Lo último que uno espera encontrar en Múnich son surfistas sorteando olas. Recordamos a los despistados que esta ciudad se encuentra en el sur de Alemania, en el popular estado federal de Baviera, más cerca de Austria que de cualquier resquicio de agua salada. Pero a los ciudadanos de Múnich no les importa, con un río les basta y les sobra para coger la tabla y lanzarse a lo Beach Boys. Y no sabemos si la tradición tendrá algo que ver con su pasión por la cerveza, pero lo que sí que es seguro es que se practica desde los años 70.
Da igual que haga frío o calor, que llueva o que nieve. Los surfistas de Múnich no necesitan viajar a California en busca de la ola perfecta. Les basta con acercarse al centro de la ciudad, más concretamente a uno de los extremos del famoso Englischer Garten, y lanzar la tabla al río artificial que lo atraviesa, el Eisbach. Al cruzar por debajo de uno de los puentes del parque, el agua sale despedida a una gran presión, y al entrar en contacto con las rocas (el suelo apenas se encuentra a 40 centímetros bajo la superficie) genera olas constantes que hacen las delicias de estos intrépidos deportistas.
La mayoría de quienes surfean en el Eisbach tienen experiencia y los accidentes son poco frecuentes. Visto desde fuera parece un juego de niños, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, esta práctica ni siquiera es legal, y un cartel deja muy clara la prohibición de nadar o practicar surf en el río. Sin embargo, todos los intentos de las autoridades para disuadir a estos jóvenes han sido en balde.
Lejos de ir a menos, la práctica de este deporte se ha extendido a cualquier época del año, y siempre cuenta con un público de amigos, fans y curiosos observándolos. De hecho, todo turista que siga el curso de este río puede dar con ellos y pasar un rato divertido observándolos.
Pero hay más lugares en Múnich para disfrutar del surf. En otro sector del río Isar, aquel que riega la ciudad y alimenta el artificial del que aquí os hablamos, incluso se realiza un campeonato de surf. En ese caso, el espacio permite surfear a varias personas a la vez (cosa que no sucede en el Eisbach, donde la estrechez de la zona obliga a lanzarse a la ola uno por uno y a hacer cola para conseguir turno) y es un lugar perfecto para principiantes.
Amantes del surf, de las curiosidades o de ambas cosas. Seguro que jamás habíais imaginado tanta afición por este deporte en un lugar tan alejado de mar abierto. Si visitáis Múnich, no olvidéis contemplar en persona este curioso espectáculo.
Foto: Cebete en Flickr.com.
