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Emperadores romanos

Natalia Panzera
07:00h Sábado, 19 de julio de 2008
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A lo largo de la historia, ciertos Emperadores romanos, por diferentes particularidades, se caracterizaron por ser los más importantes y recordados. ¿Te parece una buena excusa cultural para buscar hotel barato en Roma?

 

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Foto. Emperadores romanos

Tiberio Julio César (14-37) fue el segundo gobernador que utilizó el nombre de Emperador del Imperio romano que comenzaba a gestarse. Antes de asumir el trono fue un destacado militar que luchó y ganó principados para el emperador Augusto, el cual lo eligió para que lo sucediera. El hecho por el que es más recordado se debe a que fue él quien gobernaba el Imperio romano cuando Jesús de Nazareth fue crucificado.

Muchos dicen que con Tiberio se comenzaba la dinastía de los emperadores monstruosos, que serían conocidos por las atrocidades cometidas y, en algunos casos, hasta aceptados e imitados por el propio pueblo. Además César, no compartía las ideas de las religiones, por lo que quiso prohibir toda clase de ritos, inclusive de los judíos, y comenzó las persecuciones a los astrólogos. En un principio parecía ser bastante hábil y prudente, pero al poco tiempo se convirtió en una persona muy desconfiada, que tuvo como consecuencia comenzar a manifestar su crueldad. Durante su gobierno se dejó llevar por todo tipo de cosas que satisficieran sus placeres, y se caracterizó por ser una persona muy frívola, que llegó a tomar extremas determinaciones sin importarle siquiera si tenían que ver con la vida de las personas, incluso de su familia. Murió a los 78 años de edad, en la isla de Capri, donde se había autoexiliado.



Otro de los recordados emperadores romanos fue Nerón (54-68). Históricamente no fue el peor de los emperadores romanos, sin embargo distintos hechos lo llevaron actualmente a ser uno de los más recordados, y denigrados. Mucho tuvo que ver que durante su reinado murieran los apóstoles Pedro y Pablo; Pedro fue crucificado al igual que Cristo, y Pablo fue decapitado, ambos fueron los precursores del Cristianismo, y por profesar la Fe se los persiguió y condenó a muerte. Este trágico fin no sólo fue así para estos apóstoles, sino que para mucho otros Cristianos, lo que contribuyó a la leyenda de que Nerón, tendría mucho que ver con las siguientes persecuciones que otros emperadores iniciarían a los que practicaban dicha religión.

Durante su juventud Nerón se destacaba en la práctica de distintas artes, se consideraba a si mismo un buen cantante, poeta, escultor, actor y hasta bailarín. Igualmente esto quedaría relegado a un segundo plano cuando tomara el poder del Imperio romano. En ciertas ocasiones realizaría eventos artísticos que llamaban la atención de su pueblo, ya que los anteriores emperadores no desarrollaban el arte en el Imperio. Sin embargo, a diferencia de la sensibilidad que tenía para el arte, carecía de ésta en otras instancias de su reinado. No era muy aficionado de la religión, por lo cual, llegó a violar a una vestal llamada Rubria. Además, en sus tiempos libres, ataba a hombres y mujeres a postes y se cubría con una piel de cualquier fiera con la que destrozaba los genitales de ellos.

Nerón es considerado como el primer gran perseguidor de los habitantes de las catacumbas. También, cabe destacar el incendio provocado por el emperador en el año 64, de todo Roma. Éste es el más conocido de la historia, ocurrió el 18 de julio del 64 y duró cinco días completos. Hay varias versiones sobre este incendio, algunos creen que él no quiso incendiar la ciudad, y que luego de ser destruida, mandó a construirla más magnífica y monumental de lo que era. El emperador, como era de esperarse, echó la culpa de lo sucedido a los seguidores de Cristo. Otras versiones dicen que fue él mismo quien mandó a incendiar la ciudad.

Nerón murió al cumplir los catorce años de reinado y treinta y dos años de edad. En un comienzo el pueblo se negaba a admitir su muerte creyendo que estaba en un viaje a Siria y luego regresaría; históricamente estos datos no son tomados como fuentes verídicas, sino como una simple leyenda.

Luego de 200 años aproximadamente apareció la figura de Diocleciano en el poder del Imperio romano. Éste intentó cortar con la serie de abusos impuestos a fuerza bruta del emperador que gobernaba, y que perjudicaba a Roma. Para ello, Diocleciano pensó una estrategia en la que decidió que hubiese siempre dos emperadores y dos césares, para que en caso de muerte de uno de estos cuatro, quedasen tres interesados en evitar que alguien quiera apoderarse del trono.

Así fue que Diocleciano dividió el Imperio en dos, por un lado otorgó el poder a Maximiamo, confiándole los títulos de cesar y augusto, y por otro lado, hizo un pacto con dos generales ilustres de las legiones romanas, quienes se distribuyeron el mando de todas las partes del Imperio, de este modo cada uno de ellos poseía en su respectivo distrito la autoridad soberana. Sin embargo Diocleciano conservaba su supremacía y esta circunstancia dio a la dignidad imperial más elevación y más prestigio que las que hasta entonces había tenido.

Años después aparece Constantino I. Éste fue un emperador que se destacó por su apego al Cristianismo, tanto es así que luego de su muerte fue canonizado y hoy es conocido como un gran santo. Constantino durante su gobierno al Imperio romano, se ocupó entre otras cosas de legalizar la religión cristiana a través del Edicto de Milán en el año 313, además fue quien refundó la actual ciudad de Estambul, Turquía, a la que en ese entonces llamó Constantinopla, o “Nueva Roma”. Un hecho importante en su vida fue cuando en el año 325 convocó al primer Concilio de Nicea, donde se decidió otorgar legitimidad legal al cristianismo en el Imperio que dirigía, esta decisión tuvo un papel fundamental en la divulgación de la religión católica. Una leyenda que se le atribuye a este Emperador fue cuando en su sexto año de gobierno, llevó a su pueblo a una lucha realizada a orillas del Río Danubio, contra los bárbaros, ésta era una difícil y feroz batalla para los romanos, los cuales creyeron dificultosa la victoria por el inferior número de guerreros que poseían, y la magnitud del ejército contrario. Pero Constantino, una noche tuvo una visión, en la cual ve el Cielo, y en él una brillante cruz con una escritura que decía: “In hoc signo vincis“, que significa “Con este signo vencerás”. A causa de esta visión Constantino hizo construir una Cruz que puso al frente del ejército, y también mandó a construir escudos para todos los guerreros con la cruz en el centro. Así fue que la victoria fue para los romanos.

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