Cuba tiene muchos atractivos. Es una segunda dimensión, por sus paisajes, sus playas, su cultura. Desde hoy, también por una otra singularidad que he descubierto: los mogotes. Posiblemente muy pocos conocerán el significado de esta palabra porque los mogotes residen exclusivamente en el Caribe y especialmente en Cuba. Si tenéis curiosidad por saber de qué se trata, simplemente es una forma paisajística, una unidad de relieve destacada y aislada de su entorno, una especie de montañitas peculiares que se caracterizan por tener una estructura redondeada, similar a la de una torre. La altura de estos montes son generalmente de menos de 25 metros, aunque algunos alcanzan el centenar de metros, y los diámetros varían entre 10 y 200m. Los mogotes son una aglomeración de capas sedimentarias de caliza que se formaron como toda estructura geológica a partir de la erosión de la lluvia, el viento y la energía del oleaje.
Una muestra espectacular de estas formaciones la encontramos en El Valle de Viñales. Ubicado en la provincia de Pinar del Río, la zona más occidental de Cuba, este valle y gran parte de la sierra que lo rodea fue aprobado en 1999 como Parque Nacional y unos meses después declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. En el valle emergen de forma abrupta estos mogotes. El turista que llega hasta aquí desde La Habana contempla el cambio drástico y sobrecogedor de tonos del verde cubano a este paisaje donde la naturaleza y el silencio son cómplices para conseguir que la belleza se adueñe de los visitantes. Los mogotes asemejan una gran diversidad de formas. Sólo son comparables con las localizadas en China y la península de Malaca.
En el valle existen otras elevaciones, como Alturas de Pizarras, las cuales están constituidas por una variedad de rocas, las más antiguas existentes a lo largo del país y también en el área caribeña. Además, en el valle encontramos grandes atractivos turísticos. El primero de ellos es el Mural de la Prehistoria, pintado sobre una piedra del mogote llamado Pita, muestra la evolución de la vida cubana, todo hecho a pincel durante un periodo de cinco años. Tampoco nos faltarán las cuevas para visitar: algunas más famosas como la cueva de “José Miguel” o la del “Indio”, significativas por su forma y originalidad, con ríos subterráneos y numerosos metros de extensión. Asímismo, podremos observar algunas especies botánicas endémicas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo: 17 especies en total propias exclusivamente del valle.
Finalmente, veremos que el Valle de Viñales conserva el tradicional escenario de un asentamiento de agricultores, con galerías de columnas y casas de tejas rojas, que le dan una apariencia singular y agradable. En el período Jurásico este territorio estuvo compuesto por mar, deltas y llanuras del desaparecido continente. En las piedras calizas del lugar se han encontrado fósiles de ammonites, peces y restos del dinosaurio terrestre “Diplodocus” y del marino “Ichtyosaurus”. Todo un paisaje digno de ver. Los mogotes te esperan.
Fuente: 101lugares.com
Foto 1: Gardenparty
Foto 2: Annie Mole

