Si bien es cierto que su belleza es de fama internacional, parte de la culpa de que relacionemos un paisaje bucólico de montaña con los Alpes suizos es de Heidi. Una niña de ocho años muy risueña que vivía con su abuelo en una cabaña, y que la mayoría conocemos gracias a una mítica serie de dibujos animados japonesa. Ahora bien, ¿de dónde sacaron la idea los japoneses? El personaje de Heidi tiene su origen en un relato infantil de Johanna Spyri, una escritora suiza del siglo XIX.
“Desde la risueña y antigua ciudad de Maienfeld parte un sendero que, entre verdes campos y tupidos bosques, llega hasta el pie de los Alpes majestuosos, que dominan aquella parte del valle. Desde allí, el sendero empieza a subir hasta la cima de las montañas a través de prados de pastos y olorosas hierbas que abundan en tan elevadas tierras”. Con esta poética y romántica descripción empezaba el cuento de Spyri, y ya apuntaba la intención de adentrarnos en uno de los paisajes más bellos jamás soñados.
Sin embargo, ni los japoneses, ni Spyri inventaron nada. Las montañas en las que residía Heidi, así como la comuna suiza de Mainfeld, existen. Y no solo eso. Como todo buen mito que se precie, el lugar en el que habría vivido la niña suiza más popular del mundo es hoy casi un lugar de peregrinaje. Se llama Heidiland, y en él encontraremos desde la cabaña de Heidi y el abuelito, la Heididorf, hasta un sinfín de actividades y rutas por los paisajes más emblemáticos del cuento y de la serie. La más mítica es la denominada Heidiweg.
Ahora bien, ¿dónde se encuentra este paisaje? La comuna de Maienfeld, punto de partida o de paso de cualquier recorrido por la zona, se encuentra en el cantón de los Grisones, en el distrito de Landquart, al este del país. Con una superficie de 32 km2, posee una vía de paso alpestre, la Sankt Luzisteig, que conecta con el principado de Liechstenstein. En la frontera hay una curiosa fortificación medieval, hoy caserna del ejército suizo.
La vinicultura ha sido tradicionalmente una de las fuentes de subsistencia de la región, con cepas tan preciadas como las de Chardonnay. Pero como es sabido, ni los mejores cultivos pueden con la fuerza del turismo. Hoy en día esta actividad se ha convertido en uno de los sustentos de la región, y todo gracias a la imaginación de Spyri, que ubicó una de los relatos más míticos de la literatura infantil en un paisaje maravilloso. Y sobre todo, en un paisaje que, a diferencia de Heidi, no pertenece a la ficción.
