
La naturaleza propone, a veces, unos sitios dignos de ser considerados el Edén. Esto no es exagerar, sólo hay que estar aquí para caer rendidos antes los encantos del lugar. Este oasis de agua y frondosa vegetación propone, además de una de las vistas más bellas del continente europeo, pasar los mejores momentos inmersos en la naturaleza más pura.
Aquí la familia, y todos aquellos amantes de lo natural, puede pasar uno de los mejores días de sus vidas, porque toda la zona de influencia del Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera invita al disfrute a través de la posibilidad de practicar numerosas actividades, entre las que se destacan senderismo, rutas 4×4, rutas a caballo guiadas, todo tipo de deportes de vela, cursos de submarinismo, espeleología, parapente, etc. Sin embargo, uno de los mayores atractivos es la pesca deportiva.
Este maravilloso paraje se encuentra en el Campo de Montiel, en el límite de las provincias de Albacete y Ciudad Real. En el punto más alto del parque, la Cabeza de San Pedro, se encuentran el castillo de Peñarroya, las ruinas del castillo de Rocafrida y la cueva de Montesinos, célebre por ser el sitio donde Cervantes hizo pasar una noche a Don Quijote.
El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera está compuesto por el pantano de Peñarroya y quince lagunas: Laguna Blanca, Conceja, Tomilla, Tinaja, San Pedra (o San Pedro), Redondilla, Laguna Lengua, Salvadora, Santo Morcillo (o Santo amor), Batana, Laguna Colgada, Laguna del Rey, Cueva Morenilla, Coladilla y Cenagosa (del Cenagal o de Mirabete). Todas éstas se encuentran a lo largo del valle del río Guadiana Viejo.

(Foto: Jesus Vitoria en lagunasderuidera.net)
Estas lagunas forman, de manera escalonada, cascadas y torrentes que van desde los primeros manantiales emanados en la laguna Blanca hasta llegar a las lagunas bajas y el pantano de Peñarroya. El desnivel que existe entre la primera laguna, La Blanca, y la última, La Cenagosa, es de unos 120 metros; siendo la extensión de cada una de ellas pequeña, salvo excepciones (como las de San Pedro, Colgada y del Rey).
Asimismo, la profundidad de las mismas, que varía en función del clima, está comprendida entre los 10 y los 20 metros, aunque en las estaciones más secas algunas se llegan a secar por completo. El agua de las lagunas procede de manantiales laterales; aportes superficiales del Alto Guadiana, que rebasan las barreras o del arroyo de las Hazadillas, y aportes subterráneos que siguen el valle.
En todo su recorrido, el Parque natural de las Lagunas de Ruidera tiene una extensión de más de 30 Km (y ocupa una superficie de más 3700 hectáreas), las lagunas se comunican entre sí a través de una red fluvial, un tanto complicada, con multitud de arroyos y formando las mencionadas cascadas.
Este sitio es ideal para visitarlo durante todo el año, ya que en cada época brinda paisajes característicos y diferentes. Por ejemplo, durante el otoño todo el suelo del lugar es revestido con hojas de todos los matices del ocre, lo que contrastado con el verde que siempre llevan las copas de los pinos y las sabinas, determina un cuadro increíble. En el invierno es protagonista la tranquilidad, y su paisaje queda como petrificado.
Llegada la primavera, todo resplandece y llegan al lugar numerosas aves acuáticas. En esta época del año el agua alcanza su máximo caudal, y es durante el verano el momento ideal para poder disfrutar de las innumerables actividades acuáticas (como buceo, piragüismo, pesca, etc.).
(Foto: Ambrosio Morales Jimenez)
El clima es de tipo mediterráneo, registrando la zona una temperatura media anual cercana a los 14 grados, y tiene habituales periodos de sequía estival. Las épocas de lluvias son escasas y se concentran tanto en primavera como en invierno.
Su destacada vegetación es típicamente meseteña. Su principal árbol, que domina en las laderas y zonas altas, es la encina; pero además, hay sabinas albares, en los parajes más elevados y fríos. Asimismo, hay un denso matorral que se compone por coscojares, espinos y aliagas; y en los fondos de valles y al margen de las lagunas aparecen estos árboles: los olmos y los álamos blancos. Rodeando las orillas de las lagunas se pueden encontrar carrizos, juncos, espadañales y las masiegas.
En cuanto a su fauna, hay una mayoría de aves acuáticas, como ánades, fochas, porrones, cercetas; aunque también se pueden ver las rapaces, como el aguilucho lagunero. También se observan otras especies típicas del bosque mediterráneo, como el conejo, la tórtola, la perdiz, el ratonero común y el zorro; pero además hay especies piscícolas, siendo las más comunes la boga, el barbo y el blenio.
Una vez en el lugar, se pueden visitar otros sitios que se encuentran cercanos a este paraíso, como las poblaciones de Ruidera, Villahermosa (se encuentra situado al Este de la Provincia de Ciudad Real), Argamasilla de Alba (considerado “El Lugar de La Mancha” por excelencia), Villanueva de los Infantes, Tomelloso, El Bonillo, Alcaraz -declarada Conjunto Histórico Monumental-, Campo de Criptana -pueblo mencionado por Cervantes, en el que se pueden contemplar los célebres molinos de viento-, Almagro, etc.
Realmente, el Parque de las Lagunas de Ruidera, así como las localidades próximas, se ha transformado en una de las visitas obligadas para los amantes de la naturaleza, ya que su belleza esplendorosa es una de las más llamativas de Europa. Allí el paisaje parece sacado de un cuento de hadas, por lo que una vez inserto en él el visitante se siente en una historia fantástica, en la que la aventura es posible sin más.
A menudo acudo desde el norte a la gran comunidad manchega para recrearme en esos parajes tan maravillosos como desconocidos para algunos. Todos los años al menos en primavera y otoño, unas veces desde Ruidera (Ciudad Real), la mayoría entramos por Ossa de Montiel (Albacete) tengo una cita ineludible con las lagunas y he venido observando con cierta desilusión como el nivel de sus aguas ha ido disminuyendo paulatinamente. Ver completamente seca “La Redondilla” u observar tan ostensiblemente la gran diferencia de nivel por la mancha oscura en las impresionantes tobas de “La Colgada” ha sido temporada trás temporada muy decepcionante.
Las conocí hace veintitantos años en su máximo esplendor acuífero, he nadado a placer, me he sumergido con confianza en sus profundas aguas claras, remado de orilla a orilla en las canoas de alquiler y mis hijos han gateado y chapoteado a placer. He de reconocer que últimamente asistiamos con desilusión todos los enamorados de stos parajes a lo que parecía un desecamiento irreversible. Pero este pasado puente de San José observamos mi marido y yo como se han regenerado casi prodigiosamente , restableciéndose sus aguas en niveles bastante aceptables hasta el punto de trasvasarse por medio de esas hermosas cascadas que se forman al rebosar, como ha ocurrido siempre.
Para obtener fotos más significativas si cabe, de este casi milagro de la naturaleza, hemos subido a “Cerro Garijo” donde mejor se aprecian las enormes manchas azules verdosas de estos afloramientos únicos.
Ha sido maravilloso ver como la naturaleza -sabia- , tiene sus ciclos más o menos prolongados. Qu no todo lo que ocurre en ella es tan irreversible como creemos. Tengo fotos cuando pueda las mando.
Saludos
Muy buena la entrada, agradezco que escogieras una de mis fotos y me pusieras como autor. La mayoría de la gente ni se molesta.
Te dejo un enlace interesante: Lagunas de ruidera
Se trata de un blog sobre Lagunas.
Un cordial saludo.