La energía nuclear se ha convertido en algo esencial para las economías occidentales, aunque accidentes como el de Hiroshima nos hacen plantearnos si de verdad es necesario mantener activos estos complejos, que suponen un gran foco de contaminación y una amenaza constante. Hay muchas centrales abandonadas, bien porque se terminó su vida útil, bien porque se consideró que era más conveniente apostar por energías más limpias. Sea como sea, en Alemania han encontrado una forma de rentabilizar una de estas plantas abandonadas construyendo un parque de atracciones. La idea puede sonar un poco macabra pero lo cierto es que es todo un éxito. El ‘Wunderland Kalkar’ recibe más de 600.000 visitas al año.
La localidad alemana de Kalkar (en el Estado federal de Norte del Rhin-Westf), cercana a la frontera con Holanda, alberga esta singular planta nuclear. En 1995 el empresario holandés Hennie van der Most compró lo que quedaba del complejo por 2,5 millones de euros y logró convertirlo en un parque de diversiones rentable. La construcción de la central nuclear se remonta a 1972, pero las protestas de los ecologistas y los accidentes que se registraron en Estados Unidos en 1979 (Three Miles Island) y en la antigua URSS en 1986 (Chernobyl) hundieron el proyecto, que acabó por ser desmantelado y abandonado en 1991. Los 3.000 millones de euros invertidos se tiraron a la basura porque la central nunca llegó a estar activa.
Ahora miles de personas se divierten con las sillas voladoras que hay en el interior de lo que hubiera sido el reactor nuclear. El carrusel cuenta con más de 58 metros de altura y es una de las atracciones más populares del parque. En total hay más de 40 atracciones distintas para niños y adultos: pared de escalada, pistas de ‘quads’ y ‘karts’, etc. El parque es una zona más del gran complejo de ocio que se ha construido en el lugar. Hay hoteles, salas de congresos y restaurantes. Se persigue así captar a todo tipo de público, desde empresarios a familias con niños y jóvenes en busca de emociones fuertes.
Alemania se comprometió a desmantelar todas sus centrales allá por 2020, así que puede que en el futuro nos sorprendamos con los nuevos usos que se les pueden dar a estas plantas abandonadas. Lo agradecerá la naturaleza y también la maltrecha economía.
Fuente: Europa Press, Alemania Destino Turístico
Foto: Wunderland Kalkar
