Ayer os presentamos Volotea, la low cost de los fundadores de Vueling que nace con el objetivo de conectar pequeños y medianos aeropuertos europeos, ahorrando las engorrosas escalas a muchos ciudadanos. Mencionamos entonces que una de las bases de la compañía se encontraría en la ciudad de Nantes, una de las mayores áreas metropolitanas del oeste de Francia que crece a orillas del Loira. Este río es popular por la ruta de los castillos que se extienden por su valle, por lo que Nantes es un buen punto de partida para iniciarla. Pero si lo que buscamos es una escapada de un par de días, ¿qué es lo que nos puede ofrecer esta ciudad?
Histórico centro de actividad portuaria, combina la riqueza de un pasado próspero con un presente volcado en la cultura y la creatividad. Junto a atractivos que transpiran lujo aristocrático, como el Castillo de los Duques de Bretaña o el imponente pasaje Pommeraye, conviven algunas de las más destacadas muestras de la arquitectura y el arte contemporáneo. Quizás la más significativa, por el impacto que genera en el visitante, sean Les Machines de l’Ille. Un proyecto artístico original e innovador que sitúa esta ciudad más si cabe en el mapa turístico francés.
Estas curiosas máquinas combinan el imaginario de los mundos fantásticos de Julio Verne y el universo mecánico de Leonardo Da Vinci y los sitúan en el escenario de la vieja Nantes industria. La mezcla da grandes resultados gracias al talento de quienes trabajan en la Galería de las Máquinas, donde todas ellas cobran vida y donde se exponen las creaciones más curiosas. Calamares, mantas y peces que habitan los abismos de las profundidades de los océanos en su versión mecánica. Todos ellos se pueden pilotar, una actividad abierta al público y que hace las delicias de grandes y pequeños.
Pero la creación más curiosa de entre las máquinas de la isla es el elefante mecánico gigante. Este inmenso animal de 12 metros de altura y 45 toneladas de peso sale cada a día a pasear a orillas del Loira, sorprendiendo a algunos turistas y transportando a otros en sus lomos. Una actividad de lo más recomendable.
El elefante, así como este proyecto artístico, fueron iniciativa de los artistas François Delarozière y Pierre Orefice, miembros de la popular compañía de teatro callejero Royal Deluxe. Y aunque parece que toda esta fauna mecánica haya campado por Nantes toda la vida, la verdad es que solo lo hace desde 2007. Sin embargo, el contraste que ofrece con la fisonomía de la ciudad ha contribuido en la configuración de la personalidad de la misma. Nantes, una villa encantadora y plagada de historia, no sería la misma sin sus máquinas.
Foto: oletourn en Flickr.com.
