No hace mucho hablamos de Oahu, la isla de Lost. Y como se acerca el final de este hito televisivo, aprovechamos la ocasión para ir descubriéndoos islas. Paradisíacas, tropicales, exóticas… Rincones planetarios que vale la pena descubrir, aunque a veces lo hagamos en compañía de miles de occidentales más.
Hoy viajamos hasta Bali, una isla de Indonesia que, para ser más exactos, se encuentra aquí y se divide en las siguientes zonas. Nuestra intención no es centrarnos en detalles técnicos, sino daros claves para descubrirla. Y para ello, es esencial saber exactamente lo que buscáis. Porque si buscáis turismo tranquilo y exotismo 100%, lejos de los resorts, las discotecas y las excursiones para turistas… Puede que Bali sólo sea vuestro destino a medias, aunque eso no quiere decir que os vaya a decepcionar el viaje. Si Bali gusta es porque tiene un algo que nadie más os podrá ofrecer. Empezando por sus templos (Pura Tanah Lot y Pura Ulun son impresionantes) y acabando por su selva de los monos, con templo incluido y plagado de una inmensidad de simios por metro cuadrado. Todo ello bañado por aguas cristalinas y en compañía de una población local acogedora y pacífica.

Los bailes exóticos son uno de los mayores atractivos de la isla
Ubud y Kuta son los dos principales enclaves turísticos de la isla, aunque muy diferentes entre ellos. Mientras Kuta es el Ibiza de Bali, plagado de discotecas, resorts e incluso un parque acuático; Ubud es su versión más bucólica y tranquila. Tiene una gran oferta cultural, además de estar rodeada de arrozales y de ser el centro neurálgico de la artesanía y los souvenirs. Además, su mercadillo, situado frente a la oficina de turismo, tiene un encanto imperdible. En Ubud, y en toda la isla, es habitual el regateo, así que hay que ir preparados. No obstante, se puede huir de él acudiendo a establecimientos de precio fijo y cuya mercancía es de mejor calidad. Esta localidad también se utiliza a menudo como campamento base para irse moviendo por la isla. Y es que esta es la parte positiva del auge del turismo: los recursos para acceder a zonas apartadas y hacer excursiones son muchos, y la información es extensa y detallada. Ir por tu cuenta aprovechando estas opciones no es un problema.
Kuta, por su parte, es un destino más fiestero, aunque no por ello prescindible. Su mayor atractivo son sus enormes playas, ideales para practicar surf. Eso sí, cuidado con las corrientes y mareas, una precaución extensible a toda la isla. Desde Kuta también se pueden realizar excursiones y disfrutar de la parte más lúdica de vuestro viaje.
La mejor época para visitar Bali es de mayo a agosto, en plena estación seca. Llueve menos, hay menos humedad y hace menos calor. Recordad que para entrar en el país es necesario pasaporte con mínimo seis meses de vigencia y visado. Para más información, contactad con la embajada o el consulado en vuestro país.
Foto: Pura Tanah Lot por Jos Dielis y Bali Dancers / Balinese Dance – Poise por Dominic’s pics en Flickr.com.