Los misterios de la naturaleza nos conmueven. Pensemos en un vasto desierto. En puntos dispersos hay pedruscos de más de 300 kg que solo podrían ser movidos por increíbles rachas de aire de 300 km/h. Tales vientos no existen en la zona. Pero hay evidencias de que las rocas se desplazan lentamente a través del desierto: a sus espaldas van dejando una pequeña estela. ¿Piedras caminantes? Nadie lo sabe. Además no existe correlación entre el tamaño y peso de las rocas y la longitud de su rastro. Las más ligeras no se desplazan más que otras, como debería ser… Hablo del parque nacional Death Valley, con una traducción literal y escalofriante se llamaría Valle de la Muerte. Está situado en la bella California y es el nido de uno de los misterios naturales más curiosos del mundo.
En el interior del valle, encontramos la playa Racetrack. Se trata del lecho de un gran lago que existió hace años y que ahora ha quedado reducido a una extensión de barro cuarteado y arcilla castigada por el sol. Y es en este terreno donde las rocas se desplazan a su antojo dejando huella a su paso. El fenómeno fue detectado por primera vez en el año 1948, y desde entonces todos buscan una explicación lógica que todavía no se ha encontrado. La única hipótesis consensuada es la que planteó Geroge M.Stanley en 1955. A su parecer, el agua de las tormentas se filtra en el subsuelo creando placas de hielo por las extremas temperaturas del lugar y el viento empuja estas placas de hielo. Y sobre ellas, se desplazan estas grandes rocas procedentes de las colinas próximas. Además, los vestigios calcáreos que se han hallado demuestran que Estados Unidos estuvo cubierto por agua en algún momento de la historia.
Es solo la explicación más coherente que se ha hallado hasta ahora, pero los más viejos del lugar siguen atribuyendo el fenómeno a los espíritus de los indios. Hay otros que aseguran que quien mueve las piedras es solo un bromista que se divierte haciéndolo. También los hay quienes hablan de actuación extraterrestre. Nada de esto se ha podido constatar. Lo que está claro es que las piedras no se arrastran por el efecto de la gravedad. Hay quienes aún así piensan que todo se debe al campo magnético de la Tierra. Hay expertos que explican que las rocas almacenan aire a través de sus poros, que se enfría por la noche por debajo de los cero grados y que se calienta en exceso durante las altas temperaturas del día y ese cambio de presión provoca el movimiento.
Todas las investigaciones científicas han sido en vano. No hay teoría que explique con certeza absoluta este espectáculo natural. Las rocas se desplazan libremente por el desierto, a la velocidad de un ser humano, discretas, silenciosas, siniestras. Se mueven hacia delante y hacia atrás. Se desplazan en paralelo de derecha a izquierda. Erran por mitad del desierto. ¿A dónde querrán llegar?
Fuente: patrimoniosdelmundo
Foto 1: Jon Sullivan
Foto 2: NASA

