Chile es uno de los principales países de América del Sur, y se extiende a lo largo de una estrecha franja de 4270 km en la costa occidental del Cono Sur. En lo que a ancho se refiere, apenas alcanza un máximo de 445 km a la altura del Estrecho de Magallanes. Por tanto, nos encontramos con un país de características peculiares en el que las distancias podrían ser inmensas. Sin embargo, de todo el territorio descrito, una zona muy delimitada concentra la mayor parte de la población y de la actividad económica. Hablamos de la Zona Central de Chile.
Formada por las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule y el norte de Biobío, es además el lugar donde se ubica la capital del país, Santiago de Chile. Y aunque también se la suele denominar Valle Central de Chile, en realidad se trata de una planicie estrecha con valles menores y flanqueada al este por la cordillera de los Andes y al oeste por la de la Costa.
Como avanzábamos, en la Zona Central habita un 74% de la población del país, y a la vez es el enclave económico y turístico del mismo. No sorprende si tenemos en cuenta las características de la Zona Central de Chile. Mientras que el litoral se caracteriza por un clima mediterráneo, con veranos secos e inviernos lluviosos y templados, el interior presenta un clima continental. En cualquier caso, ambos son muy favorables no solo para la vida, sino también para el desarrollo de las actividades humanas.
Los bosques característicos del clima mediterráneo son los de hoja perenne, es decir, aquellos que no pierden la hoja en invierno. En este caso los árboles predominantes son el quillay, el peumo y el boldo. Sus extensiones conforman hábitats muy propicios para animales como el zorro culpeo, el puma, el águila mora y la codorniz californiana. Las regiones que tienden al clima continental presentan en cambio bosques caducifolios, sobre todo de varias especies de robles.
La minería y la agricultura son dos de las principales actividades económicas de Zona Central. El primero de los ámbitos se concentra sobre todo en el cobre, aunque también se produce plomo, plata u oro, entre otros materiales. El segundo ámbito se centra en el cultivo de cereales, frutas y hortalizas, aunque también la vinicultura representa un importante recurso de la zona. El buen clima también favorece la actividad turística, por lo que existe una amplia variedad de alojamientos y hoteles.
Aunque podríamos decir mucho más de la Zona Central de Chile, motor de este destacado país latinoaméricano, creemos que lo mejor que puede hacer el lector para conocerla es adentrarse a descubrirla. Para ello basta con tomar un vuelo a Santiago de Chile y recorrer sus regiones vecinas.
Foto: sarahstierch en Flickr.com.

