En la Isla de Tenerife, en las Islas Canarias, encontramos el famoso Pico de Teide, un volcán ubicado en el Parque Nacional del mismo nombre, el cual es un espacio natural protegido. Su altura es de 3.718 metros y también es conocido por el nombre de Nivaria, así denominado en la época romana, por la nieve que se sitúa en su cima, otorgándole un hermoso color plateado.
Parque Nacional. Foto: euroresidentes
Este lugar fue nombrado Parque Nacional en 1954 mediante un decreto, siendo uno de los tres primeros en alcanzar ese título e integrar la red nacional de parques, que consiste en un total de 9, cuatro de los cuales se encuentran en las Islas Canarias. En la actualidad, se están realizando las gestiones necesarias para que la UNESCO lo declare Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Los antiguos habitantes, los guanches, lo denominaban Echeyde, cuyo significado es infierno. Este nombre proviene de su propia creencia, ya que ellos creían que allí habitaba el demonio del mal, llamado Guayota.
Según narra la leyenda, Guayota, una diosa maligna, era la responsable de las erupciones. La tradición narra que un día, el aire comenzó a ponerse demasiado espeso y caluroso. Las nubes negras se apoderaban del ambiente y el mar revuelto, al igual que los animales que se encontraban muy inquietos. Los habitantes comenzaron a percibir la presencia de Guayota, hasta que salió y se apoderó de Magec, denominándose de este modo al sol.
Reinaba la oscuridad mientras era día, y eso obligó a los guanches a rezar a Achamán para que los proteja y libere de todo mal. Achamán, oyendo las plegarias, se dirige hacia el Echeyde, donde Guayota se había ocultado con Magec. Al encontrarlo, comenzó la gran batalla, donde Guayota arrojaba por el cráter del volcán humo, piedras encendidas, lava y azufre. Achamán logró derrotarlo y lo castigó encerrándolo allí para siempre, devolviendo a Magec al cielo para que siga alumbrando la tierra.
Otra leyenda que se le adjudica al Teide, es la del Jardín de las Hespérides, célebre por ser mencionado en uno de los 12 trabajos que debió realizar Hércules. La misma cuenta que el gigante Atlas, condenado por Zeus a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros, poseía tres hijas, las Hespérides, que vivían en la tierra más occidental del mundo que se dedicaban a cultivar su jardín. El mismo era además, custodiado por el dragón Ladón.
En el jardín se cultivaban las famosas manzanas de oro, las que Hércules debía tomar en su onceavo trabajo. Para este objetivo, Hércules engaña a Atlas para que sea éste el que las fuera a buscar, mientras él sostenía la bóveda (que ya debía pesarle mucho al gigante). Esta propuesta surge ya que el héroe sabe que el dragón no le haría daño a Atlas al conocerlo.
En efecto, Atlas mata al dragón y roba las manzanas, aunque luego no se las quiere entregar a Hércules. Éste lo engaña nuevamente y huye con los frutos. La leyenda en Tenerife narra que el dragón sigue vivo con sus hijos, unos árboles denominados “dragos“, que poseen un grueso tronco y savia de un fuerte color rojizo, con ciertas propiedades medicinales. Los antiguos habitantes del lugar, veneraban a los dragos, creyendo que eran lugares de con un gran poder.
Con un clima característico continental subalpino, donde se puede llegar a los 40ºC en el verano y a los 8ºC bajo cero una noche de invierno, se puede decir que la principal atracción del lugar, es la gran abundancia y variedad, tanto de flora como de fauna, donde encontraremos algunos ejemplares no sólo autóctonos, si no que únicos.

Pájaro azul. Foto: todofauna
En cuanto a la fauna, no es muy habitada por grandes animales, aunque sí existen varios reptiles, como lagartos y lagartijas; conejos, tizones y gatos cimarrones. Sí encontramos variedad en aves, donde resalta por sobre todas las demás, el pájaro azul del Teide.
El duro clima de la montaña hace que sea imposible para los animales adaptarse al mismo, por ello es que no existen muchos animales denominados superiores. Las aves, por sus propias características sí son frecuentes, siendo el ejemplar más común la paloma bravía. Ahora bien, los insectos representan la mayor cantidad de especies que habitan en el lugar, hallando más de 400 especies diferentes.
En lo que respecta a la flora, encontramos en el pico una gran variedad de especies, ya que son más adaptables a los cambios climáticos constantes. Retama del Teide, Alhelí del Teide, Margarita del Teide y violetas, son plantas comunes de encontrar en este Parque. Para quienes puedan apreciar esta belleza en primavera, no pueden perderse el tajinaste rojo, que puede alcanzar hasta tres metros de altura mientras se cubre completamente por flores de ese color. En la misma cumbre del volcán encontramos la Violeta del Teide, que crece allí gracias a los deshielos de la cumbre, y es la flor que crece a mayor altura en todo el territorio nacional.
Según diferentes estudios, se tiene constancia que las erupciones antiguas, de aproximadamente 150.000 años, fueron las que le otorgaron el relieve a la isla. Se ha descubierto además que en ese entonces el volcán era de un tamaño mucho mayor, pero luego de una erupción el mismo se fraccionó quedando de un tamaño mucho menor al actual. El pico deslizado formó las denominadas Cañadas del Teide, hasta que posteriores erupciones le dieron mayor altura al mismo, hasta llegar a su tamaño actual.

Foto: ptsmm
El Parque Nacional de Teide es un destino que no se pueden perder si están a punto de realizar una pequeña escapada a la rutina. Es ideal para aquellos amantes de la naturaleza y los paisajes, e incluso para quienes gusten de realizar grandes caminatas por las pendientes de diferentes picos, montañas o volcanes, como en este caso.
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Esta muy bien pero Guayota era un demonio-masculino no femenino gracias por la aportacion.