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Oslo: la justa combinación entre cultura y naturaleza

La capital más antigua de Escandinavia
Carla de Oyarbide
18:00h Lunes, 19 de mayo de 2008
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Oslo es la capital de Noruega, una de las ciudades del país nórdico que destaca por los imponentes fiordos que constituyen, sin lugar a dudas, un espectáculo natural inigualable en todo el mundo.

Esta capital, tierra de antiguos vikingos, se ubica entre las verdes extensiones del campo de Oslo y uno de los fiordos de Oslo, en la región sur del país. Aquí se puede ser testigo de una ciudad absolutamente cosmopolita, pero que, con visión e inteligencia, ha sabido conservar la pureza de la naturaleza a sólo pocos pasos de la gran urbe.

Oslo panorámica

Con respecto a las características naturales de Oslo hay que resaltar que, sólo en el interior de esta ciudad, existen más de 300 lagos y, dentro de los límites del Fiordo de Oslo, son cerca de 40 las islas que se cuentan.

En toda esta zona sur de Noruega predominan bosques frondosos con especies vegetales tales como abedules, robles, olmos, tilos, fresnos y arces.

Oslo ya tiene más de un milenio de vida: fue fundada en 1048 por Harald Hardrade (entonces Rey de Noruega) como centro comercial y portuario. Recién se convirtió en capital en 1299, por lo que es, hoy en día, la capital escandinava más antigua.

La historia de Oslo es aún más amplia pero en este artículo nos encargaremos de destacar la intensa vida cultural y artística de esta capital que, además, es considerada como una de las ciudades más “verdes” y naturales de todo el globo.



Para comenzar con un recorrido virtual por las interesantes posibilidades que brinda Oslo en lo que respecta a actividades culturales y otros paseos podemos empezar por nombrar la Casa de los Barcos Vikingos: localizada en Bygdoy, una de las partes más importantes de esta ciudad, e incluida en el Museo Histórico de la Universidad de Oslo, es una opción muy interesante con la magia de poder transportar al visitante al pasado de vikingos y grandes navíos característicos que surcaban los despoblados mares. Aquí se pueden ver dos barcos famosos de esta era que fueron hallados a finales del siglo XIX y principios del XX: el barco de Oseberg, con sus 22 metros de largo, y el de Gokstad.

Barco Vikingo en la Casa de los Barcos Vikingos

La Casa de los Barcos Vikingos

En esta península también se puede encontrar una gran variedad de recreos como parques, jardines y estanques. Además, es la región en donde se concentran la mayor cantidad de museos: aparte de la Casa de Barcos Vikingos, está el Nork Folkemuseum, cuya particularidad no sólo reside en que es un museo al aire libre, sino en que además es una exposición de gran cantidad de casas y modo de vida típicas de la Noruega de los siglos pasados. Entre estas construcciones antiguas destaca una iglesia íntegramente de madera construida por el año 1200.

También se pueden resaltar varios otros museos, la mayoría de ellos relacionados con el océano y las hazañas marítimas: el Kon-Tiki, el Nacional de la Marina Mercante y el Frammuseet, en donde se puede hacer un recorrido por la expedición de Amundsen, explorador aventurero que constituye todo un símbolo de valentía y tenacidad para los noruegos.

Tampoco se puede dejar de mencionar al museo Munch, dedicado al célebre pintor noruego Edgard Munch (1863-1944), que alberga la colección más importante de sus obras, incluido “El Grito”, uno de sus cuadros más conocidos a nivel mundial.

Fortaleza de akershusLa Fortaleza de Akershus tampoco puede dejar de visitarse: imponente como cualquier fortaleza medieval, con sus cerca de 700 años de vida, es una representación en pie de aquella época de monarquías y conquistas. Aquí se puede ver un modelo de una de las reinas de aquel entonces, la reina Margrete.

Entre los parques y lugares verdes que abundan en Oslo, no se puede soslayar al Parque Frogner, el cual, ubicado al oeste de la ciudad, es el parque público más grande. Además, se destaca porque aquí se puede observar gran parte de la obra de un escultor noruego de gran renombre: Gustav Vigeland, quién vivió en el siglo XIX y tuvo una prolífica carrera como escultor en la cual supo fusionar con maestría la cotidianeidad de la vida con el mundo misterioso de los sueños. El epicentro de este parque es un obelisco de 17 metros de altura compuesto de 121 figuras cruzadas y conectadas entre sí. Asimismo, está abierto aquí un museo a este escultor en lo que fue en su momento uno de sus antiguos talleres.

Parque de Vigeland

En la época estival, Oslo también se cubre por la nieve –con temperaturas que llegan a los 4º bajo cero- y se convierte en un centro ideal para la práctica de esquí y otros deportes invernales, tales como el snowboard. De hecho, existe en Holmenkollen, uno de los centros de esquí más conocidos de esta capital, un museo dedicado íntegramente a la historia y características del esquí.

Holmenkollen, está ubicado a sólo 20 minutos del centro, según se calcula es visitado todos los años por más de un millón de turistas y es sede del encuentro de saltos de esquí que convoca a miles de personas aficionadas a los deportes extremos invernales de todas partes del mundo.

Otro de los aspectos de Oslo es su vida comercial: si lo que se quiere es ir de compras, ineludible es la avenida Kart Johan y el centro comercial a su alrededor, allí se podrá encontrar todo tipo de tiendas y negocios. También son de gran concurrencia comercial la avenida Bygdøy u otras calles como la Grensen y la Mollergata, entre otras.

Vista de Holmenkollen

Vista del Ski Jump en Holmenskollen

El puerto de Oslo es otra atracción que merece la pena ser vista: por sus calles se puede recorrer una gran cantidad de tiendas y disfrutar de lugares para degustar platos tradicionales de la zona portuaria mientras que, al mismo tiempo, se puede observar todo el movimiento portuario y la multitud de gaviotas que van y vienen desde y hacia las alturas.

Y no sólo belleza natural, museos, restaurantes y comercios ofrece Oslo, también es sede de una gran cantidad de actividades variadas: teatro, óperas, bailes, shows, música y conciertos están siempre dentro de la abultada agenda de espectáculos de esta ciudad que no descansa. Algunos de los festivales más conocidos que se organizan todos los años son: el Festival de Música de Cámara, el Festival de Jazz, el Festival de Música Contemporánea, festivales de rock varios, entre otros más.

Actividades y propuestas sobran en Oslo, una ciudad de un gran encanto natural, con paisajes vírgenes y espectaculares que, por seguro, no sólo quedarán registrados en tu cámara fotográfica, sino que también quedarán plasmados en tus retinas. Así que, ya sabes, visita esta tierra de antiguos vikingos y actuales ciudadanos de gran camaradería.

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