el Museo Nacional-, el museo Stedelijke, el de Van Gogh, el dedicado a Rembrandt o bien la casa de Ana Frank.
Pero la ciudad también ofrece otro sitio interesante para conocer, como su barrio Amsterdam Noord (Norte de Amsterdam), al cual se llega cruzando sus canales en transbordador. En esta zona se encuentra, por ejemplo, la sede de Greenpeace, la casa de Ana Frank, etc. Posee bonitas vistas, un poco diferentes a las que hay del otro lado
Se recomienda recorrer toda la zona del Jordaan, su barrio más bohemio, rodeado de canales y compuesto por bares, restaurantes con terrazas y algunas de las casas más elegantes de la urbe; también aquí hay interesantes mercadillos y el parque Westerpark, el cual ahora es una espacio para la cultura, el arte y la música.
Este barrio se extiende poco más de dos kilómetros, y es una especie de laberinto donde convergen pequeñas calles. Esto, obviamente, le da un encanto especial al lugar; además, son llamativos sus jardines escondidos, de gran belleza natural, por lo que es famoso. Por ello mismo su nombre procede del término jardín, además algunas de sus calles tienen denominaciones de flores o plantas.
Se trata de un lugar adonde han llegado varios refugiados políticos y religiosos, siendo uno de los más famosos, Descartes. De hecho este barrio alberga la casa de este filósofo en la calle Westermarkt 6. Además, se puede conocer en el Jordaan el Homomonument (inaugurado en 1987), que es un monumento escultural dedicado a los homosexuales asesinados por los Nazis, además de a todos quienes son discriminados u oprimidos por su orientación sexual.

Otro sitio para visitar es el Begijnhof, un patio cerrado que se construyó en el siglo XIV. Éste se encuentra detrás de la zona comercial de Spui, y en él se respira una paz absoluta, a través de sus pequeñas viviendas que se hallan agrupadas. Años atrás albergaba un convento en el que vivían las beguines -orden católica formada por mujeres solteras o viudas, quienes llevaban una vida religiosa sin tomar los votos monásticos-. Por otro lado, en este lugar se encuentra una casa que data del año 1465, que es el edificio de madera más antiguo conservado en todo el país.
También se puede conocer la Wester Kerk (Iglesia del Oeste), cuya torre (la más alta de todas las iglesias de la ciudad) es uno de los símbolos más destacados de la arquitectura local, además de haberse convertido en una de las imágenes más fotografiadas por los turistas. Se comenzó a construir en septiembre de 1620 y se terminó dieciocho años más tarde (en 1638). Se dice que en esta iglesia se encuentran los restos del pintor holandés Rembrandt, quien fue sepultado aquí como pobre, por lo que su tumba no tiene nombre.
Como verán es una ciudad fantástica digna de conocer, ya que ofrece todo tipo de actividades. Además, para quienes desean adentrase en la cotidianeidad de sus habitantes, debe saber que ellos son amantes del patinaje sobre hielo -que practican sobre los canales helados (en estos momentos la ciudad cobra una belleza exquisita)-, de andar en bicicleta, de hacer jogging -practicado en especial en el Vondelpark-, aunque también disfrutan mucho de la vela y del windsurf, considerado este último un deporte nacional. Es que para quienes viven a la vanguardia no hay nada mejor que buscar la sencillez en el día a día.