No hay nada mejor que lograr un buen alquiler de coches en Ibiza para disfrutar de unos días de vacaciones. Cualquier puente o fin de semana son oro puro para una isla que tiene tanto que ofrecer como intereses tenga el turista. La clave para comprender esta importancia del coche es que como la isla solo tiene 45 kilómetros de largo y 25 de ancho, cualquier punto de la isla está a menos de una hora en coche.
Para empezar no todo son playas. Entiéndanme es evidente que sus playas están entre el paradigma de las mejores playas que se pueden disfrutar en nuestro país. Pero quizás aún no ha llegado el tiempo ideal para gozarlas al máximo. Finales de abril o inicios de mayo no son precisamente la mejor época para zambullirse en sus aguas.Pero lo que para algunos ven un problema, yo les remarco que es una gran oportunidad para conocer otros aspectos interesantes de la isla ibicenca, sobre todo algunas poblaciones que por extraño que parezca en uno de los lugares más turísticos del país, aún se conserva ese aspecto rural de lo que fue Ibiza a inicios del siglo pasado.
Por ejemplo, cogiendo el coche y dirigiéndonos al norte, nos encontramos a la pequeña población de Santa Inés. Es un lugar que conserva lo que era la auténtica isla, antes de la masificación turística. Una zona rural, campesina, y que contrasta con la bulliciosa Ibiza. No muy lejos de allí, es recomendable visitar San Carlos. Podríamos definirlo como un pequeño refugio para los hippies y residentes extranjeros que quieren huir de la llegada en tromba del turismo en verano. Podríamos decir que es su población de descanso veraniego, mientras que en el resto del año suelen disfrutar el centro ibicenco.
Quizás sería bueno visitar el centro de la isla. Centro geográfico y centro ideológico de lo que significa ser ibicenco. Estamos hablado de Santa Gertrudis, una pequeña población dónde aún se conservan sus tradiciones y su fisonomía de calles de piedra con casas de cal blanca, ofrece un tranquilo conjunto junto a su entorno natural, con ovejas, vacas y otros animales domésticos. Tiene esa particular característica que te hace sentirte como en casa de forma inmediata. No en vano, muchos residentes extranjeros están comprando una segunda residencia en esta población por lo que están creando un divertido dualismo entre lo tradicional y lo cosmopolita.
Fotografía: reflexes
