Mi amiga Grimanesa Pérez tiene una divertida forma de expresar su idealismo. Suele viajar por todo el Perú y documentar las expresiones populares que allí encuentra. Usualmente nos sorprende con algún dvd que recopile sus andanzas por los valles y montañas del Perú.
Prácticamente toda festividad importante es visitada por ella en su momento. Obviamente, la celebración de la Semana Santa en Lima no podía faltar en su itinerario. Por ello no me sorprendió cuando recibí una llamada suya para ayudarla a filmar un corto documental sobre la celebración de la Semana Santa en Lima.
Básicamente me pidió le preste mi vieja cámara filmadora, pero esta ya tiene demasiados años y no está para esos trotes. En realidad solo la conservo como reliquia de mis años de aventura. El tiempo de los sueños.
Como no accedí a prestarle mi filmadora, por los motivos antes expuestos, Grimanesa me reclutó para formar parte de su equipo de producción. Mi función fue la de luminotécnico. Labor que he desempeñado muchas veces. Se puede decir que soy un artista de las planchas de aluminio. Las manejo tan hábilmente que muchas veces he cegado a los actores o reporteros en el momento más importante de su perfomance. Claro eso en el caso de filmar con la luz del día. Si se necesita filmar en la noche puedo argumentar a mi favor mi popular apodo del “Hombre Mosca”. Sobrenombre ganado por mi habilidad para trepar paredes y colocar los focos en ángulos imposibles.
Para el día de la filmación el equipo de Grimanesa ya estaba completo. Mi amigo Edgar Z como entrevistador y cantante. Esto último fue la razón de su participación ya que Edgar es cantante aficionado y le prometieron una secuencia de canto en el corto. También el enamorado platónico incondicional de Grimanesa Gino Gibrán, quién oficiaría de camarógrafo. Igualmente Grimanesa en la producción general y quien escribe como encargado de las luces.
La filmación prometía. Grimanesa había elegido como escenario de su corto las pintorescas representaciones de la pasión de Cristo que se hacen todos los años en el Río Rímac. Anualmente varios grupos de actores y fieles creyentes preparan una representación de la agonía de Cristo rumbo a su crucifixión. Las puestas en escena ocurren en diferentes lugares de la capital, pero una de las más famosas es la que se realiza en las orillas del Río Rímac.
Cuando llegamos al mediodía a la representación de la pasión de Jesús, el lugar ya estab tomado por los reporteros de diferentes radios y canales de televisión. Nos hicimos un espacio entre la multitud para ver a los actores realizando su convincente papel. El Cristo con la corona de espinas era bastante convincente. Sobretodo porque la corona era realmente de espinas. Hay que recordar que estos actores son impulsados también por su devoción y compromiso religioso.
Es interesante también observar la participación de las mujeres en estas representaciones. Muchas parecen estar viviendo realmente un martirio y sus gritos desgarradores le dan mayor impacto a la representación.
En medio del mayor oficio de los camarógrafos y luminotécnicos de otros medios de comunicación intenté colocar acertadamente mi lámina de aluminio para iluminar la escena, pero lo que conseguí fue una mirada fulminante del Cristo representado. Lo había cegado con el reflejo del sol que proyectó mi humilde plancha de aluminio. Rápidamente comprendí que con tantos luminotécnicos profesionales mi labor no era muy necesaria. Opté, entonces, por ser un observador cómodo del evento.
Al rato observé a mi amigo Edgar entrevistando a una de las señores asistentes. Me sorprendió el sentimiento genuino de la señora. Una devoción como la de ella en ese momento definitivamente podía cambiar el mundo. Observándola pude entender como el cristianismo cambió el mundo.
Lo gracioso fue que luego de unas buenas primeras tomas, nuestro camarógrafo perdió el equilibrio y cayó al río por lo que tuvimos que concentrar nuestros esfuerzos en sacarlo del agua y olvidar la grabación de la pasión.
No causamos risa entre los asistentes por esa torpeza del camarógrafo. Al contrario recibimos miradas de desaprobación de parte de los asistentes. Tanta es la seriedad con la que se vive estas celebraciones que no hay distracción posible.
Con la filmación ya abortada nos dedicamos nos dedicamos a conversar con los turistas asistentes al espectáculo. Grimanesa aprovechó para convencer a unos turistas ingleses de visitar la cruz del emblemático Cerro San Cristobal. Mi amiga tiene un genio especial que le permite convencer a la gente de seguirla en sus más importantes aventuras.
Los ingleses eran una pareja muy amable que estaba fascinada por la devoción popular de los limeños. Terminada la representación de la pasión de cristo (con el desconsolado Gino despachado a su casa debido a su caída al río) nos dirigimos a la alameda Chabuca Granda para degustar de unos deliciosos anticuchos en compañía de nuestros nuevos amigos de Inglaterra.
Conversamos apasionadamente de rock y del Chelsea, Liverpool y Manchester (portentosos equipos de fútbol) durante el refrigerio de anticuchos que tomamos. Obviamente el corazón a la parrilla les encantó. Una delicia de la comida limeña.
Cerca al anochecer nos dirigimos a la plaza mayor para tomar un bus que nos llevara a la Cruz de San Cristobal. Fue una vista agradable ver los coches tirados por caballos que dan vueltas alrededor de la Plaza Mayor de Lima. Los ingleses aprovecharon en tomar muchas fotos del lugar.
Al llegar a la cima del Cerro San Cristobal, encontramos muchos jóvenes limeños que aprovechan las fiestas para tomarse fotos que luego publican en la red social del Hi5. Si usted se toma el tiempo de revisar las fotos de los jóvenes limeños probablemente siempre encuentre fotos de la Cruz del Cerro San Cristobal y del Parque de la Reserva con su espectáculo de luces ornamentales. Dos lugares clásicos para visitar en Lima.
Al final del día nos despedimos de los ingleses que habían comprometido a Grimanesa como guía para visitar el distrito de Barranco al día siguiente. Tanto Edgar como yo nos excusamos de asistir por tener compromisos previos. Edgar, además tenía la desilusión de no haber podido cantar durante la filmación del frustrado corto documental.
La noche y la casa de Gino fue nuestra última estación del día. Cuando llegamos Edgar y yo a la casa de Gino pensamos encontrarlo abatido. Pero la sorpresa fue encontrarlo animado. Le había gustado la experiencia de ver la representación de la pasión de Cristo en el río Rímac. Nos preguntamos acerca de la filmación, pero todos concluimos que los siguientes años tendríamos la oportunidad de volver a hacerla. Y es que ese espectáculo merece filmarse.
Muchas veces los periodistas se olvidan (o no saben) que Lima posee una Semana Santa de nivel superior, por sus procesiones llenas de tradición, la calidad artística de las imágenes coloniales que salen, por la devosión que mueve a cofradías y hermandades a año a año sacar a sus santos titulares por las calles del centro histórico de Lima todos los dias de la Semana Santa, son 8 dias contínuos de procesiones,más que la mayoría (si no todas) las ciudades del Perú.
La Semana Santa de Lima es la gran desconocida de las celebraciones del Perú a pesar de su valor y de tenerla frente a nosotros, visiten la página web http://www.semanasantadelima.com para conocerla.
Saludos
Eduardo Vasquez