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Bellezas arqueológicas de Sevilla

Las Ruinas de Itálica en Sevilla

Los vestigios de los romanos en la cultural ciudad de Sevilla
Marcelo Ferrando Castro
07:00h Miércoles, 04 de junio de 2008
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Como hemos mencionado en artículos anteriores, Sevilla es una ciudad cargada de Historia y al mismo tiempo es una de las ciudades más hermosas del mundo, con un patrimonio cultural impresionante y ese reconocimiento le llegará en el 2016, cuando sea la Capital de la Cultura en Europa. La oferta hotelera es más que interesante y no te resultará difícil encontrar alojamiento barato en Sevilla.

Existen dos frases que me gustaría compartir con ustedes. Una del poeta Antonio Gala (Ciudad Real, 1930) donde expresa: “Lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad más bonita del mundo…lo peor es que puede que tengan hasta razón“. La segunda frase es del periodista y escritor Antonio Burgos (Sevilla, 1943), donde expresa “A los sevillanos nos acusan de ombliguismo, pero es que Sevilla tiene un ombligo digno de ver“.

Estas frases no las coloco con ánimo de ofender a nadie, sino todo lo contrario, es para resaltar la majestuosidad de la ciudad y la gran razón que tienen en destacar la belleza de la ciudad de Sevilla. Es sin dudas una de las más importantes del mundo culturalmente hablando y es un destino imperdible para los amantes de la historia y las artes y sólo comparable con ciudades de ese estilo y esa talla, como Florencia, Praga o Viena, por nombrar algunas de las más importantes en cuanto a su arquitectura e Historia.

En el actual municipio de Santiponce, se levantaba la ciudad romana de Itálica, donde nació el Emperador Adriano siendo éste quien le otorgó el título de colonia, denominándola Colonia Aelia Augusta Italicensium, transformándose así en un territorio más del Imperio Romano, de manera oficial ahora.

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Teatro Romano de Itálica. Foto: saraphina

Fundada por el general Publio Cornelio Escipión, conocido como “el Africano” en el año 206 a.C., su fin era de alojar a los soldados romanos heridos en la batalla de Ilipa, donde se enfrentaron con el ejército cartaginés.



Aquí nació Marco Ulpío Trajano (53-117), el primer Emperador Romano nacido en una provincia romana, y su hijo y sucesor, Adriano, quien se formó y educó en este lugar, y por ello decidió nombrarla Colonia, y más tarde agrandar la ciudad, creando la nova urbs.

Esta ciudad se dividía en dos partes, la vetus urbs y la nova urbs (vieja y nueva urbe), siendo de la nueva urbe los restos arqueológicos que podemos apreciar hoy en día en Sevilla, donde se puede ver los domus (grandes casas) y sus hermosos mosaicos, el Anfiteatro y las calles. De la vieja urbe nos queda el Teatro, una construcción que fue encontrada debajo de las casas del actual municipio de Santiponce.

Este Teatro se data de la época del Emperador Augusto (año 13 a.C.) y fue mejorado por Adriano. Su construcción es principalmente de mármoles blancos y veteados, todos ellos de excelente calidad, como es costumbre en las edificaciones romanas y más de ese momento histórico. A principios del siglo IV, comenzó el abandono del mismo, quedando en manos de saqueadores que aprovechaban y quitaban los mármoles para revenderlos. En el año 1988, el Teatro fue recuperado, principalmente para que allí tuvieran lugar representaciones escénicas, sobre todo, en el año 1992, cuando en Sevilla se realizó la Exposición Universal.

Por otro lado, tenemos el Anfiteatro, ya construído con la nova urbs. El mismo tiene más de 20.000 metros cuadrados de superficie y una capacidad para más de 25.000 espectadores, por lo que se considera el tercer Teatro más grande de todo el mundo, en la época romana. Poseía un podium revestido de mármol de 2.30 metros de altura y allí se celebraban lucha de gladiadores y simulacros de caza.

Sus gradas se separaban en tres niveles, ima, media y summa cavea (baja, media y alta), separados de la arena por el podium mencionado.

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Anfiteatro. Foto: fuertehoteles

Muchos autores prefieren decir que la nova urbs es simplemente una ampliación de la vetus y no una nueva ciudad y en ella se pueden ver grandes mansiones y edificios públicos, protegidos por murallas que rodean la ciudad. Asimismo, debajo de sus calles de trazado octogonal, encontramos una perfecta red de alcantarillado, así como de abastecimiento de agua potable.

La ciudad se encontraba fuertemente fortificada, rodeada por murallas y accediéndose a la misma mediante una puerta custodiada por dos inmensas torres de control. Ya dentro de la ciudad, además del Teatro y el Anfiteatro mencionados, podemos encontrar la Casa de Hilas y la Casa del Patio Rodio, dos bellísimas edificaciones. Además la Casa de Neptuno, una impresionante construcción que ocupa una manzana y contiene Termas en su interior, es otro de los edificios que se pueden apreciar, pese a que no ha sido desenterrada por completo.

La Casa del Planetario por su parte, presenta un enorme mosaico que consta de un círculo dividido en siete medallones con bustos, representando cada uno de ellos a las divinidades romanas que le dan el nombre a cada uno de los días de la semana. Por su parte, la Casa de la Exedra posee una alargada palestra donde se aprecian bloques de hormigón, que formaban parte de la antigua bóveda que cubrían la exedra. El patio central de la misma vale la pena observarlo detenidamente, donde encontramos una hermosa fuente y pórticos de pilares cruciformes. También incluye unas Termas en su interior.

Las Termas eran el espacio de ocio de los habitantes de la ciudad, y para los que no poseían unas en su casa, existían las llamadas Termas Mayores, donde se alojaban también los baños públicos. Éstas también se encuentran en el itinerario de un paseo por la ciudad.

El famoso Traianeum es otro de los lugares del recorrido, y corresponde a un templo en honor a Trajano, el que se encuentra rodeado por una plaza porticada con exedras, resaltando así la magnificencia del mismo.

Finalmente encontramos la Casa de los Pájaros, donde se destacan los enormes mosaicos que decoran el pavimento de las habitaciones. Sus muros fueron levantados hace relativamente poco tiempo, en un afán de reconstruir la vivienda y los espacios que posee.

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Itálica. Foto: saraphina

El horario de visita para este verano, desde el 1º de abril hasta el 30 de septiembre, será de martes a sábados de 08:30 a 20:30 horas, y los domingos y festivos de 9 a 15 horas. Llegar a ellas es muy sencillo, ya que una vez en Sevilla, que posee aeropuerto internacional con vuelos desde varias ciudades del mundo, nos dirigimos a la Estación de la Plaza de Armas de la ciudad, desde donde parten autobuses hasta Itálica.

Realmente, es una visita imperdible para los amantes de la historia y de la cultura en general, y esta ciudad es uno de los motivos principales para poder decir que Sevilla, es definitivamente una de las ciudades más bellas del mundo, y sobre todo, de las más cargadas de cultura.

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