San Agustín
En su libro Maravillas de la naturaleza, el fraile Juan de Santa Gertrudis reveló en el año de 1757 que en el sur del departamento del Huila, Colombia, existía un apreciable fortín de estatuas talladas en piedra. Eso atrajo el interés de los científicos de la Expedición Botánica, quienes encabezados por Francisco José de Caldas iniciaron expediciones con destino a esa región. Este fue el punto de partida de reiteradas exploraciones como la que presidió el geógrafo Agustín Codazzi en 1857. Este santuario, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, se encuentra en el municipio de San Agustín, ubicada en las estribaciones del macizo colombiano, a 227 Km de Neiva en la carretera que conduce a Pitalito.
San Agustín fue habitada desde el siglo I antes de Cristo hasta el X después de Cristo por variadas etnias indígenas cuya economía estaba basada en los cultivos de maíz y de la yuca, y en actividades como la cacería, y la pesca. Se han tejido diferentes versiones sobre estas etnias y se ha llegado a afirmar que tuvieron una influencia de los Olmecas, los Mayas, y Teotihuacan. Lo cierto es que a la llegada de los conquistadores españoles quienes habitaban esta región eran los indígenas La Culata y Mulales, conocidos por practicar los cultos funerarios y por haber dejado como un valioso legado cultural una cantidad considerable de piezas arqueológicas (se dice que son alrededor de cuatrocientas), sarcófagos monolíticos y petroglifos con representaciones humanas y animales, consideradas unas verdaderas reliquias históricas precolombinas.
En el parque arqueológico San Agustín se exhiben estas invaluables piezas de las culturas indígenas. Entre un paisaje que complementa la belleza expuesta se encuentran más de cuatrocientas estatuas talladas en piedra. El Parque está formado por reductos de bosque natural primario en la que predominan muchos árboles frutales. Su altura a nivel del mar es de 1810 MT y su temperatura promedio es 17 grados. Se estima que estas tribus indígenas debieron permanecer durante varios siglos en la zona, pues la obra escultórica presenta diferentes estilos y etapas escultóricas. De acuerdo a experimentos realizados con el carbono 14, se ha podido establecer que las piezas más remotas corresponden al siglo VI a.C, y las más próximas al siglo XII d.C . Las investigaciones determinan que los moradores antiguos de San Agustín, huyeron hacia la Amazonía y el Orinoco para protegerse de la invasión de forasteros guerreristas , dejando atrás ese trabajo de sus manos ocultos en las espesas selvas de bosque tropical. En la época de la conquista española, es probable que los entonces habitantes de la región desconocieran esa tradición de sus ancestros.
Ese arte concentrado en San Agustín, cuyo proceso de creación abarca unos 2.000 años, es la expresión de simbologías inherentes a distintas colectividades indígenas de América. Además de las piezas escultóricas también se destacan las construcciones funerarias, los adoratorios y tumbas en forma de dolmen, y los montículos artificiales.
Es importante destacar las Mesitas, la fuente de Lavapatas consagrada a las deidades del agua, la necrópolis del Alto de los Idolos, el Alto de las Piedras, Quichana, el Vegón, El tablón, La parada, Naranjos, y Lavaderos.
En la primera estación del parque arqueológico se encuentra una taquilla para la adquisición de boletas para el recorrido, una oficina de información, una biblioteca, la oficina del Instituto Colombiano de Antropología, y un museo. En el museo hay restos de sarcófagos en madera, cerámica agustiniana, herramientas para trabajar la piedra y el oro, vestimentas, y algunas esculturas que no han podido ser ubicadas.
La Mesita A es un centro funerario, en el que pueden observarse montículos artificiales, estatuas variadas, tumbas con cámara lateral donde era puesto el ajuar funerario del difunto, que era con el que se iba vestido a la otra vida. Un montículo oriental con una figura central de estilo expresionista, llama profundamente la atención por el detalle de sus acabados y gran realismo.
El sitio denominado El Tablón está integrado por cinco liíto esculturas, las cuales se encuentran muy bien conservadas. Su actual ubicación no corresponde al sitio original donde fueron encontradas.
En La Parada se encuentran cinco figuras muy representativas del arte precolombino agustiniano, de las cuales una es un motivo zoomorfo (simios) y las cuatro restantes de forma antropomorfa
La Fuente del Lavapatas es un sitio de ceremonial donde se encuentran una estatua del Dobleyo que en una sola escultura revela varios personajes. La otra se encuentra en el Alto de los Ídolos Pero lo que más sorprende de la Fuente Ceremonial de Lavapatas, es un lecho de agua que fue adaptado por esta comunidad indígena para construir un intrincado laberinto de canales y piletas adornado con representaciones de serpientes, lagartos y salamandras, así como de caras y formas humanas. Este era un sitio sagrado donde se llevaban a cabo baños rituales.
En el parque se halla una de las mejores esculturas de toda la zona arqueológica por la calidad del trabajo artístico y sus grandes proporciones -una altura de 5 metros-. Esta deidad con máscara felina lleva en las manos un caracol y un palillo para la práctica de la masticación de coca.
La mayor concentración de estatuas se encuentra a 3 kilómetros del casco urbano.
A San Agustín se llega por carretera desde Santa Fe Bogotá (a 529 kilómetros), o por vía aérea hasta Neiva y recorrer 227 kilómetros por tierra o puede tomar un vuelo (no regular) a Pitalito, Huila que se encuentra a sólo 30 Kilómetros. En este municipio, además del Parque Arqueológico, el visitante puede encontrar una rica y variada muestra cultural representada en algunos eventos como es el caso de la Semana Cultural y Taller Nacional, que se lleva a cabo en el segundo semestre de cada año con el fin de proyectar el teatro, la poesía, la pintura, los grupos musicales y artesanales. Todos los departamentos de Colombia son invitados a este evento que se abre con un atractivo desfile de carrozas. Otro lugar para tener en cuenta en la visita a esta región es el Estrecho del Río Magdalena. Por él corren las aguas del Río Magdalena que se estrechan para encontrar el punto más angosto del paso del río en todo su recorrido, convirtiéndolo en un espacio natural único en su genero en el que se descubren las más diversas especies de flora nativa.

Desde pequeña había soñado con viajar a San Agustín con mis padres. Se cumplió me sueño, del que aún no quisiera despertar!
Durante diez maravillosos días recorrí parte de lo que hay que ver: La sublime cascada de los tres chorros que te hace llorar y orar, o las dos cosas al tiempo de lo hermosa e imponente que es. El estrecho del río Magdalena, tan estrecho y bello, los parques arqueologicos de sobrecogedora y artistica emoción, el agradabilísimo punto en donde el río osoguaico tributa sus aguas al Magdalena, con un contraste de suavidad y violencia, perfecto para ir a almorzar, etc etc. Todo esto en amable charla con mi guía, que resultó ser una maravillosa compositora que canta poemas de Neruda, Balart, Benedeti, Barba Jacob, y otros más, y veo que con razón en la Radio Nacional la llamaron “La versión femenina de Pablo Milanés y Pablo Neruda”.
Vayan y comprueben lo que les digo!