
Bélgica conserva entre sus muchas opciones turísticas una de las ciudades con más encanto y atractivo del mundo: Brujas. Cuántos la han visitado coinciden en que, un paseo por sus calles, es lo más parecido a un viaje al pasado. Una experiencia tan inolvidable como mágica. Un viaje al corazón de su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, te dejará completamente eclipsado.
Sus edificios de estilo medieval ofrecen al visitante la ilusión de que el tiempo ha retrocedido y los canales que atraviesan la ciudad crean un ambiente especial y único. Y en medio de esta maravilla, mientras los turistas recorren Brujas en coche de caballo o bicicleta, podrás ir descubriendo cada posibilidad que te ofrece este gran espacio de visita. En 2002 fue nombrada capital cultural de Europa, y no es para menos si observamos todas sus bellezas históricas.
Historia en cada paso de tu ruta
En Brujas cada vez que cruces una esquina podrás encontrar una sorpresa. Iglesias y capillas forman una de las partes históricas importantes de la ciudad flamenca. En su interior, pintores de renombre como Pieter Pourbus y Gérard David plasmaron sus frescos y esculturas como la famosa Madonna con hijo de Miguel Ángel. Entre todas ellas destaca la Catedral de San Salvador, uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Originalmente se contruyó como iglesia, pero sólo queda de su creación inicial la torre. En el siglo XVIII obtuvo el título de Catedral, con la consecuencia de que muchas pinturas de la anterior catedral de la ciudad se trasladaron a sus interiores. En sus instancias destaca la presencia de la sillería del coro del segundo cuarto del siglo quince, ‘piezas preciosas’ de la Edad Media.
La otra gran construcción histórica de la ciudad es la Iglesia de Nuestra Señora, reconstruida en estilo romano en el siglo doce y en el trece en estilo gótico. De esta segunda etapa es la contrucción de su torre, de 120 metros de altura, y visible desde casi cualquier parte de Brujas.
Si la Catedral de la ciudad cuenta con muchas piezas ‘heredadas’ de su antecesora, la iglesia de Nuestra Señora si que tiene patrimonio propio. Entre sus perlas encontramos, por ejemplo, los mausoleos de la duquesa María de Borgoña y duque Carlos de Temerario, o pinturas de Gérard David y Pieter Pourbus.
Edificios modernos: la Brujas más actual
La mayoría de capitales europeas gozan de una espléndida convivencia entre historia y modernidad, y Brujas no es una excepción. Prueba de ello son los edificios más contemporáneos de la ciudad, que cuentan con estructuras más cuadriculadas y modernas muy diversas y que, también, son lugar de visita de muchos turistas a lo largo del año.
Uno de los más importantes es el auditorio de la ciudad, el Concertgebouw, construído en 2002 con el nombramiento de la ciudad como capital cultural europea. El edificio, diseñado por los prestigiosos arquitectos Paul Robbrecht y Hilde Daem, cuenta con dos salas de una acústica inmejorable donde acuden los artistas más destacados de la escala internacional.
El edificio cuenta con un total de siete plantas, donde también se albergan de forma constante exposiciones interesantes. Otras construcciones atractivas son los puentes Conzett y Barge. El primero también se edificó en 2002, en la zona de Coupure, y permite una mejor comunicación para los ciudadanos que pasean o circulan en bicicleta. El segundo se trata de un punto neurálgico para la mayoría de turistas, pues allí acostumbran a encontrarse los autocares de turistas antes de iniciar sus visitas.

Espacios verdes para pasear y contemplar
Los cascos históricos de las ciudades se caracterizan por sus calles estrechas y antiguas. A su lado, Brujas cuenta con muchos parques en los que el verde y los espacios amplios dan a la ciudad una esponjosidad inmejorable. El verde convive con fortificaciones de época de guerra, una mezcla que confluye en la composición de lugares envidiables para el paseo, el relax, el descanso o la práctica del jogging. Además, contarás con unos acompañamentes muy especiales en la zona flamenca, los cisnes y flamencos que se desplazan allí en su época migratoria del año.
En el centro de la ciudad encontramos el Parque de Reina Astrid, con una iglesia en el centro que formó parte del convento de los frailes del orden menor en 1221. En 1935, con la muerte de la Reina Astrid, se le dio su nombre actual, y posteriormente se elaboró un busto de bronce con su figura. El preciosismo del verde, en el que se juega con colores y diversas alturas del césped, hacen del parque un lugar donde respirar entre la visita de monumentos del casco histórico y del centro de la ciudad.
Transportes para visitar la ciudad
Al lado de la Brujas histórica también se encuentran los edificios y atractivos turísticos más modernos para completar un viaje de ensueño. Una de las denominaciones que ha caracterizado a la ciudad flamenca es la de ‘La Venecia del Norte’, por la presencia de canales al más puro estilo veneciano. Un paseo por los canales te permitirá observar parajes donde no podrás acceder caminando.
Otra opción de paseo para el turista son los caballos. Este tipo de ruta, donde visitarás los lugares más interesantes de la ciudad y te informarán de todo cuanto quieras, es más recomendable para las parejas que quieran disfrutar de un viaje romántico en Brujas.
Y, cómo no, siempre quedará el autobús turístico, un clásico de las principales ciudades europeas, con una audioguía interesante en tu idioma para no perderse ni un detalle de los recobecos de la ciudad.
Foto: Piutus.