No es la primera vez que oímos hablar de la entrada al mundo de los muertos, pero tal vez sí la primera que sepamos dónde está. O al menos eso dice una de las leyendas de Ons. Se trata de un agujero de 5 metros de diámetro y 40 de profundidad, desde donde se pueden escuchar los lamentos de las almas que sufren tormento en el Fuego Eterno, especialmente en tiempos de tempestad, cuando el mar penetra por esta cavidad. Por eso ha recibido el nombre de Buraco do Inferno. ¿Su localización? La isla española de Ons. Puede que no sea la única entrada posible o que haya explicación para los lamentos que se escuchan, pero nada mejor que acercanos a echar un vistazo para comprobar la verdad.
Si no somos demasiado aventureros y nos asustan esas historias, hay que decir que la isla de Ons destaca turísticamente más allá de por sus leyendas (también se habla de la Santa Compaña, la procesión de los muertos que ambula por la noche para llevarse a los vivos). Y es que la isla de Ons, situada en la provincia de Pontevedra, en Galicia, constituye, junto a sus hermanas Onzeta y algunos otros islotes, el famoso archipiélago de las Ons. Y a su vez, éste, junto con las islas Cíes, el archipiélago de Sálvora y el de Cortegada forman el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, cuyo nombre suena mucho mejor y menos terrible que el de sus cuevas legendarias.
Hay algunos lugares de visita obligada. Uno de ellos es el punto más alto de la isla llamado “El Cucorno” que está presidido por el Faro de Ons, uno de los más grandes y de mayor alcance de España, desde el que se puede contemplar una maravillosa perspectiva de las islas en su conjunto. También es recomendable la visita al “Laxe do Crego”, se trata de un antiguo sepulcro al que se puede acceder desde la playa de Area dos Cans cuando hay marea baja. Asimismo podremos realizar diferentes rutas, a saber: la ruta del faro, la ruta naturista o la ruta histórica. Podremos entrar en contacto con la flora y la fauna, destacando la colonia de Cormorán moñudo, la más importante de la península ibérica, así como también la gaviota arentea y las palomas salvajes. Entre los servicios prestados, la isla ofrece un espacio para acampar en verano gratuitamente, tres bares-restaurantes y un campo de trabajo de la Xunta de Galicia.
La isla es visita de culto por su singular belleza, sus hermosas playas y su abrupto paisaje prácticamente virgen. Uno de los motivos fundamentales por los que el turista se acerca a la isla son precisamente sus playas, que se concentran en la fachada oriental de la isla. De norte a sur, encontramos: la Playa de Melide; la Playa de Almacén, la Playa de Area dos Cans, la Playa de Canexol y la Playa de Pereiró. Además, la parte occidental se abre al océano atlántico y ofrece espectaculares acantilados a los turistas. Mayoritariamente a ellos porque la isla actualmente cuenta con menos de 90 personas (debido principalmente al aislamiento del enclave y las consiguientes dificultades de comunicación y prestación de servicios a la isla). Son los turistas los que llenan la isla todos los veranos y residen temporalmente en ella. Luego la abandonan y solo los más valientes se quedan allí aislados, con su puñadito de leyendas.
Fuente: elinconformistadigital.com
Foto 1: P. Lameiro
Foto 2: Danidvt