
A preparar los pescuezos, sobre todo las muchachitas. Hoy viajaremos a Transilvania, tierra que combina la realidad y la ficción para dar vida al mito de Drácula. Cerca de Braşov, se encuentra el Castillo de Bran, inspiración para que Bram Stoker diseñe la vivienda del conde vampiro.
La fortaleza fue mandada a construir por los caballeros teutónicos en 1212, cuando se trasladaron desde Palestina hasta el Reino de Hungría, y reconstruida en 1378. Lo cierto es que la leyenda de Drácula se hace presente en torno a Vlad Draculea, el Empalador, gobernante famoso por sus sanguinarias técnicas de tortura.
La realidad es que nunca pudo comprobarse si Vlad el Empalador residió en el Castillo de Bran o no. La mayoría de las versiones indican que sólo pasó dos días allí, en la mazmorra, cuando la región era dominada por los otomanos.
En la actualidad, la edificación se encuentra abierta al turismo y es una importante fuente de ingresos para Rumania. Ubicado en Bran-Rucar, una antigua carretera entre Transilvania y Valachia, es propiedad del multimillonario Roman Abramovich, luego de que éste se lo comprara al archiduque Dominic de Hagsburgo.
Además de su maravillosa arquitectura gótica, los viajeros pueden disfrutar de elementos medievales, esculturas y distintos objetos artísticos que alberga en el museo que funciona en su interior. Bosques, ríos y valles son el contexto perfecto para el edificio.
Como si la inquietante presencia de Drácula no fuera suficiente, otro mito ronda por sus pasillos. Hay quienes aseguran que los niños seducidos por la melodía del flautista de Hamelín fueron trasladados hasta la región, e introducidos en el Castillo de Bran a través de grutas subterráneas.
Si luego de visitar la fortaleza aún nos queda tiempo (y valor), vale la pena recorrer el monte Postavaru y el Parque Nacional Retezat, otros atractivos de Transilvania.
Foto: Tiriti
Me parece algo extraordinario
Creo que el castillo de Bran, no deja de ser un perfecto reclamo para el turismo que acude a esta agreste pero encantadora región de Transilvania, al pié de aquel, se encuentra la villa que da su nombre al castillo. No cabe duda que, aunque la realidad supera la ficción, tanto el castillo, como aquellos parajes, aldeas, paso del Borgo, etc, evocan las andanzas del famoso Conde Vampiro creado por Stoker, y que en la mente del turista, se introducen como un torbellino que contribuye aún mas si cabe, a meterse de lleno y mostrarse protagonista imaginario de la novela DRACULA, como si la historia que en ella se relata, resultase aquí tan real y cercana, algo así como estar en el momento presente, en esos lugares de los que se nos habla en el libro, como viajar al pasado e introducirnos como un protagonista más, lástima que falte…¡el rey de los no muertos…el Conde Drácula!…¡uhuhuhuhyyyyyy..que miedo!
me ha gustado este viaje rumania,quizas voy a repetir,si
La verdad es que decepciona un poco cuando lo ves, muchos turistas. Se parace más a Disneylandia que el castillo de un “vampiro”
q padre esta el castillo m gustaria conocer transylvania soy de xalapa veracruz mexico