
La historia cambia muchas cosas pero las realmente importantes permanecen inalterables. Del 12 de julio al 26 de Agosto la magia de la historia y la aventura del arte tienen una cita en Mérida, lugar cuyo conjunto monumental ha sido declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Una verdadera maravilla para los sentidos que durante estos dos meses se disfraza con sus mejores galas para recibir a visitantes de todo el mundo. Vuelve el Festival de Teatro más esperado del año que va ya por su 53 edición.
Una ciudad mágica que tal y como si hiciera 2000 años atrás continúa utilizando su Teatro Romano y otros escenarios de gran belleza para representar cada verano obras de indiscutible calidad, de esas que hacen soñar despierto al espectador desde su butaca.
En esta ocasión el elenco de actores, músicos y bailarines vienen más fuerte que nunca. Artistas de la talla de Nacho Duato, Miriam Días Aroca, Ramón Langa, Ana Belén, Fran Perea o la Compañía Nacional de Danza representaran obras teatrales como Antígona, O grande Creador o Las Troyanas; conciertos como el Banquete de Orfeo o Metamorfosis o danzas como Orión 58 o Cuando uno quiere y el otro no. Éste último caso consiste en una original representación de flamenco contemporáneo. Tampoco faltarán espectáculos multimedia como Electra.
La Alcazaba, el foro, la ribera del Guadiana y el Teatro serán testigos silenciosos de toda esta explosión de arte y creatividad que convertirá en apasionantes las noches estivales. Si decides acudir como espectador puedes aprovechar para ver el Museo Nacional de Arte Romano de la ciudad, el Anfiteatro o el Templo de Diana. Mérida es una ciudad – monumento en la que en cada rincón puedes encontrar vestigios de un pasado que muchos años después sigue dominando la estética de sus calles. Arte e historia en directo. ¿Se puede pedir más?
Foto: Arnoldo.
Es lamentable que los señores organizadores del festival de teatro clásico de Mérida (Consorcio Patronato Festival de Teatro Clásico de Mérida) se permitan el lujo de programar para el festival una obra, por llamarlo de alguna manera, tan deleznable como la representada hoy en el teatro romano por Calixto Bieito. Que este “señor” sea capaz de convertir un texto clásico de Esquilo, representado en año 472 a.c. ganando la competición dramática de las Dionisíacas de ese año, en una autentica basura, un producto infumable y una vergüenza para el arte clásico, no seria problemático si hubiera sido representado en el patio de la casa de Bieito para uso y disfrute de sus cuatro coleguillas, pero se convierte en un asunto grabe cuando se le da cabida en un entorno tan especial como el teatro romano de Mérida, rodeado de historia y cultura, y aún más grabe cuando se cuela dentro de un programa de teatro clásico, cuando ya pasa a convertirse en una autentica estafa a los espectadores, una burla, una tomadura de pelo. Personas que se desplazan de otras provincias expresamente a disfrutar de una obra clásica y se encuentran este ejercicio de ineptitud e ignorancia por parte de Bieito y sus secuaces. Es mucho el prestigio perdido por el festival, porque recordemos que no es Bieito el que llena el teatro (ya lo quisiera con esa bazofia) si no que es el festival clásico el que lo llena, de hay que la mitad del público abandonara el teatro, una forma pacífica de protesta, ya que de estar en la Grecia clásica se habría apedreado a los actores a los diez minutos de representación.
Para Bieito será maravillosa la polémica, ya que lamentablemente parece que cada vez más se premia lo cutre, lo friki siempre que conlleve la polémica, al contrario de lo que debería, el arte y la cultura, basado en lo cual este “señor” seguramente pasaría mucha hambre. Pero repito, si este hombre se quiere limpiar el culo con las obras clásicas, a mi no me importa, pero que se represente en un festival como este debería de ser un delito tipificado.
Considero que los organizadores del festival, me han estafado, no solo a mi, si no a la gran mayoría del público, que hemos invertido tiempo y dinero, para obtener a cambio un insulto a nuestra inteligencia y la humillación pública del texto de Esquilo por parte del capado cultural de Bieito, que claramente se equivocó al elegir su profesión.
Es preferible cancelar una obra como esta, a humillar a los espectadores con un espectáculo como este, con el consiguiente desprestigio del festival y la impotencia del público, que recordemos paga por ello, ante una situación en la que se nos ha engañado, abochornado y estafado.
Para rematar te encuentras comentarios de la amiga Dicenta del tipo “a los que nos criticaban nos los hemos comido con patatas” o de Calixto “hemos conseguido sacudir al público”. ¿Nos estamos volviendo locos o que?, ¿que prepotencia y exceso de vanidad es esta?, El público se fue del teatro no por ser sacudidos por la temática, si no por ser ya dolorosa la penosa calidad de la “adaptación” del texto de Bieito, así como la lamentable interpretación de los actores. Un texto que podría haber sido escrito por un par de quinceañeros, a base de retales de noticiarios y películas bélicas, lleno de topicazos y diálogos totalmente prescindibles donde lo único que queda claro es lo mucho que sabe el autor de video juegos y consolas, y lo que le gusta las actrices Pataki y Cruz. ¿Esta el la forma de sacudir al público? Pues podríamos decir que si, si a lo que se refiere es a las sacudidas de nuestro estomago ante las ganas de vomitar, ante tan alta demostración de incultura y falta de respeto hacia el público