
“Stolpersteine, un proyecto que mantiene vivo el recuerdo de los judíos, gitanos, presos políticos, homosexuales, testigos de Jehova y de todas las víctimas del nazismo”. Esta frase recibe al visitante de la web de este proyecto, al que ha dado vida el artista berlinés Gunter Demnig. Una prueba más de que el Holocausto y la negra etapa nacionalsocialista siguen siendo un peso difícil de dejar atrás para Alemania.
El visitante de Berlín pasa mucha veces por encima de ellas sin percatarse: son unas piedras doradas que sustituyen a las típicas piedras auténticas frente a muchos portales de los barrios de la ciudad. Todo empezó en 1996, cuando Gunter Demnig puso la primera de ellas. La idea consiste en colocar una de estas piedras delante de los edificios donde, según documentación que lo demuestre, viviera una víctima del Tercer Reich. El proyecto pretende honrar a aquellas víctimas y salvarlas del olvido.
“Aquí vivió….” son las palabras que encabezan el texto esculpido sobre la piedra de bronce, frase que da paso al nombre del asesinado, su año de nacimiento, el campo de concentración al que fue deportado, y la fecha y el lugar de su muerte.
Según informa la web, hasta finales de septiembre de 2007, Demnig instaló alrededor de 12.500 de esas “stolpersteine” (“piedras con las que tropezar”, sería una posible traducción) en diferentes lugares de Alemania, Austria o Hungría, países donde el nacionalsocialismo dejó su escalofriante huella. Todo aquél que quiera honrar a una víctima del nazismo (ya fuera familiar directo o conocido lejano), puede hacerlo por 95 euros: es el precio que establece Demnig.
El Museo de Kreuzberg, uno de los barrios más míticos de la capital alemana, apoyó el proyecto en su distrito, y las “stolpersteine” forman ahora parte obligada de sus visitas guiadas por una de las zonas con mayor densidad de alemanes de origen inmigrante. 95 euros parecen desde luego poco dinero si es que la iniciativa sirve para mantener viva la memoria del pueblo alemán y evitar la repetición de la tragedia provocada por la locura y el odio hitlerianos.