Hay algunas historias y leyendas que encontré del valle de Elqui, las mismas han dado forma a posteriores creencias y mitos que todavía siguen vigentes sobre todo en las áreas rurales. Aquí van algunas de las mas famosas:
Hacienda “La Compañía” leyenda del Monje Negro:
Esta leyenda dice que en la ribera izquierda del Río Elqui, frente a la parte que más tarde, sería la ciudad de Vicuña, se establecieron en tiempos de la colonia, frailes de la compañía de Jesús, con el objeto de atender la administración de la haciendo “La Compañía” de su propiedad y la “Doctrina de Indios”, que fundaron para la divulgación de la fe católica.
Con motivo de la expulsión de los jesuitas en 1767, estos huyeron precipitadamente de sus predios, y según la tradición en la misma hacienda, al pie de una palmera, enterraron en cáliz y la campana de oro de la capilla, junto con otros tesoros, además las bodegas repletas de vinos generosos que ellos fabricaban de sus propias viñas, tuvieron que dejarlos en el mas completo abandono.
Desde entonces se cuenta que, un monje aparece pasada la media noche con su tenebroso hábito negro bajo el balcón de fierro de una de las habitaciones, el fantasma atraviesa el patio y se dirige a la centenaria palmera donde estaría el entierro. Los campesinos cuentan esta leyenda a sus niños para atemorizar….
Leyenda de la Papaya “Lágrimas de Oro”:
La fecha exacta se perdió en los días que formaron siglos. El lugar fue borrado por la civilización que lo cubrió todo de cemento. Los nombres se fueron olvidando en la boca de los narradores hasta perderse ya hace muchas generaciones. La choza se hallaba rodeada por la tribu. Dentro la esposa del cacique estaba pronta a dar a luz a su primer hijo.
Las mujeres invocaban a sus dioses para que naciera una niña, deseando que fuera aun mas hermosa que su madre, quien fue raptada en tierras lejanas por el valiente que estaba próximo a ser padre.
Los guerreros danzaban a sus dioses de la guerra. Su canto era de triunfo, querían que fuera varón, tanto más valiente que el cacique de las mil victorias. El llanto del recién nacido hizo saber a todos que la madre había terminado en su sufrimiento y un nuevo ser se sumaba a la tribu.
Un majestuoso cacique apareció en la puerta de la choza, las mujeres sellaron sus labios, los guerreros detuvieron sus danzas, todo fue silencio y el anunció que su esposa era feliz al tener una niña.
Pasaron los años convirtiéndose la niña en una hermosa jovencita a la cual muchos valientes soñaban con desposar. Por la selva empezaron a sentirse voces extrañas, el cual hablaba un lenguaje desconocido para ella, pero que sonaba dulce a sus oídos, despertando su corazón.
Desde las sombras, una certera flecha lanzada por un guerrero celoso les quebró la promesa de vivir eternamente unidos. Su rostro, a pesar de los besos desesperados de ella, se ponía frío y una angustia indescriptible sacudió su cuerpo.
El alma del joven debió irse al cielo de su Dios, Ella quedó sintiendo en su vientre un ser en formación.
El cuerpo del español fue enterrado en un pedazo que la América no alcanzó a conquistar.
Ella se abrazó a la tierra que lo cubría. Su dolor fue tan intenso que al dios del amor decidió el milagro. El llanto de la moza regó la tierra de la sepultura del amado y empezó a crecer hierba, que luego se trasformaron en arbolitos, cuyo fruto tuvo la forma de sus lagrimas de color verde en un comienzo, amarillo intenso al estar maduros, por lo que fue llamado Árbol de la lagrimas de oro. El tiempo pasó y el árbol es ahora conocido con el nombre de papayo y su fruto, como papayas, las lagrimas de oro de la indiecita.
Leyenda de Doña Ana:
Hace centenares de años llegó a la cumbre de una montaña andina del Valle de Elqui, a vivir sus amores contrariados, una pareja de príncipes indios, escapados de la tribu paterna del lejano Imperio Peruano. Traían con ellos catorce cogotes de guanacos repletos de oro y plata. Ahí vivieron muchos años, en la cumbre más alta, una cueva que hasta hoy existe, según exploradores, así como un montón de cenizas y huesos…
Según la tradición, pasados los años, la pareja dejó de verse y fue la ausencia y el silencio, pero no el olvido que hasta hoy, aquellas nevadas montañas se llaman de “Doña Ana”, en recuerdo de aquella ñusta, que así se llamaba.
Algo similar sucede con la historia de Los Baños del Toro, el nombre de estas afamadas tierras tiene su origen en la leyenda que dice relación con los antiguos vaqueanos, que venían de la Argentina, bajando por ese estero, con sus arreos de vacunos. Se cuenta que cierta vez venía un novillo muy enfermo, los arrieros lo bañaron en esas aguas y lo abandonaron a su suerte. Cuando regresaron lo encontraron perfectamente sano. Decidieron entonces bautizar esas milagrosas aguas con ese nombre: Baños del Toro.
Esta vertiente de origen volcánico esta situada a 3.320 m.s.n.m., en plena cordillera, prestándole una incomparable belleza, con su mejor atractivo.
Hacia 1970, estas tierras estaban bajo el cuidado del regimiento Arica de la Serena, quienes lo convirtieron en un refugio andino con bastantes comodidades, siendo sus principales adelantos, la refacción total de la piscina, revestida de azulejos, piezas confortables y alumbrado eléctrico. El camino desde Juntas a los Baños fue construido e inaugurado por don Juan B. Barraza Alfaro en 1929, en aquel entonces demoraban cuatro horas mas o menos desde Vicuña hasta aquellas termas, que han devuelto la salud a miles de enfermos, especialmente reumáticos.
Las aguas son clarísimas, de amargo sabor, casi sin olor, “en el lugar mismo donde surgen las aguas calientes de 67 grados C., puede pelarse fácilmente un pollo”….La gente aprovecha también el barro y la lama para curar sus dolencias. Las aguas deben su celebridad a las portentosas curaciones realizadas en ellas, especialmente las que han sido atacadas por enfermedades rebeldes como la eserófala, erupciones cutáneas, sífilis, reumatismos, gota, afecciones nerviosas, anemia, catarros bronquiales, dispepsias, etc…
Respetada Fabiola:
Le felicito por crear los caminos de los mitos y las leyendas para mantener viva la historia local, formas tan sanas de preservar la conversación familiar, concepto que se está perdiendo en nuestra sociedad.
execelentee a un aporte a la cultura de mi cuidad LA SERENA
todavia existen estas termas?.. entiendo ke barrick las destruyo
exelente aporte yo vivo en un pueblito del valle y te puedo asegurar que faltan miles de historias que aun estan vivas y vijentes en nuestra vida diaria
Bueno me encanto este aporte cultural, ya que ayuda a nuestra cultura.BYE!