
(Foto: locuraviajes.com)
Es conocida a nivel mundial como la ciudad de la eterna fiesta. De día o de noche, este sitio es festejado por sus visitantes. ¿Buscas hoteles baratos en Ibiza? Sin embargo, la isla de Ibiza, ubicada en el archipiélago balear -provincia de Baleares-, tiene otros encantos, además de los naturales, que envuelven con una rica historia.
Habitada por unos 80.000 habitantes, disfruta de un clima excelente, con una temperatura media anual de 21,5° de máxima y 14° de mínima. Como capital tiene a la ciudad de nombre homónimo, pero además cuenta con cuatro municipios: Santa Eulària des Riu, Sant Antoni de Portmany, Sant Josep y Sant Joan, siendo los dos pueblos más importantes, además de la capital, Sant Antoni de Portmany y Santa Eulària des Riu. Eso sí, todos ofrecen distintas actividades y divertimentos.
La historia de Ibiza se remonta a varios siglos atrás, conservando por ejemplo restos arqueológicos fenicios; de igual forma, algunos suponen que los primeros pobladores fueron los egeos. Después los cartagineses la fundaron en el año 654 a.C., y tras las ocupaciones vándala y bizantina (entre los siglos VI y VIII), las islas baleares, entre ellas Ibiza, estuvieron inmersas en una etapa anárquica.
En el año 902 los árabes ocuparon su territorio y fundaron la ciudad que hoy subsiste como capital, y tiempo después -durante el siglo XVI- los romanos construyeron murallas y edificios para evitar ataques, de los cuales se conserva alguna parte.
Ibiza, que se caracteriza por su típica arquitectura blanca, se ha convertido en un centro cosmopolita de gran atractivo turístico. A fines de los años sesenta y durante los setenta, se hizo famosa por el movimiento hippie, que la convirtió en una especie de paraíso contracultural.
Durante esos años la zona tuvo una gran expansión turística, convirtiendo a esta industria en el principal desarrollo de la isla, dejando atrás a la pesca y la agricultura, que habían sido hasta entonces sus principales recursos económicos. Incluso, hoy se conserva su aspecto festivo y la llamada moda “Ad Líbitum” (a gusto, a voluntad) lo cual general el total del ingreso a la isla; de hecho hay aún algunas colonias hippie.
Es elegida en la actualidad, así como en el pasado, por los jóvenes, debido a su extraordinaria vida nocturna, que comienza en realidad durante la tarde en las bellísimas calas o en la ciudad. Pero más allá de su espíritu de fiesta, Ibiza tiene un interesante carácter cultural, resultado de una continua mezcla de culturas a lo largo de la historia: egeos, cartagineses y romanos; mixtura que continúa caracterizando a este lugar en la actualidad.
El 14 de diciembre de 1999, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el recinto fortificado de Dalt Vila, el poblado fenicio de Sa Caleta, la necrópolis del Puig des Molins y las praderas de posidonia del Parque Natural de Las Salinas.
Se recomienda visitar las tres primeras, tanto por su valor arqueológico como por las vistas que se pueden apreciar desde las murallas sobre el castillo, la zona de Botafoch y toda la ciudad de Ibiza. Además, se recomienda conocer el Museo Arqueológico, dentro del mismo recinto amurallado.
Pero el gran atractivo es Dalt Vila, el cual es otro recinto amurallado exponente de la arquitectura militar del Renacimiento. Las murallas, que ocupan 300.000 metros cuadrados, fueron construidas en época de Felipe II, durante el siglo XVI. En 1946, fueron declaradas Monumento Nacional. En este conjunto histórico, donde distintas civilizaciones dejaron su huella, se encuentran la Almudaina, el Castell, la catedral y otros edificios de gran interés.
Otros sitios que componen su particular patrimonio cultural son: el Museo Monográfico del Puig de Molins -el más destacado museo de Arte Púnico de Europa-, Barrio de la Penya y de la Bomba -un colorido barrio que está bajo las murallas de la ciudad-, La Catedral -de gran interés por su antigüedad, la torre gótica es del siglo X y la nave barroca del XVIII. En su interior conviven obras de arte gótico, renacentista y barroco-; el Ayuntamiento, La Torre de Es Savinar -antigua torre de defensa, que se conserva en buen estado, situada a 200 metros sobre el nivel del mar, por lo que ofrece vistas increíbles-.
También La Torre de Ses Portes -situada en la punta de Ses Portes, fue construida en el siglo XVI para defenderse-, la Torre de Sa Sal Rosa -construida al final de la Playa d’en Bossa para proteger el puerto de Ibiza-, Balàfia -situado en la localidad de Sant Joan, es un conjunto arquitectónico rural con casas y torres de defensa, de origen árabe-, Puig d’en Missa -antigua fortaleza del siglo XVI, situada en Santa Eulària, que cuenta con una linda panorámica-.
Y Ses Païses de Cala d’Hort -ruinas construidas en plena época púnica (siglo V a.C.)-, Cova des Cuieram -cueva santuario, erigido en los siglos IV-III a.C. a la diosa Tania-, Cova de Ses Fontanelles -conserva restos de pinturas rupestres-, Cova Santa -cueva de estalactitas milenarias, situada en la carretera de Ibiza a Sant Josep-, El Pou des Rafal -ubicado entre la carretera de Sant Josep a Sant Antoni- y Ses Salines -zona fundada por los fenicios y declarada reserva natural, ofrece una amplia variedad de paisajes de gran valor ecológico por la multitud de aves migratorias que anidan ahí-.

(Foto: viajesreal.com)
Un párrafo aparte se merecen sus emblemáticas playas (hay más de 18 kilómetros de éstas). Para la familia, para los deportistas, los que prefieren la soledad, en fin, para todos los gustos habidos y por haber, Ibiza contiene fantásticas playas donde la naturaleza más viva ofrece sus mejores virtudes. Lo bueno es que puedes conocer las playas más diversas en poco tiempo, ya que la extensión de la isla tiene es de sólo 572 kilómetros cuadrados, por lo que las distancias por carretera son como máximo de 40 kilómetros.
Algunas de las cuales se pueden visitar son: Talamanca, Playa d’en Bossa, Es Cavallet, Las Salinas, Sa Caleta y Cala Jondal (ubicadas cerca de la ciudad de Ibiza y el sur); Cala d’Hort, Cala Carbo, Cala Vadella, Cala Moli, Cala Tarida, Cala Conta, Cala Bassa, Bahía de San Antonio, San Antonio y Cala Salada (están cerca de San Antoni y el Oeste).
También Puerto de San Miguel, Benirras, Cala Xarraca, Cala Xuclar, Portinatx, Cala San Vicente (próximas a Portinatx, San Miguel y el Norte); y Figueral, Pou d’es Lleo, Cala Boix, Cala Leña, Cala Nova y Cala Martina (cercanas a Santa Eulària, Es Caná y el Este).