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Se trata de uno de los templos más bellos de medio oriente con 400 kilos en oro además de piedras semipreciosas en su acabado

Amritsar y su templo dorado

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Antonio Martínez
07:00h Miércoles, 08 de octubre de 2008
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El templo dorado de Amritsar en la India, se convirtió desde hace mucho tiempo, en el centro religioso más importante del Sikhismo y en el glorioso asiento de su historia y de su cultura. El principal deseo de todo fiel a esta fe es visitar dicho recinto al menos una vez en la vida. Pero no es posible seguir hablando del templo dorado de Amritsar sin antes hacerlo de sus fundadores.

Los Sikhs son una comunidad religiosa, política y militar muy importante, cuya fecha de fundación data de finales del siglo XV. Originalmente existieron como un grupo hindú guerrero que, debido a su situación geográfica, tuvieron como objetivo detener la influencia y las invasiones musulmanas del país, lo cual resultó en vano. Posteriormente, un hombre llamado Guru Nanak, fue el primer pilar fundador de esta doctrina.

Templo dorado de Amritsar

Templo Dorado de Amritsar tomada de Flickr por voobie

Entres sus aspiraciones se cuentan la de querer lograr una síntesis entre el Hinduismo y el Islam, atacando las supersticiones y la idolatría de los hindúes, así como la intolerancia de los musulmanes. La unidad de Dios y la hermandad de los hombres fueron el peso de su mensaje, y los principales rasgos de su sistema pretendieron ser su carácter no sectario y su armonía con la vida secular.


Después de la muerte de Guru Nanak, lo sucedieron nueve gurus en total, los cuales siempre fueron vistos por los Sikhs como reencarnaciones del primer maestro. Los Sikhs siempre se han caracterizado por ser muy aguerridos y los soldados más valientes que cualquier general podría tener entre sus armadas.

Entre las costumbres heredadas por algunos de sus gurus se encuentran la de nunca cortarse el cabello, llevar un cuchillo, portar un brazalete en la muñeca, utilizar siempre un peine y usar un turbante para controlarse el cabello que jamás han cortado en su vida. Amritsar es la ciudad santa de los Sikhs y está enclavada en la región del Panyab cuyo nombre quiere decir “la tierra de los cinco ríos”, los cuales son Jhelum, Chenab, Ravi, Beas y Sutlej.

Actualmente, el Panyab se encuentra dividido pues una parte pertenece a Pakistán y la otra a la India, desde la división de 1947. Mucho antes de que se fundara la ciudad de Amritsar, ya existía una piscina natural incrustada en un frondoso bosque. De acuerdo con la tradición, se cuenta que el mismo Buda se detuvo aquí a contemplar el lugar diciendo que era un sitio ideal para que los discípulos llegaran a obtener el nirvana.

Guru Nanak vivió aquí algún tiempo en 1532, pero fue el cuarto guru de los Sikh, Guru Ram Das, quien se decidió a empezar la construcción de una piscina, dándole el nombre de Amritsar, lo cual literalmente quiere decir piscina de néctar. La idea de Guru Ram Das era establecer un centro de reunión, comercio y alabanza para sus seguidores, pero murió antes de darle forma por completo a su plan.

Su hijo y sucesor, Guru Arjun Dev, culminó el plan y construyó un templo en medio de la piscina, denominándolo Hari Mandir (templo del señor) y guardando en este el Grant Sabih o Gran Libro Sagrado en 1604. Dicho templo ha tenido desde su fundación una historia algo turbulenta. Varias veces fue saqueado y destruido por los invasores mongoles y varias veces recuperado y reconstruido por los Sikhs, siendo la última en 1767, año desde el cual la piscina y el templo han permanecido siempre bajo su posesión.

Templo Dorado de Amritsar

Templo Dorado de Amritsar tomada de Flickr por ornellab

En 1803, el Maharajá Ranjit Singh embelleció el templo, poniéndole mármol a la mitad inferior y cubriéndolo con placas de oro puro en la mitad superior y el domo. Se calcula que son 400 kilos de oro los utilizados para su embellecimiento, de allí el nombre de templo dorado, al cual también se le conoce como Darbar Sahib o Corte Divina. La construcción tiene dos pisos y su arquitectura está caracterizada por su gracia y por su belleza.

Cuenta con cuatro entradas orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, significando que toda la gente es bienvenida sin importar la casta, el credo o el sexo. En el centro, del lado occidental de la piscina, está una construcción con un precioso arco, llamada Darshni Darwaza y de allí surge un corredor de mármol que atraviesa por encima del agua hasta llegar al centrado templo.

También existe otro corredor denominado Parikrama que recorre todo el rededor de la piscina. El interior del templo se encuentra recubierto de cobre y ornamentado con frescos y diversos diseños florales que se embellecen al contener múltiples piedras semipreciosas. En el piso superior está un pequeño salón de espejos que originalmente fue un pabellón donde los gurus acostumbraban sentarse.

Hoy en día se utiliza para recitar, sin interrupción alguna y de principio a fin el Gran Libro Sagrado. Varios himnos de este libro están inscritos en las paredes con letras de oro. En el tercer piso se halla su suntuoso domo de oro y el parapeto del cual sobresalen domos más pequeños. Música devota, ceremonias, ofrendas, y el canto eterno de los himnos, infunden a la atmósfera un místico ambiente de paz y serenidad.

Una visita al templo dorado quedaría incompleta si no se conocen ciertos lugares aledaños como el Akal Takhat o Trono Inmortal. Es aquí donde reside la suprema autoridad religiosa y, por consiguiente, cualquier orden o decisión que afecta a toda la comunidad, proviene de este lugar. Otro lugar para visitar es la Torre Octogonal Baba Atal Rai construida en honor al hijo de Guru Hargobind que murió a los nueve años de edad y por eso los nueve pisos de la torre.

Akal Takhat

Akal Takhat tomada de Flickr por sapna kapoor

Esta torre es muy vistosa y desde la cima de ésta se obtiene la mejor panorámica del templo dorado y de Amritsar en general, además de contar en su interior con hermosos grabados y pinturas. También podemos visitar el Museo Central Sikh que conserva interesantes pinturas sobre todo de batallas contra sus invasores o contra las persecuciones religiosas.

Finalmente podemos visitar el Jallianwala Bagh, un jardín amurallado de importancia histórica donde se ordenó una matanza y cuyas paredes aún muestran las cicatrices de las balas. Aquí encontramos el monumento al Fuego Eterno en honor a los mártires.

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