He planeado un viaje largo para mitad de este año. Los meses están correindo rápido y cada fin de semana voy revisando los vuelos que ofrecen las distintas agencias. En una de estas revisiones encontré una gran opción para viajar a tierras africanas. En efecto, uno de los continentes más miteriosos y probablemente el menos explorado tiene varias ciudades que resultan atractivas para el turismo.

Vista de Casablanca
Si tenemos un poco de temor de lo desconocido, podemos empezar bordeando la costa del continente y empezar visitando Marruecos. En efecto, este país fue de los primeros en tener una abierta relación comercial con el continente europeo. De Marruecos podemos elegir la famosa ciudad de Casablanca como primer destino africano para conocer. Aquí se concentra el mayor movimiento comercial del país junto con la mayor población de Marruecos.
En Casablanca también hallamos el puerto artificial más grande del mundo llamado Moulay Youssef. Casablanca es una ciudad cosmopolita, de grandes avenidas y detalladas construcciones que muestran un bello decorado de columnas, finos y detallados balcones que contrastan a la perfección con las dos torres gemelas de más de 100 metros de altura que tiene la ciudad. El caso antiguo de Casablanca es conocido como el Barrio de La Medina y también debemos visitarlo.
En este barrio el tiempo parece haberse detenido y vemos escenas extraídas de los cuentos árabes, con mercaderes que llegan a ofrecer sus mercancías y un impaciente pueblo que se arremolina y transa por los precios mientras los cortejos de camellos abrevan en una fuente cercana. En La Medina debemos visitar las puertas de Bab Jedid y Bab Marrakech, así como las mezquitas de Ould el Hamra y la de Dar El Makhzen. Otro lugar imperdible en La Medina es el santuario de Sidi Kairouani.

Mezquita Hassan II
Luego debemos visitar la Plaza Mohammed V que tiene una hermosa fuente central, la cual está flanqueada de joyas arquitectónicas de la colonia francesa. Uno de los mayores símbolos de Casablanca es la Mezquita de Hassan II, construida sobre dos pilares en el mar y desde cuya cima parte un rayo láser que señala la dirección hacia La Meca. Podemos finalizar nuestro paso por Casablanca con un disipado paseo por el Parque de las Naciones Unidas o bien disfrutando de una caminata por el paseo marítimo llamado La Corniche.

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Comentarios de “Casablanca, del cine a la realidad”
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