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Particulares formaciones rocosas salpican su territorio

Australia, más que flora y fauna exóticas

El Ensueño ha creado Las Canicas del Diablo
Antonio Martínez
07:00h Domingo, 09 de noviembre de 2008
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Muchos de nosotros asociamos el país de Australia con una flora y sobretodo una fauna bastante particular pero el país-continente nos presenta otros atractivos. Uno de estos particulares atractivos tiene que ver con su geografía y su suelo. Un vuelo a Australia puede ser suficiente para comprobarlo. Durante millones de años, las fuerzas de la naturaleza como el sol, el viento, la nieve y el agua, han desgastado los diferentes tipos de rocas creando extraordinarios desfiladeros, estructuras y esculturas de piedra.

En una escala más grande, la actividad volcánica ha formado pliegues que han producido fantásticas hileras montañosas. Así es que no es de extrañar que el “continente rojo”  posea una abundancia de inspiradores paisajes que atraen a los viajeros de todo el mundo.

Canicas del Diablo

Canicas del Diablo tomada de Flickr por psmorrison

Desde los bizarros pilares de piedra de los Pináculos, las formas de los litorales erosionados, las hileras de montañas West MacDonnell, hasta los más pequeños fragmentos fósiles de gusanos skolithos congelados sobre las piedras por 400 millones de años, la inmensidad del tiempo capturada en las rocas del continente es un verdadero desafío a la imaginación.


Posiblemente el reto visual es lo que motiva a la gente a salir de las autopistas principales del país y adentrarse en terrenos inhóspitos. El simple hecho de pararse al pie de una roca que tiene millones de años de edad y contemplar el paisaje que la rodea no tiene comparación. No es de extrañar que por mucho tiempo los guardianes aborígenes hayan entrelazado sus historias del Ensueño con las rocas ancestrales, a las que consideraban sagradas.

El Ensueño o Alcheringa significa “tiempo de creación” y es la clave, desde el punto de vista indígena, para entender los paisajes australianos. Dicho en buen cristiano, el Ensueño es el inicio de todo en la creación. Durante el Ensueño, los antepasados –ya sea humanos, animales, plantas o insectos de proporciones gigantescas- se enfrascaron en contiendas épicas, realizaron cazas y batallas heroicas y en sus trayectorias crearon los valles, ríos, montañas y formaciones rocosas de Australia.

Los aborígenes australianos explican el origen de la formación de su territorio como producto de las acciones de seres míticos que encarnaron en hombres o en animales; algunos incluso llegaban a cambiar de forma. De acuerdo al Ensueño, las madres de la fertilidad fueron las responsables de crear a los primeros humanos, mientras que otros establecieron el orden social y sus leyes.

El Ensueño o Alcheringa tuvo un sueño pero no se sabe si tendrá un final. Es por ello que los seres míticos son eternos y, aunque las leyendas cuentan que han desaparecido, muerto o se han transformado en este escenario geológico, los aborígenes australianos siguen creyendo que se mantienen espiritualmente vivos, como en el origen de los tiempos. El Ensueño es también un sistema de creencias donde los totems juegan un papel muy importante, ya que explican la existencia del hombre como parte de la naturaleza.

Pináculos de Australia

Pináculos tomada de Flickr por kylehammons

Los humanos son similares a los seres míticos y a los animales que habitan la Tierra, pues comparten la fuerza de la vida. El tótem además confiere al hombre una identidad indestructible desde el principio de los tiempos, en el presente y hacia el futuro. A poco menos de un día de viaje, al norte de la ciudad central de Alice Springs, se encuentra uno de los paisajes más representativos del Ensueño llamado Las Canicas del Diablo. Mezcladas al azar a lo largo de un valle poco profundo, descansan grandes masas rocosas de 1, 500 millones de años.

Se dice que durante el Ensueño, la Serpiente Arco Iris se movió sobre la Tierra, creando cuevas, valles y cuencas, y puso sus huevos en un lugar sagrado conocido como Canicas del Diablo o Devil’s Marbles. Tal como en muchos de los paisajes rocosos de Australia, la mejor hora para ver esta formación es al amanecer o la puesta del sol, pues es cuando las piedras rojizas se convierten gradualmente en flamas.

Canicas del Diablo es uno de esos extraños lugares donde las leyendas que se escuchan durante los días previos van adquiriendo sentido. Pero antes de adentrarse en estos territorios es necesario tramitar un permiso especial en el consulado, el cual nos permitirá visitar las zonas aborígenes. Otra consideración importante es viajar a Australia durante las épocas de media estación ya que en el verano las temperaturas pueden llegar a los 40 grados centígrados y en el invierno los caminos suelen inundarse con las lluvias.

Con estas medidas y una buena guía de Australia tendremos todo listo para continuar con el EnsueñoOtro lugar para visitar es Los Pináculos, dentro del Parque Nacional de Namburg, en el estado de Nueva Gales del Sur. Se cree que los pináculos empezaron a formarse hace 80 000 años debajo de un sistema de dunas antiguas. El agua que se filtró a través de grietas bajo las cavidades de la capa erosionada de piedra dejó a la vista los vestigios más resistentes.

Más tarde, los vientos se llevaron la arena de cuarzo y expusieron las extrañas formaciones rocosas que se muestran hoy. En el mismo estado, podemos ir al Parque Nacional Mungo. Allí veremos las Paredes de China. De escultural belleza y acanalada, esta formación de espirales grotescos creados por la erosión del agua y el viento ha cambiado poco desde el fin del último período glacial.

Paredes de China

Paredes de China tomada de Flickr por npmontgomery

Luego hay que trasladarse al Estado Septentrional. Allí podemos visitar La Ciudad Perdida. Erosionada por la acción corrosiva de los elementos naturales, los espectaculares espirales y pilares de arena de cuarzo de este lugar siguen sufriendo cambios. Luego hay que ir al Parque Nacional Keep River. Allí los aborígenes han practicado sus ritos por largo tiempo sobre las rocas de la región.

En Nganalam, las pinturas de figuras místicas del tiempo de Ensueño se mezclan con los grabados, algunos de ellos de hace 5 000 años. También podemos ir al Desfiladero de Ormiston, también en el Estado Septentrional. Allí el curso de las aguas fluviales ha tallado la cuarcita creando las espectaculares masas rocosas de MacDonnell.

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