No seré original, pero hay hechos que no por ser repetidos dejan de tener validez. Ahora que llega el buen tiempo, que la primavera crea un clima perfecto para disfrutar de la naturaleza y que los árboles y flores empiezan a mostrar sus mejores galas, los hoteles rurales con encanto son una de las mejores opciones si tienes algunos días libres o para desconectar un fin de semana.
En mi caso, siempre he tenido una predilección especial por la zona norte del país. Empezando por Asturias y acabando por el País Vasco. Esa zona, en invierno y otoño un tanto inhóspitos, pero que con la primavera te invita a visitarlos y disfrutar de rincones llenos de cultura, naturaleza y buena comida.
Si me dijeran que lugar querría visitar el próximo fin de semana, sin duda diría los Lagos de Covadonga. Para ser sincero la primera vez que reparé en ellos fue por televisión. Concretamente siguiendo la Vuelta a España de ciclismo. Fue un amor a primera vista e inmediatamente supe que pronto lo visitaría. Y es que a más de 1.100 metros de altitud se puede disfrutar de unos parajes de ensueño, por supuesto, con los dos lagos de origen glaciar como auténticas estrellas: el Enol y el Ercina.
El primero de ellos, el que está en una altura menor, tiene una profundidad de 24 metros y es fácil encontrárselo en una de las muchas rutas senderistas que ofrece la zona en dirección al precioso pueblo de Covadonga. El Ercina, es más extenso y con más vegetación, pero mucho menos profundo, ya que apenas alcanza los dos metros.
La mejor forma para enamorarse de estos parajes es la de disfrutar de un día cálido de primavera y realizar una de las diferentes rutas que se pueden realizar, de diferentes grados de dificultad. En la retina se quedarán grabadas para siempre imágenes que son dignas de las mejores postales que puedas comprar en cualquier tienda.
Por supuesto, al formar parte de los Picos de Europa es tan fácil buscar rincones como posibilidades para todos los gustos. Lo que sí sería más que interesante es visitar la Parroquia de Covadonga, en el que en su interior se puede visitar la Virgen de Covadonga, conocida como La Santina. Un santuario conmemorativo de la Batalla de Covadonga, en la que el ejército de Don Pelayo se enfrentó al ejército musulmán en el año 722 en esta área.
Fotografía: Luz
