
Al llegar a esta ciudad la gente (unos 6.500 habitantes) nos hace sentir como en nuestro propio hogar. Son amables y tienen una gran tolerancia, ya que saben convivir entre diversas culturas y religiones (pocos lugares en el mundo lo logran). Además, este sitio posee una exquisita arquitectura árabe medieval y magníficas playas (algunas vírgenes) que están acompañadas de un maravilloso entorno natural. Esta localidad de Andalucía (España), que se extiende en apenas 72 kilómetros cuadrados, es fiel al pasado árabe.
¿Cómo llegar a Mojácar? En principio vale destacar que posee una completa red de comunicaciones, por lo que es muy fácil acceder a ella desde cualquier punto de España. Se encuentra a 90 kilómetros, por autovía, de la capital Almería, y a unos 15 kilómetros de la autovía A-92, la cual comunica con Sevilla, Málaga, Granada -hacia el sur- y con el levante Murcia, Alicante, Valencia, Barcelona. ¿Buscamos un hotel barato en Mojácar?
Se trata de una ciudad que ha sido codiciada por muchos pueblos de la antigüedad. Su historia se remonta a 2.000 años a.C., siendo cuna de la cultura Argárica o del Bronce. En la Edad de Hierro, llegaron los celtas provenientes del norte y centro de Europa; y también los fenicios y los cartagineses sintieron especial atracción por estos pagos. Luego los griegos ocuparon la región, a la que llamaron Atalaya Murgis Akra. Cuando se establecieron los árabes en España, a principios del siglo VII, Mojácar tuvo un gran esplendor siendo dependencia del Califato de Córdoba; después, se incorporó al Sultanato Nazari y se convirtió en zona fronteriza, por lo que se transformó en escenario de numerosas batallas. Hasta entrado el siglo XVIII la ciudad prosperó en lo militar, civil y eclesiástico, pero hacia la mitad de ese centenario comenzó su decaimiento debido a las sequías. Con el tiempo Mojácar, que había quedado casi despoblada, cobró vida gracias al turismo, el cual no borró su pasado sino que lo enalteció.
Esta localidad nos invita a disfrutar de su maravillosa arquitectura árabe medieval. Distintos lugares tienen sus propios encantos, que el visitante deberá descubrir. Bien vale, por ejemplo, un recorrido por el Mirador de la Plaza Nueva (en el que se halla la Ermita de los Dolores -del siglo XVIII-), desde donde se puede contemplar, a través de impresionantes vistas, el Valle de Las Pirámides y a Mojácar La Vieja -primer asentamiento prehistórico de la ciudad-, que se sitúa junto al río Aguas. También el Mirador del Castillo, la zona más elevada de la ciudad, ofrece una espléndida panorámica de la costa. En la ciudad, además, se halla la Iglesia de Santa María, una antigua fortaleza (de 1560) de grandes sillares de piedra, y junto a ella se sitúa la estatua de piedra de la Mojaquera; la Fuente Pública (que se encuentra a la bajada del pueblo), la cual fue diseñada en época árabe (aunque reconstruida en este siglo). Bordeando la iglesia se halla una escalera de piedra que desciende hacia la Plaza del Parterre -antiguo cementerio árabe- y la Calle Enmedio que recorre la muralla que en tiempos pasados rodeó todo el cono superior de la ciudad. La Plaza del Parterre lleva al Ayuntamiento (que tiene su árbol centenario) y a la Puerta de la Ciudad (Puerta de la Almedina, como dice su inscripción árabe), arco de medio punto (de 1574) que lleva el escudo de Mojácar. Junto al arco se halla la Casa del Torreón -antiguo aposento del cobro de impuestos-, cuyo aspecto actual corresponde al siglo XVIII. Desde allí se arriba a la Plaza Flores, a través de la cual el visitante se puede adentrar en el Arrabal, antiguo barrio judío, de calles enmarañadas que tienen un especial encantamiento. Al final de la playa de Mojácar se destaca el Castillo de Macenas y la Torre del Peñon o Pirulico.
Además del recorrido por la historia de este sitio mágico, el turista se puede complacer con la naturaleza más pura y bella, a través de sus playas y su entorno. Su clima benefactor ayuda a que durante todo el año el visitante arribe a la ciudad y se deje empapar por sus recursos naturales, únicos en el continente europeo.
La Costa de Mojácar, desde La Marina de la Torre hasta la rambla de la Granatilla a Sopalmo, se extiende a través de 17 kilómetros de playas, en las que se encuentran desde calas solitarias hasta playas más animadas y concurridas. Algunos de esos sitios más recomendados son la playa La Rumina (cercana a zonas urbanizadas y a la desembocadura del ría Aguas, es una zona tranquila), la del Descargador (con servicios hoteleros, es de las más populares), de Los Ángeles, El Cantal (una de las más visitadas, de arena de tipo medio y grava), Del Palmeral (cercana del acceso a Mojácar), Piedra Villazar, Del Lance, Cueva del Lobo, las cuales poseen los servicios necesarios. Entre sus calas se encuentran las Vírgenes (desde la Playa de Macenas, donde se encuentra el castillo, hacia delante se hallan estas bellezas naturales; estas calas no poseen servicios hosteleros, aunque sí algún chiringuito), Cala del Peñón, Cala del Sombrerico -de aguas tranquilas y naturaleza virgen-, la Cala Bardonares o El Lance.
Respecto al Paseo Marítimo, éste es un sitio de encuentro, no sólo para quienes asisten a las playas durante el día, sino también para quienes deciden pasear y disfrutar de los atardeceres más atractivos. Además, toda la zona urbanizada de las playas ofrece restaurantes, alojamientos, comercios, sitios de ocio, entre otros espacios, donde la diversión y el descanso están asegurados. Vale recalcar que toda esta zona marítima (realmente hermosa) está protegida para la práctica del naturismo.