Coro: La parte más colonial de Venezuela

Coro, la parte más colonial de Venezuela

Coro es una ciudad estrictamente baja -decimos esto pues es difícil encontrar un edificio que supere los dos pisos de altura-, de porte tan colonial como republicano, con calles pedregosas y estrechos pasillos para los locales transeúntes. Tienen un aspecto promedio entre rural y urbano, festivo y calmo, un término medio en cada uno de sus aspectos. Aún preserva su aspecto colonial de hace casi 500 años con hidalguía y belleza, además que lo vuelve híbrido con el arte local, nada pomposo –por cierto-, lo que sin duda ayuda a que las raíces de su legado no ser vean trastocadas. Dícese que Coro tiene obvias influencias españolas (por la Conquista), asimismo holandesas (por algunas de las islas caribeñas como Aruba y Bonaire que se encuentran cercanas) y locales con el barro o adobe, como acoté líneas arriba; eso en lo que aspecto arquitectónico se refiere, que es su imagen hacia el mundo.

Pero todo no es de aspecto colonial en Coro, el otro lado de la moneda, su aspecto natural, comprende un desierto amplio formado por dunas, que significan juntas el único desierto de toda la república venezolana. No tan castigador como muchos de África, estás dunas comprenden un parque nacional con particular flora y fauna que pueden sobrevivir sobre los aprox. 30º de promedio en temperatura de calor. Este parque nacional, considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, es conocido como los Médanos de Coro.

Un importante lugar de visita obligatoria es la Catedral, Basílica Menor de Coro, considerada como el más antiguo templo católico de lo que otrora fue Tierra Firme, territorio geográfico que hoy comprende los espacios de Venezuela, Colombia, Panamá y Guayanas; el templo tuvo su primera versión en 1531, aunque en el siglo XVII tuvo sus últimos retoques.

En Coro se respira fuertemente la devoción católica, por lo que las festividades religiosas son de vital importancia para la comunidad, asimismo en sus límites varios templos se erigen como parte orgullosa de los llaneros. Aparte de la ya mencionada Basílica Menor, se encuentran la Iglesia y Convento de San Francisco, Iglesia de San Clemente, Iglesia del Carrizal, Iglesia San Nicolás de Bari y la Iglesia de San Gabriel, todas estas que datan de la época colonial, ninguna siquiera de inicios de la República.
Esto no quiere decir que sean los únicos monumentos dedicados a la religión, pues cementerios y cruces tienen los mismos motivos.

Por eso y más asuntos, atrae la humildad de Coro, que repito es una ciudad estrictamente baja. Una ciudad con ecos pacíficos en cada rincón.

Foto | David Plotzki