
(Foto: tripadvisor.com)
Oslo, la capital y ciudad más poblada de Noruega -pero también su centro político, económico y cultural-, se encuentra a la cabeza del fiordo de Oslo (que tiene una extensión de 100 kilómetros, desde el faro de Færder hasta Oslo). Este fiordo es la zona de recreación al aire libre más concurrida del país, sobre todo en verano cuando hay una gran afluencia de visitantes.
Se trata de una de las capitales de Europa que más contacto tiene con la naturaleza, a sólo 20 minutos de viaje en metro se puede acceder a sus maravillas naturales y disfrutarlas haciendo esquí, paseando por los bosques, recorriendo la ciudad en barco. Seguro que te apetece realizar un crucero Oslo. Es una metrópoli en la que reina la tranquilidad, donde no se escuchan ruidos ni se sufre del tráfico.
En ella existen 40 islas, de las cuales la mayor es Malmøya, también son conocidas las islas de Hovedøya (popular por las ruinas de un antiguo monasterio), Lindøya, Nakholmen, Bleikøya (las tres son famosas por sus cabañas al borde del agua), Gressholmen (por sus conejos) y Langøyene. A todas éstas se accede fácilmente con los trasbordadores que salen de Vippetangen.
También cuenta con más de 340 lagos, los cuales sirven como fuente de agua potable, siendo el mayor Maridalsvannet -con 3,91 kilómetros cuadrados-; y con dos pequeños ríos que atraviesan la ciudad: el Akerselva (desemboca en el fiordo de Bjørvika) y el Alna (el más grande de Oslo).
El punto más alto esta urbe europea es Kirkeberget, que tiene 629 metros de altura. Esta bella ciudad, cuyas fronteras abarcan muchos parques y espacios naturales, que está rodeada por las aguas del fiordo y majestuosas montañas con frondosa vegetación en los cuales los paisajes son fantásticos, también posee otras atracciones, como museos, edificios históricos y tiendas comerciales con tesoros regionales.
En definitiva, combina perfectamente su naturaleza virgen con sus actividades de ocio y culturales (en ella se dan numerosos festivales, representaciones teatrales, exposiciones, etc.).
De hecho, también se la conoce como la capital de los vikingos, ya que cuenta con un legado importante de esta población, que vivió su época aproximadamente entre los años 800 y 1050 de nuestra era. Amantes de los viajes, los vikingos han realizado barcos veloces, para llevar a cabo sus expediciones de ataque en regiones lejanas (han llegado hasta América). Este espíritu viajante ha quedado impregnado en Noruega, que cuenta con una gran tradición en viajes en barco.
Sus lugares de interés turístico son: el castillo y fortaleza de Akershus, el Ayuntamiento (inaugurado en 1950), el Palacio Real, el centro artístico Henie-Onstad -en Bærum-; además de museos especiales, como el Museo de los Barcos Vikingos de la Universidad de Oslo (posee un auténtico barco vikingo), el Museo Folklórico y, entre otros, el Museo del Esquí, en el monte de Holmenkollen, desde donde se puede contemplar una panorámica espléndida de toda la ciudad.
También se recomienda visitar la Fábrica de Vidrio de Hadeland -a orillas del lago Randsfjorden, a una hora de Oslo-, la Galería Nacional, el Museo Marítimo Noruego, el Parque Frogner -tiene esculturas modernas-, el Parque Vigeland -uno de sus sitios más emblemáticos, que reúne la obra del escultor Gustav Vigueland-, entre otros lugares de interés.
Destaca entre sus vecindarios, Grünerløkka, donde confluyen varios grupos étnicos y culturas; en él, además, sobresale su gran cantidad de bares, cafés y sus tiendas de artesanía y antigüedades. Otras de las cosas sorprendentes de Oslo es su gastronomía; la comida típica incluye carne de alce o reno, carne de foca o de ballena, huevos de gaviota y lenguas de bacalao.
Por otro lado, esta ciudad tiene excelentes vías de comunicación a través de su aeropuerto, el principal de Noruega, o sus barcos, trenes y autobuses, que durante todos los días la comunican con el resto del país, pero también con el exterior. Esta capital europea, además, es un importante puerto escala de cruceros (también para el comercio de mercancías).
Como ya se dijo, se la puede recorrer a través de barcos, como el Blücher, u otros buques más pequeños, como el Lützow y el crucero ligero Emden, los cuales navegan hacia el fiordo de Oslo y se adentran en la capital noruega.
Un crucero por esta ciudad es realmente una aventura inolvidable, y estando en Europa se puede llegar a la misma en apenas unas horas, y dejarse llevar por sus encantos, como su exuberante naturaleza y su espíritu cosmopolita. En esta localidad funcionan feries -transbordadores- desde la mañana (bastante temprano) hasta bien entrada la noche, prestando un servicio continuo que no da lugar a largas esperas, aún en verano, que es la época de mayor concurrencia.
Destaca la línea del expreso del litoral, Hurtigruten, el cual combina barco de pasaje y de transporte de línea regular, y realiza escala en 34 puertos desde Bergen hasta Kirkenes. Además, permite llevar coches a bordo, para quien desea regresar por carretera. Estos buques, que resultan de gran comodidad para el viajante, organizan numerosas excursiones en las escalas más hermosas de la región.
Otro barco es Skibladner, el cual zarpa desde el lago más grande de Noruega, Mjøsa. Se trata de un buque de vapor de ruedas de paletas, el cual es el más antiguo del mundo que está en funcionamiento. Asimismo, hay tres barcos de vela Christian Radich, Sørlandet y Statsraad Lehmkuhl que ofrecen excursiones al mar.

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