Por si no se han dado cuenta aún, no poseo un vehículo propio. Es más, en mis paseos tampoco alquilo uno ya que ni siquiera he aprobado los exámenes para el carné de conducir por dos motivos principalmente. Primero porque me olvido, y segundo porque me olvido también.
Pero por suerte he podido recorrer varios sitios a pie, y cuando no, montado en bicicleta como cuando recorrí Amsterdam montado en una, y luego todo el trayecto Holanda-España por ser despistado además, pero ese es un tema aparte. Es que no sé, como que viajar en bicicleta otorga otra sensación en los lugares que uno visita, ya que uno puede aparcar en cualquier lugar y detenerse a observar un detalle en un edificio o recorrer un mercadillo por completo con el birodado a nuestro lado.
Al final se convierte en una hermana para nosotros, la cuidamos hasta por demás y dos por tres solemos pelearnos, más que nada se pelea mi cuerpo conmigo por hacerlo recorrer tanto, pero eso me asegura dormir tranquilamente por las noches…se lo afirmo…
Y una de las ciudades ideales para recorrer en bicicleta es Florencia, la capital cultural del mundo ya que cuenta con varios atractivos que en un vehículo no podrían ser observados de la misma manera, ya que uno está por demás atento al tránsito y esas cosas. Lo que es importante siempre es reservar hotel en Florencia. En el birodado, con un simple bocinazo basta para que despertemos de ese trance en el que nos encontramos al observar algo del paisaje, y no me refiero a las bellas chicas italianas en este caso.
Muchas veces me asombro del inmenso poder que tiene una simple bocina sobre nosotros, ya que con un suave toque de la misa, nosotros saltamos, temblamos, nos asustamos y quedamos al borde de un pre-infarto que ni la aspirina puede evitar, pero en fin..volvamos a lo nuestro.
Florencia es un destino donde podemos alquilar bicicletas en varios lados, y esto nos favorecerá de gran manera para realizar la actividad que hoy les presentaremos, recorrer los hermosos mercados de Florencia. Estos mercados típicos los encontramos en todos sus rincones y son una verdadera belleza para disfrutar, ya que no sólo veremos todos los productos básicos que necesita un ser humano para poder alimentarse, sino que podremos adquirir en algunos comercios muy bellos recuerdos de la ciudad.
Al menos seguro estoy que serán más bellos que los tulipanes adquiridos en Amsterdam, que aún hoy me pregunto cuándo los compré, ya que de cien me habrán quedado 12 y todos ellos en muy malas condiciones y al llegar a España que era donde me esperaban, mi pareja no quedó muy convencida con el regalo…y meno con mi aspecto, es que ¡son bravas las rutas europeas para hacerlas en bicicleta!
Por ello utilicen los birodados para recorrer Florencia, el resto de Europa dejémoselo a Lance Armstrong que los conoce a la perfección. Y en esta ciudad concurran primero al Mercado de San Lorenzo, el más importante de la ciudad y se ubica en los alrededores de la plaza del mismo nombre.
Allí todos sus sueños podrán hacerse realidad y podrán adquirir desde frutas hasta ropa, pasando por los típicos productos de cuero “made in Florencia“. Pero no sueñen con adquirir una obra de arte renacentista…eso no es posible aquí, créanme ya lo intenté y con ello ahorré una noche de hotel, por pasarla en la comisaría.
Ahora, si están buscando promociones, no se pierdan los martes por la mañana el Mercadillo Delle Cascine, en el Parque del mismo nombre que a su vez es el más grande de toda Florencia, donde podrán adquirir de todo tipo de cosas y a precios inmejorables, ya que es el más económico de todos los mercados que encontraremos en Florencia.
Desde calzado hasta tarjetas telefónicas hallaremos en este lugar, aunque les recomiendo, observen muy bien las antigüedades que aquí se venden, realmente increíbles y a precios asombrosos. Pero no se preocupen, no son del mercado negro ni mucho menos, por lo que jamás estaremos fuera de la ley. Al menos que les quieran vender la fuente de Neptuno, allí si abramos los ojos ya que no creo que la dejen sacar del país, ni a ustedes si ven que son quienes se la llevan, pero ese es un tema aparte.
Ahora no podemos hablar de mercados en Florencia y no mencionar el “Rastro“, el más famoso de todos. Así se denomina al Mercado Delle Pulci y en este lugar podrán imaginarse que están en el paraíso, y de paso, es el preciso instante donde olvidamos que tenemos hermana y ésta aprovecha la ocasión para escaparse. Si, me refiero a la bicicleta que desde ahí no la he visto pero porque no recuerdo dónde fue que la dejé aparcada, eso es lo triste…
En fin, ya la debí pagar, al igual que unos magníficos grabados que adquirí en este mercadillo por un muy buen precio. Es que este es el paraíso de las antigüedades, los objetos y los muebles, además de libros muy interesantes. Para ello compré un baúl por menos de 100 Euros, donde fui guardando los libros y grabados que adquiría, pero mi error fue confiar en que volvería en bicicleta al hotel…no les recomiendo caminar por las calles de Florencia con un baúl de tamaño considerable en sus espaldas.
No sólo porque nos mirarán de modo desconfiado, sino que pesa bastante…y más cuando están en la otra punta de la ciudad, y sinceramente, en un taxi no quisieron llevarme. Y claro, quien sabe que había allí dentro! Nadie quiso responsabilizarse por ello lo cual es entendible.
Así que ya saben, en un próximo viaje a Florencia, procuren alquilar bicicleta o de todas formas intenten llegar a sus mercadillos, los cuales realmente valen la pena conocer y prometo profundizar más este tema próximamente. Pero por lo pronto, no compren baúles…
Imágenes: Wikimedia