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Búzios: naturaleza pura y playas paradisíacas

Daniela Ceccato
07:00h Lunes, 27 de octubre de 2008
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Brasil es el país más grande de América del Sur y el más visitado de la región. Es que tiene numerosos encantos naturales que la hacen una nación única. Además, se destaca por la alegría de sus habitantes, quienes aún en los momentos más críticos saben poner una sonrisa.

Conocido, asimismo, como el caribe sudamericano, es poseedor de playas paradisíacas dignas de visitar todo el año, y Búzios (o Armação dos Búzios) es una de esas regiones impresionantes, a la cual se denomina la Saint-Tropez brasileña. Además, ahora puedes aprovecharte de las ofertas en viajes que tienen las agencias online.

Se encuentra ubicada en el estado de Río de Janeiro, el cual es famoso por sus playas emblemáticas, como Copacabana e Ipanema, también por la estatua gigante de Jesús, el Cristo Redentor, el pico Pan de Azúcar, el Sambódromo y el estadio de fútbol de Maracaná, uno de los más grande del mundo, entre otros luagres turísticos.

Búzios se halla a 190 kilómetros de esta ciudad, y es una península de 8 kilómetros compuesta de unas 23 playas (tanto de aguas cálidas como otras de aguas frías). En sus orígenes fue una aldea de pescadores, pero hoy es uno de los principales destinos turísticos de la región, buscada por viajantes ansiosos de días al aire libre y de noches entretenidas en un entorno natural casi único.



Pero además de la naturaleza reinante, Búzios en sí es una ciudad peculiar y llamativa. Posee un estilo arquitectónico propio, con construcciones que no pueden, por ley, pasar los dos pisos; realizadas, en su mayoría, con materiales rústicos y artesanales, sobre todo basado en el uso de madera. Todo esta belleza se debe a renombrados arquitectos buzianos, como Octávio Raja Cabaglia y Hélio Pellegrino; quienes mantuvieron la magia de las antiguas casas de los pescadores nativos.

En los años sesenta (1964) esta ciudad brasileña se empezó a escuchar a nivel internacional, cuando la famosa actriz francesa Brigitte Bardot vino aquí a pasar unas vacaciones junto a su novio brasileño, Bob Zagury. Es así que gracias a ella la zona comenzó a ser visitada por turistas de todo el mundo, y por ello en la costanera, llamada Orla Bardot, se le hizo una estatua en honor a la estrella de cine.

Es una ciudad con un centro pequeño, siendo su principal calle Rua das Pedras (de cuatro cuadras), en la cual se hallan varios restaurants, bares y tiendas, donde las noches resplandecen.

En definitiva, Búzios es ideal para visitarla durante todo el año ya que cuenta con una temperatura media anual de unos 20°C. Son sus playas de arenas blancas y sus increíbles aguas transparentes del Océano Atlántico las que atraen al turista.

En este paraíso existen playas para todos los gustos, tanto solitarias como otras más pobladas, con aguas calmas u otras más bravas, así como de aguas cálidas o bien frías.

Entre las principales se destacan Geribá -está rodeada por morros de mucha vegetación, es ideal para practicar deportes como surf, morey boggie, footvolley y windsurf-, Ferradura -es recomendable para viajar con niños, es la más familiar de todas-, Ferradurinha, Rasa, Manguinhos, Tartaruga -por sus aguas cristalinas es ideal para el buceo-, Olho-de-Boi -en esta última se practica el nudismo, y cuenta con una extensión de 50 metros de playa absolutamente virgen-.

Otras son: playas de Amores y Virgens –están aisladas y son de difícil acceso; se accede desde la playa do Canto o desde la de da Tartaruga-; Praia Armação -es la del centro, y por ende no es la más recomendable para tomar baños-; dos Ossos; Azeda y asedian -son muy bonitas-; João Fernandes y João Fernandinho -son las más visitadas por los argentinos y de las más concurridas-; Brava -es la más virgen, tiene olas grandes y se practica surf-; do Forno -se practica la pesca y el buceo-; etc.

Por último, Búzios además de este entorno fantástico para disfrutar del sol y el mar, cuenta con otros encantos en donde la vegetación frondosa destaca sobremanera, como la Reserva das Emerências -poseedora de una bellísima vegetación de la mata atlántica, con plantas exóticas, bromelias y micos-leões-dourados, de los pocos que sobreviven en la región-; y la Reserva de Tauã, que cuenta con una amplia variedad de aves (unos 60 tipos), más 300 especies de mariposas. Tiene un área de 3 millones de metros cuadrados de antiguas lagunas que se han transformado en pantanos.

(Área de compras. Foto: Linda Garrison)

Otras sugerencias son la Iglesia de Sant’Ana (fundada en 1740), la cual es considerada la primera manifestación cristiana del pueblo; se encuentra entre las playas dos Ossos y la de Armação y está enfrente del Yatch Club. La Iglesia de la Virgen Desatanudos, inaugurada el 8 de setiembre de 2001, fue bendecida por el Papa Juan Paulo II; se la conoce por los lugareños como “La Pequeña Gran Obra de Arte”, ya que en su construcción trabajaron nueve artistas y muchos otros colaboradores.

Asimismo hay dos miradores fantásticos, desde donde se observa toda la península, uno es el Mirante de João Fernández, el cual se encuentra cerca de la playa homónima; y el otro es Mirante do Forno, cercano a la playa homónima, uno de los puntos de parada más visitados por los city tours.

El paseo Orla Bardot fue construido en 1999, y se extiende desde el final de Rua das Pedras hasta la playa dos Ossos. También permite una increíble panorámica del mar, para contemplar durante el día o cuando la oscuridad se asienta. Está rodeado de casas coloniales y construcciones históricas, lo que le da una belleza especial.

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