Conil de la Frontera es una localidad de la provincia de Cádiz (Andalucía, España), que se encuentra situada sobre un llano costero que es bañado por el Océano Atlántico, cosa que la convierte en centro turístico y en un sitio en el que buscar hotel en Conil. Limita con la ciudad de Chiclana de la Frontera al norte, con Vejer de la Frontera al este y al sur, y con el Océano Atlántico al oeste. Mientras en su situación más oriental domina el llano, en la más occidental lo hacen los acantilados, entre los que destaca el de Roche. Es habitada por unas 19.800 personas (según datos del I.N.E. de 2006), quienes disfrutan de un excelente clima, lo cual, obviamente, influye en su forma de ser y en la filosofía de vida del conileño, quien es abierto, alegre, amable, haciendo sentir al visitante como en su casa.
Aunque hay ausencia de restos arqueológicos, se sabe a través de la Ora Marítima de R.F. Avieno (siglo VI a.C), que describe las costas del sur de la provincia de Cádiz, cuáles fueron las poblaciones que han habitado esta zona: los Cilbicenos, los cartagineses, los túrdulos o turdetanos. Además, que fue fundada en tiempos de los fenicios, y en época de los romanos adquirió esplendor al formar parte de la Vía Hercúlea y unir las ciudades de Málaga y Cádiz. Pero luego de la caída del Imperio Romano, Conil fue saqueada por los visigodos, los bizantinos y los vándalos hasta que con la llegada de los musulmanes, en el 711, se unió a la Cora de Sidonia. Por el año 1265 adquirió el nombre de pueblo al cual se le añadió “de la frontera”, debido a que formaba parte de la divisoria que separaba los territorios musulmanes de los cristianos. En 1299, por orden del rey Fernando IV a Alonso Pérez de Guzmán, la localidad fue repoblada y fortalecida; asimismo, fue en estos tiempos cuando pasó a llamarse Torre de Guzmán, debido a la torre construida, para defender a la ciudad, con este nombre. Luego epidemias de peste y otras enfermedades azotaron al lugar, y a comienzos del siglo XVI estuvo en problemas por las disputas entre dos familias muy importantes de la zona: la de los Guzmán y la de los Ponce de León; a lo que se sumó las luchas entre los nobles y los aldeanos, logrando empeorar la situación de la misma. Como siempre, después de la tormenta viene la calma, y así fue. El siglo XVII fue la época dorada de la población, ya que se convirtió en centro económico de los alrededores; durante el siglo siguiente la economía pasó a sostenerse con la agricultura y la ganadería. Pasaron los años con nuevos problemas, hasta que durante el siglo XX comenzó el turismo a llegar a la localidad; y ya a partir de los años sesenta, Conil tuvo un destacado auge turístico, sector a través del cual se sustenta desde estos últimos años.
La localidad cuenta con un destacado Patrimonio histórico, cultural y urbano, en el que destacan: el Conjunto Histórico Artístico -un espacio que se caracteriza por su arquitectura uniforme de caserío blanco, la estructura medieval de sus calles, en el cual se destacan las edificaciones religiosas, defensivas y civiles de interés-; el convento Nuestra Señora de las Virtudes, la Ermita del Espíritu Santo, la Ermita de Nuestra Señora María Auxiliadora (la cual fue construida en el año 1931 y rehabilitada en el año 2006) y la Iglesia Mayor de Santa Catalina. El recorrido por Conil nos lleva por las Torres Almenaras de la Costa, la Torre de Guzmán, la Puerta de la Villa, La Chanca (uno de los monumentos más emblemáticos del pueblo, construido a mediados del siglo XVI, aunque ha sufrido algunas reformas), el puerto pesquero y la Calle Cádiz. Para conocer más acerca de su historia hay que ir al Museo de Raíces Conileñas.
En definitiva, Conil de la Frontera es ideal recorrerla toda, conocer desde sus rincones hasta sus principales lugares de interés, entre los que se encuentran las playas y las calas, como: Playa de Castilnovo, Playa Los Bateles, La Fontanilla, La Fuente del Gallo, el Roqueo, el Puntalejo y los Bateles, y Cala El Roqueo, Calas de Roche, Cala Camacho, Cala del Sudario, Cala de los Pitones, Cala del Melchor, Cala del Aceite, Cala del Tío Juan de Medina, Cala El Pato, Cala El Frailecillo, Cala El Áspero y Cala de Enmedio (La Encendida). En Conil hay dos tipos de playas, debido a la especial conformación geológica de las costas: las del norte -donde hay múltiples calas y acantilados- y las del sur -donde hay playas amplias con una gran acumulación arenosa-. Esto ha permitido desde siempre la práctica de los deportes náuticos, como la vela y el submarinismo.

En esta localidad se hallan, como ya se mencionó, sorprendentes acantilados que van desde la preciosa playa de Fuente del Gallo hasta cerca del pueblo colindante de Chiclana. Este litoral acantilado, de forma bastante uniforme, es de color naranja o rojizo, y según la época del año se encuentra interrumpido por llegadas de corrientes de agua provenientes del río Roche, del arroyo de la Cala del Aceite, del arroyo del Quinto y del arroyo del Pradillo. En la zona, que tiene un origen marino, se pueden encontrar fósiles y estructuras sedimentarias de esta índole. Existen diversas zonas dentro del acantilado que varían según su formación y estructura, por lo que hay arcillas, arenas finas bioturbadas, rodolitos, microconglomerado con pequeños cantos de cuarcitas, marmitas gigantes, fósiles pequeños, de concha fina y de medios algo profundos, etc. En definitiva, los acantilados de Conil son un paraíso para los amantes de la Geología.