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Carnaval y gastronomía en Gijón

Octavio Ortega
15:00h Domingo, 27 de enero de 2008
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En Asturias se conoce el Carnaval como el “Antroxu”, si bien también son usados algunos otros nombres según dónde. Así en los concejos de Aller y de Quirós, se le llama “Antroxo”, en tierras occidentales se dice Antroiro, y entre Luarca y el río Eo dicen “Antroido”. Pero hoy nos vamos a acercar al Carnaval de Gijón.

Hace muchos años, los participantes del Antroxu se pintaban la cara de negro con un corcho quemado o con hollín. Se trataba de mascaradas muy económicas. Se practicaban dos agujeros en un cartón, trapo o madera, a guisa de careta y había costumbre de disfrazarse de animales, utilizando las pieles del propio ganado. Lo más extendido por aquellas fechas eran sin embargo los zarrapastrosos, los probones o antroxos, del género ancestral de los guirrias y zamarrones que pedían el aguinaldo a finales del año. Resultaba muy común intercambiarse de sexo a la hora de elegir la vestimenta. El hombre en mujer y la mujer en hombre, una costumbre que fue muy criticada por la Iglesia al considerarla transgresora de la moral. Los instrumentos musicales preferidos eran latas, sartenes, cencerros, cuernos, pitos y turullos. Ritmos altaneros e irrespetuosos que se siguen adivinando hoy en las notas de las charangas.

El Antroxu en Asturias estuvo prohibido largo tiempo. Fue recuperado con la llegada de los ayuntamientos democráticos en los años 80. Hoy en día el carnaval guarda la esencia de su antroxu primigenio aunque se hayan ido refinando las formas y los vestuarios. El afán de invertir el orden de las cosas que trae consigo sigue conllevando actos “irracionales”, humor desorbitado y folixas. La ironía, la sátira, las coplas son especialmente malvadas contra los personajes públicos y su quehacer.

En Gijón la fiesta empieza oficialmente la noche del Jueves de Comadres. Momento en el que se da a conocer el nombre de la Sardina, que cada año sale del Cantábrico para darse un baño de multitudes. Desde ese momento y durante seis largos días y noches, el carnaval gijonés cuenta con el más extenso programa festivo de toda Asturias: concurso de Charangas, de carrozas, decenas de actos culturales y lúdicos para todas las edades y un popular entierro de la sardina con el que concluye todo y que de forma multitudinaria congrega a los gijoneses. En la Plaza Mayor se da muerte a la Sardina, luego se establece un respetuoso velatorio, después vendrá el cortejo funerario, la lectura del testamento de la malograda sardina y su entierro hasta el año próximo. En definitiva, que se prepara una fiesta que no te puedes perder y para descansar es mejor que reserves un buen hotel en Gijón.

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En cuanto a la gastronomía, podemos destacar como primeros, las fabes, las reinas en la cocina asturiana, ya sea en la conocidísima fabada con compango (chorizo, morcilla y lacón), como con almejas, centollo, con caza, etc y el pote asturiano. En los segundos el puerto aporta sabrosos pescados y mariscos del Cantábrico con el que se realizan recetas tradicionales como la chopa a la sidra, besugo a la espalda, ventresca de bonito o los oricios, aunque también tienen su importancia los platos de carne de las parroquias del interior como la ternera o el pitu de caleya. Los postres típicos son el arroz con leche, tarta charlota o gijonesa, biscuit Gijón y princesitas.

Todo ello se riega con sidra, que servida al modo tradicional (escanciandola en “culinos”) acompaña comidas y las largas tardes de verano acompañando a tortillas, chorizos a la sidra y empanadas en los “merenderos” que salpican las parroquias rurales como Deva, Castiello o Mareo.

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