Buenos Aires es una metrópoli que tiene de todo: con su fisonomía más europeizada, sus calles misteriosas, su obelisco, sus cafés y barcitos típicos, su tango eterno, su constante movimiento –tanto de día como de noche- y sus decenas de toques porteños más. ¿Te apetece embarcar en alguno de los vuelos Buenos Aires? También cultura, espectáculo y epicentro de la vida artística de la Argentina.
Y si decimos cultura, espectáculo y vida artística no podemos soslayar la avenida Corrientes: allí confluye, en gran medida y en toda su diversidad, el corazón bohemio de esta populosa ciudad. Desde los más importantes teatros de la capital argentina hasta paseos, galerías y restaurantes, toda la movida nocturna más luminosa pasa por los adoquines de esta arteria tan esencialmente porteña.

Avenida Corrientes de noche, Buenos Aires. Foto: Homestay Buenos Aires
Les propongo dar un recorrido, escueto y virtual, por el primer tramo de esta gran avenida de Buenos Aires. La avenida Corrientes nace en la costanera del Río de la Plata, en la avenida Eduardo Madero, justo donde se localiza Puerto Madero, importante centro gastronómico.
Allí nomás, a unos escasos metros, en la intersección con la calle Bouchard está el famoso Luna Park, también conocido como el “Palacio de los Deportes”, cuya construcción se remonta al 1934 y que ha sido sede de los más grandes encuentros deportivos –entre los que se han destacado las peleas de boxeo- y espectáculos.

El Luna Park. Foto: Wikipedia
A sólo una cuadra de allí se puede visualizar el imponente Palacio del Correo Central, declarado Monumento Histórico Nacional en 1997 por su importancia arquitectónica. Desde el 2005 este edificio pasó a ser el Centro Cultural del Bicentenario –en conmemoración de los dos siglos que próximamente se cumplirán de la Revolución de Mayo en 1810-.
Al 200 se encuentra un emblema de la arquitectura modernista de Buenos Aires: el edificio Comega, el cual también fue erigido en 1934 y cuya fachada esta revestida íntegramente con mármol travertino. Unas cinco cuadras más adelante, sobre la calle Esmeralda, a pocos metros de Corrientes se encuentra uno de los teatros más importantes de esta ciudad porteña: el Maipo, tradicional sala de gran capacidad que ha crecido como punto de difusión del más auténtico “teatro de revista”. Hoy, da lugar a los más diversos espectáculos teatrales: todas las noches su escenario es lugar de recreación de comedias y dramas.
Al 800, otros dos gigantes se juntan: los Teatros Gran Rex y Ópera. El primero, con sus más de 3 mil localidades ha presentado las más exquisitas obras y musicales no sólo nacionales, sino también internacionales. El segundo, por su parte, data de 1871 –uno de los más antiguos-, aunque sufrió una reducción en su construcción en 1935 y, actualmente, tiene capacidad para albergar a 2.500 espectadores.

Fachada del Teatro Gran Rex. Foto: Wikipedia
Sólo una cuadra más, exactamente al 936, y encontramos otro tradicional teatro de Buenos Aires: el Nacional, sala en la cual, según cuenta la historia, cantó por primera vez Carlos Gardel en 1933.
En la intersección con una de las avenidas más anchas del mundo, la 9 de Julio, sobre la Plaza de la República, se erige en las alturas el emblemático Obelisco: con sus poco más de 67 metros de altura se ha convertido, desde su inauguración en 1936, en todo un símbolo de la ciudad. Este monumento se levantó con el objetivo de conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad de Buenos Aires –de 1536-.
Si continuamos nuestro camino y seguimos en dirección ascendente, en la otra cuadra encontraremos otros dos teatros conocidos de esta gran capital: el Lola Memvibres y el Blanca Podestá.
El Teatro General San Martín, por su parte, se localiza al 1530 y fue, desde sus inicios, en 1943, una sala destinada a la difusión y fomento del teatro y demás producciones artísticas de la Argentina. Este complejo teatral es uno de los más importantes de la Argentina, actualmente cuenta con tres salas, la más grande de ellas tiene capacidad para más de 1.100 personas.

Interior del Teatro General San Martín. Foto: Thennattravel.com
En la cuadra siguiente se ubica el Teatro Presidente Alvear: todo un clásico de la música y teatro argentinos. Su infraestructura es moderna y 1.000 las localidades con las que cuenta. Este teatro, el San Martín ya mencionado, junto con otros tres más –el regio, el de la Ribera y el Sarmiento, constituyen el Complejo Teatral de Buenos Aires, el cual está bajo la administración pública de la ciudad de Buenos Aires.
Más allá de estas bellas salas, la avenida Corrientes también es epicentro de una gran cantidad de bares y cafés a lo largo de sus cuadras: la confitería El Vesuvio data de principios del siglo pasado; el Café El Estaño, ubicado justo en la esquina con la calle Talcahuano, es un tradicional café tanguero –aunque restaurado no hace mucho tiempo-; La Paz, fue lugar de encuentro de intelectuales y bohemios, hoy también es frecuentado por artistas y escritores; o el Café La Giralda, que aún conserva sus antiguas mesas de mármol y madera, lo más recomendado para consumir aquí es un humeante chocolate caliente con churros.
También hay sobre esta avenida multitud de restaurantes y pizzerías, algunos de ellos también icono de Buenos Aires. El Foro, en la esquina con la calle Uruguay, al 1300 otro clásico: Los Inmortales; Banchero Centro –se dice que su primer dueño, fue el creador de la pizza fugazza con queso-; El Palacio de la Papa Frita; Pippo; El Gato Negro, entre otros muchos locales gastronómicos en los cuales se puede disfrutar de todo tipo de comidas rápidas y/o platos típicos de Argentina más elaborados, ideales para cenar o comer algo antes o después de las funciones teatrales que se exhiben a sólo pasos de allí.

Café La Paz, tradicional de Buenos Aires. Foto: Wikipedia
Antes de llegar a Callao –otra avenida de relevancia de la ciudad- se encuentra un lugar semi abierto, que viene a constituir como una especie de pequeño pulmón con árboles en medio del cemento: el Paseo La Plaza. Este sitio, el cual abrió sus puertas en 1989, concentra varias salas de teatro, cafés, restaurantes y negocios comerciales en su interior.
Lo cierto es que la Avenida Corrientes continúa numerosas cuadras más, mucho más allá de Callao, para ser más específicos, se extiende hasta los bordes del cementerio de la Chacarita –en el barrio porteño homónimo- y sigue sorprendiendo con más locales comerciales, salas de espectáculos, bares y hasta el imponente Shopping Abasto.