Lo primero que necesitas es información, tanta como sea posible. Comprar una guía de la región que deseas visitar puede resultar útil, aunque no tiene porque ser la única opción.
Mi primera recomendación es consultar las páginas del Ministerio de Exteriores. Ésta permite seleccionar cualquier país del mundo y suministra información muy útil sobre cada uno de ellos. Podemos encontrar datos acerca de las embajadas, documentación y trámites burocráticos imprescindibles para entrar y salir del país, vacunas, condiciones sanitarias y de seguridad y etc.

Recomiendo consultar esta página en concreto porque, a diferencia de otras fuentes no institucionales, nos ofrece la plena garantía de que la información que contiene es veraz y está contrastada.
Sin embargo, éste debería ser sólo el primer paso de la recogida de información. Si queremos visitar a un país que nos es desconocido, y especialmente si lo hacemos en calidad de mochileros, todo el conocimiento que podamos adquirir nos será de gran utilidad.
Conocer el entorno aumentará tu capacidad de desenvolverte en distintas situaciones, mejorará tu calidad de vida durante el viaje y te permitirá, precisamente, actuar con mayor libertad sin que eso comporte peligros ni incomodidades fácilmente evitables.
Saber que en Serbia están no están bien vistas las manifestaciones de cariño entre hombres, que en Rusia necesitas confirmar tu visado antes de tres días después de tu entrada en el país o que en Ljubljana no te irá nada mal llevar repelente antimosquitos, puede resultar muy útil a la hora de evitar un mal trago innecesario que empañe la experiencia que estás viviendo.
Hay muchas formas de conseguir información. Foros, guías, páginas oficiales sobre el mismo país y, por supuesto, blogs como el que ahora mismo estás leyendo o como ViajarsinBrujula.es, Viatjar.cat, Turisfera.com y eViajado.com.
Esta recogida de información te permitirá abordar con mayor precisión el proceso de confección de la mochila, que debe meditarse con cierta calma.
Para seleccionar los útiles que llevarás contigo debes tener en cuenta varios elementos: el clima de la zona a la que te diriges; si podrás alojar tu equipaje en un espacio seguro; si vas a hacer actividades que requieran un equipo concreto (deporte, playa, montaña…)
Si viajas con pareja o amigos, es recomendable hacer la mochila conjuntamente o al menos intercambiar las listas de lo que uno pensaba llevarse consigo. Es probable que parte del equipaje se pueda compartir (jabón, espuma de afeitar, guías de viaje, medicinas) de forma que no sea necesario doblar peso. También es probable que tus compañeros hayan pensado en algo útil que se te había escapado y viceversa.
También es necesario controlar el peso de la mochila que llevamos.
Si vais llevarla en días aislados debería pesar entre 11 y 14 Kg. (nunca más de 15 Kg.). Tratándose de un viaje en el que no cambias de residencia a diario, si simplemente hay que transportarla durante desplazamientos concretos y luego puedes alojarla en algún lugar seguro, ese es un peso correcto.
Si, por el contrario, vais a tener que cargarla la mayoría de los días que paséis de viaje (en autostop o si hacéis alguna ruta que implique caminatas largas) no debería pesar más de 7 o 8 Kg.
Pese a que estos pesos no parezcan gran cosa, cargarlos durante largo rato puede resultar duro, no sólo por la presión sobre los hombros, si no por el peso adicional que deben soportar las piernas, lo que implica un gran desgaste físico, especialmente si se camina sobre superficies irregulares (calles adoquinadas o caminos de montaña). Además, con un equipaje bien organizado debería ser más que suficiente para llevar todo lo imprescindible.
Si el viaje que os disponéis a hacer es mínimamente largo, no empaquéis ropa para vestiros todos los días. Resulta mucho más cómodo lavarla en una lavandería (servicio que se ofrece de forma recurrente en hostales y hoteles). Una vez sucia, la ropa se convertirá en un engorro que sólo nos aportará malos olores, un peso inútil y el riesgo de ensuciar prendas todavía limpias en el interior de la bolsa si no somos cuidadosos.
Si vuestro viaje se prolonga mucho o si visitáis zonas muy dispares, es posible que os encontréis con situaciones climáticas opuestas, lo que constituye una dificultad molesta. En tal caso, es aconsejable tratar de aligerar el equipaje empleando trucos que se os ocurran, como dejar ropa que ya no necesitamos en un hostal de una ciudad a la que tengamos que regresar más tarde.
En el caso de que tengáis problemas para dormir con ruidos o luz, no está de más llevarse tapones y un antifaz, ya que pueden ayudaros en momentos en los que, por circunstancias externas, conciliar el sueño pueda resultar difícil (habitaciones compartidas, estaciones de tren, viajes en autobús…).

Es bueno llevarse algunas medicinas que conozcamos y que puedan ser necesarias si no nos encontramos bien durante el viaje. Paracetamol, Lizipaina, antihistamínicos, tiritas, una venda compresora… Son cosas que ocupan muy poco, no pesan nada y nos pueden ahorrar comprar medicamentos que desconocemos o evitarnos el mal trago de no poder adquirirlos porque en ese lugar requieren receta.
Es probable que frecuentéis lavabos de los que no seréis usuarios únicos, así que es recomendable ducharse siempre con chanclas para evitar hongos. Incluso es bueno mantenerlas puestas y no andar descalzos por moquetas o suelos por los que cada día pasa mucha gente.
Suele ser mejor llevar más de una toalla, ya que puedes encontrarte con que esté sucia o mojada y necesites secarte, aunque, en caso de necesidad siempre puede hacerse con bayetas de cocina (que puedes comprar en cualquier supermercado).
Vaciad la cartera de elementos que no vayáis a necesitar durante el viaje: tarjetas de clientes, de restaurantes, carnés, etc. Si la perdéis, como mínimo conservaréis todo eso que hayáis guardado en casa. A pesar de eso, llevaos siempre cualquier tipo de carné que os acredite como estudiantes, puede brindaros ventajas y descuentos para muchos museos o visitas culturales.
En relación a la tarjeta de crédito, es recomendable llevarla encima sólo cuando creáis que vais a necesitarla. Conozco casos de gente que incluso llevaba en la cartera tarjetas falsas o caducadas y la verdadera la guardaba en otro emplazamiento para prevenir posibles robos.
Extraviar la tarjeta, sea por pérdida o robo, supone un inconveniente muy engorroso. No por el dinero que puedan quitarnos, ya que podemos anularla rápidamente y retroceder cargos que no nos pertenezcan, si no porque nos impedirá sacar dinero y efectuar trámites vía Internet, como comprar billetes o reservar hostales…
Pese a que nos pueden mandar dinero desde nuestro país de origen, deberemos asumir los gastos que origine el servicio y la incomodidad que supondrá viajar con todos nuestros fondos en efectivo.
Si eres fumador, infórmate sobre el precio del tabaco en la región donde te diriges. En ocasiones (especialmente por Europa) es bueno llevarse suficiente para pasar el viaje o comprarlo en el aeropuerto, ya que de lo contrario te costará mucho más dinero.
Recuerda que, con la nueva legislación, no está permitido subir alcohol a bordo de un avión en tu equipaje de mano a no ser que lo hayas comprado en el mismo aeropuerto (comprueba que te lo entreguen en una bolsa sellada). En caso de que hagas alguna escala, es posible que debas esperarte al segundo aeropuerto para comprarlo, ya que si lo llevas procedente del primero podrían requisártelo. Las encargadas de la tienda deberían avisarte, pero pregúntalo por si acaso.
Es probable que vuestros destinos no compartan vuestra misma moneda. Mi recomendación es llevar algo de efectivo en moneda extranjera y la tarjeta de crédito. Para cambiar dinero, siempre es mejor tratar de conseguir divisas en algún banco de tu propio país, habitualmente el cambio será más favorable que en las oficinas de cambio que encontraremos en estaciones de tren o en el centro de la ciudad. Prestad atención al cambio que os ofrecen, porque probablemente resulte más rentable pagar con tarjeta o sacar dinero que cambiarlo en efectivo. Sin embargo, tratad de calcular a priori cuánto necesitaréis para tener que hacer el mínimo de transacciones posibles, ya que por cada una de ellas os cobrarán una comisión.
Interesante tema, gracias por la información sigan publicando.