Barcelona es una ciudad tan grande como ecléctica, tan interesante desde el punto de vista cultural como artístico: y si de legado artístico urbano hablamos, no podemos dejar de mencionar a La Pedrera, o la Casa Milà, una obra cumbre de Antonio Gaudí y uno de los atractivos más buscados y visitados en la Ciudad Condal.

La Pedrera, sobre el Paseo de la Gracia, todo un emblema de Barcelona
Este edificio destaca por su arquitectura modernista: su obra de construcción se inició en 1906 y es conocido por sus formas onduladas y curvas, cuyo material preponderante es la piedra, y por su innovadora y cuidada técnica constructiva. Esta obra del arquitecto catalán es un emblema de la Ciudad Condal y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984.
La Pedrera, que significa literalmente “cantera”, es una pieza arquitectónica única y visita ineludible para cualquiera que llegue a la capital catalana. Se encuentra sobre la ancha avenida de Paseo de Gracia, en pleno corazón del barrio modernista barcelonés, El Ensanche, en específico, en la llamada Manzana de la Discordia, cuyo nombre nace porque alberga otras varias obras realizadas por distintos artistas modernistas.
Entre los edificios se podrá observar además otra obra de Gaudí, la Casa Batlló, una construcción cuya fachada combina lo fantástico con lo teatral, y que se erige sobre la original de 1875 que el arquitecto catalán se encargó de remodelar y dotar de una fisonomía también singular.
Pero retornando a La Pedrera, se puede decir que su construcción demandó unos 4 años ya que culminó en 1910, y que fue por encargo de la familia Milà (de aquí su nombre original). Se trata de una gran construcción de cinco plantas que da la sensación de haber sido trabajada sobre una gran cantera, y con hierro forjado en sus balcones -que simulan trepadoras- que le dan un atractivo mayor.

La azotea de este edificio modernista de Gaudí es un atractivo en sí mismo
Este edificio también llamará la atención por sus grandes ventanales, los remates de escalera, su interior con dos grandes patios interiores, uno de planta circular y otro de planta oval, las chimeneas de su increíble azotea, entre otros detalles. En su fachada, se puede resaltar el arco ciclópeo de la entrada, o los capullos de rosa finamente esculpidos en la cornisa superior
Por estas fechas, esta joya de la arquitectura modernista se puede visitar todos los días (de lunes a domingos) de 9 de la mañana a 18,30 de la tarde, con una entrada general de 14 euros para adultos, y gratuita para los niños.
Fotos Wikimedia 1 y 2