En ella se alojaron la famosa pareja formada por Chopin y George Sand. Pero también se hospedaron grandes nombres de la literatura como Jovellanos y Ruben Darío. Es la Cartuja de Valldemossa. Este municipio de Mallorca es uno de los lugares que el visitante no debe perderse en la isla.
El conjunto de la Cartuja puede visitarse todos los días. Su origen se remonta al período en que reinaba Jaime II de Mallorca. El rey decidió construir un palacio para su hijo Sancho. A finales del siglo XIV el conjunto monumental se cedió a los monjes cartujanos, que fundaron la Cartuja. La desamortización haría que el edificio pasara a manos privadas.
Merecen especial atención la iglesia y la botica. La iglesia es un edificio neoclásico con frescos del artista Manuel Bayeau y cuadros de Fray Joaquín Juncosa. Despierta quietud, tranquilidad y es un buen lugar donde reposar. En la botica se exhiben 135 botes de cerámica catalana de la época que, por aquel entonces, tenían las fórmulas mágicas.
También se puede visitar la celda que ocuparon el compositor polaco Frédéric Chopin y la escritora George Sand. Se trata de las celdas números 3 y 4. Fue en esta estancia, y con su piano Pleyel –traído expresamente de París- que Chopin compuso su famosa Polonesa en do menor. Cada agosto se celebra en la Cartuja el Festival Chopin para rendir homenaje a este gran artista de la música.
Además de dar un paseo por los jardines de la Cartuja, el antiguo claustro del conjunto monumental, no dejes de dar una vuelta por el pueblo, rodeado de almendros y algarrobos. Sus calles empedradas no dejarán de sorprenderte.

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